XXVII

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RReydon Sancho, rey don Sancho,cuando en Castilla reinó,¡las barbas que le salíany cuán poco las logró!Á pesar de los franceseslos puertos de Aspa pasó;siete días con sus nochesen campo los aguardó.Y viendo que no veníaná Castilla se volvió.Matara al Conde de Nieblay el condado le quitó,y á su hermano don Alonsoen las cárceles echó.Después que le tuvo presoun pregón hacer mandóque el que rogase por élque le diesen por traidor.No hay dama ni caballeroque por él rogase, no,si no fuera una su hermanaque al buen Rey se lo pidió.—Rey don Sancho, rey don Sancho,hermano mío y señor,cuando yo era pequeñasé que un dón me prometió;agora que soy crecida,señor, otorgadmeló.—Pedidlo vos, mi hermana,mas con una condición;que no me pidáis á Burgos,á Burgos ni á León,ni á Valladolid la rica,ni á Valencia de Aragón;cualquier otra cosa, hermana,no se os ha de negar, no.—Señor, yo no pido á Burgos,á Burgos ni á León,ni á Valladolid la rica,ni á Valencia de Aragón;lo que pido es á mi hermano,que le tenéis en prisión.—Pláceme, le dijo, hermana,mañana os le daré yo.—Vivo le habéis de dar, vivo,vivo, que no muerto, no.—Mal háyades vos, hermana,y quien tal os consejó;que mañana de mañanamuerto te lo diera yo.—

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Reydon Sancho, rey don Sancho,

cuando en Castilla reinó,

¡las barbas que le salían

y cuán poco las logró!

Á pesar de los franceses

los puertos de Aspa pasó;

siete días con sus noches

en campo los aguardó.

Y viendo que no venían

á Castilla se volvió.

Matara al Conde de Niebla

y el condado le quitó,

y á su hermano don Alonso

en las cárceles echó.

Después que le tuvo preso

un pregón hacer mandó

que el que rogase por él

que le diesen por traidor.

No hay dama ni caballero

que por él rogase, no,

si no fuera una su hermana

que al buen Rey se lo pidió.

—Rey don Sancho, rey don Sancho,

hermano mío y señor,

cuando yo era pequeña

sé que un dón me prometió;

agora que soy crecida,

señor, otorgadmeló.

—Pedidlo vos, mi hermana,

mas con una condición;

que no me pidáis á Burgos,

á Burgos ni á León,

ni á Valladolid la rica,

ni á Valencia de Aragón;

cualquier otra cosa, hermana,

no se os ha de negar, no.

—Señor, yo no pido á Burgos,

á Burgos ni á León,

ni á Valladolid la rica,

ni á Valencia de Aragón;

lo que pido es á mi hermano,

que le tenéis en prisión.

—Pláceme, le dijo, hermana,

mañana os le daré yo.

—Vivo le habéis de dar, vivo,

vivo, que no muerto, no.

—Mal háyades vos, hermana,

y quien tal os consejó;

que mañana de mañana

muerto te lo diera yo.—


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