LXXXV

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Y ornadaYome estando en Valencia,en Valencia la mayor,buen rey, ví yo vuestra señay vuestro honrado pendón.Saliera yo á recibirlecomo vasallo á señor.Enviásteme una cartacon un vuestro embajadorque diese yo las mis hijasá los condes de Carrión.No quería Jimena Gómezla madre que las parió;por cumplir vuestro mandatootorgáraselas yo.Treinta días duran las bodastreinta días que más non;y un día estando comiendosoltárase un león.Los condes eran cobardes,luégo piensan la traición:pidiéranme las mis hijaspara volver á Carrión,como eran sus mujeresentregáraselas yo.¡Ay en medio del caminocuán mal paradas que son!Hallólas un caballero(¡déle Dios el galardón!)á la una dió su mantoy á la otra su ropón.Hallólas tan mal paradasque de ellas hubo compasión.Allí respondieron los condesuna muy mala razón:—Mentides, el Cid, mentides,que non éramos traidores.Levantóse Pero Bermúdezel que las damas crió,y al conde que esto hablaradióle un grande bofetón.Allí hablara el reyy dijera esta razón:—Afuera, Pero Bermúdez,no me revolváis quistión.—Otórganos campo, rey,otórganoslo, señor,que con muy gran dolor vivela madre que las parió.—Ya les otorgaba el campoya les partía el sol.Por el Cid va Nuño Gustos,hombre de muy gran valor,con él va Pero Bermúdezpara ser su guardador.Los condes como lo vieronno consienten campo, non.Allí hablara el buen reybien oiréis lo que habló:—Si no otorgáis el campoyo haré justicia hoy.Allí hablara un criadode los condes de Carrión:—Ellos otorgan el campomañana en saliendo el sol.Allí hablara el buen Cidbien oiréis lo que habló:—Si quieren uno á unoó si quieren dos á dos.Allá va Nuño Gustosy el ayo que las crió.Dijo el rey:—Pláceme ¡oh Cid!y así lo otorgo yo.Otro día de mañanamuy bien les parten el sol,los condes vienen de negroy los del Cid de color.Ya los meten en el campo,de vellos es gran dolor;luégo abajaban las lanzas¡cuán bien combatidos son!Á los primeros encuentroslos condes vencidos sony Gustos y Pero Bermuezquedaron por vencedores.

Y ornada

Yome estando en Valencia,

en Valencia la mayor,

buen rey, ví yo vuestra seña

y vuestro honrado pendón.

Saliera yo á recibirle

como vasallo á señor.

Enviásteme una carta

con un vuestro embajador

que diese yo las mis hijas

á los condes de Carrión.

No quería Jimena Gómez

la madre que las parió;

por cumplir vuestro mandato

otorgáraselas yo.

Treinta días duran las bodas

treinta días que más non;

y un día estando comiendo

soltárase un león.

Los condes eran cobardes,

luégo piensan la traición:

pidiéranme las mis hijas

para volver á Carrión,

como eran sus mujeres

entregáraselas yo.

¡Ay en medio del camino

cuán mal paradas que son!

Hallólas un caballero

(¡déle Dios el galardón!)

á la una dió su manto

y á la otra su ropón.

Hallólas tan mal paradas

que de ellas hubo compasión.

Allí respondieron los condes

una muy mala razón:

—Mentides, el Cid, mentides,

que non éramos traidores.

Levantóse Pero Bermúdez

el que las damas crió,

y al conde que esto hablara

dióle un grande bofetón.

Allí hablara el rey

y dijera esta razón:

—Afuera, Pero Bermúdez,

no me revolváis quistión.

—Otórganos campo, rey,

otórganoslo, señor,

que con muy gran dolor vive

la madre que las parió.—

Ya les otorgaba el campo

ya les partía el sol.

Por el Cid va Nuño Gustos,

hombre de muy gran valor,

con él va Pero Bermúdez

para ser su guardador.

Los condes como lo vieron

no consienten campo, non.

Allí hablara el buen rey

bien oiréis lo que habló:

—Si no otorgáis el campo

yo haré justicia hoy.

Allí hablara un criado

de los condes de Carrión:

—Ellos otorgan el campo

mañana en saliendo el sol.

Allí hablara el buen Cid

bien oiréis lo que habló:

—Si quieren uno á uno

ó si quieren dos á dos.

Allá va Nuño Gustos

y el ayo que las crió.

Dijo el rey:—Pláceme ¡oh Cid!

y así lo otorgo yo.

Otro día de mañana

muy bien les parten el sol,

los condes vienen de negro

y los del Cid de color.

Ya los meten en el campo,

de vellos es gran dolor;

luégo abajaban las lanzas

¡cuán bien combatidos son!

Á los primeros encuentros

los condes vencidos son

y Gustos y Pero Bermuez

quedaron por vencedores.


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