Chapter 22

ESCENA IX

Por el foro izquierda aparecen del brazo,Serafíny laTrini,muy amartelados. Hablan bajito; ella ríe locamente. Atraviesan la escena, haciendo mutis porla derecha. Les sigueNieves,recatándose entre los árboles, nerviosa, jadeante.Falta luz. El cielo empieza a nublarse. DespuésRafaelyDamiana.Al final, todos los invitados de ambos sexos(Coro general).

Nieves(Celosa y a punto de llorar.)—¡La Trini!... ¡La Trini con él... y haciéndole cara! (Se escuchan, ya lejanas, las risas locas de Trini.) ¡Cómo ríe!... ¡Ella!... ¡A la que me he confiao... después que le he abierto mi corazón!... ¡Infame! Si debí figurármelo. Y se van lejos... y solos... y una aquí, atá por el qué dirán, sin poder desahogar la rabia. ¡Maldita sea! (Se apoya, llorosa, en el tronco del árbol de la derecha, primer término.)

Una voz(De hombre, dentro izquierda.)—¡Virutas, diles a esos que vayan al merendero por paraguas, que se ha nublao del todo y va a caer un chaparrón!

Otra(Ídem, ídem, en la derecha.)—Ya vamos.

Nieves(En lo suyo.)—¡Por allí van! ¡Y más juntos y más amartelados! Tenía que ser ella; esa infame. ¡Sabiendo lo que yo le quiero! (Queda llorando.)

Música

Voz hombre(En la izquierda.)—¡Oye, que se ha nublao y va a caer un aguacero!

Voz hombre(En la derecha.)—Llamar a esos, que vengan a coger cestas, guitarras, mantones y tóo. Venir.

Voz hombre(En la izquierda.)—¡Pues no va a caer nada!

Uno(Pasa corriendo de izquierda a derecha, acompañado de una mujer.)—¡A casa que llueve!

Coro(Dentro, repartido en ambos lados.)

Que llueva, que llueva,la Virgen de la Cueva.Los pajaritos cantan,las nubes se levantan.Que sí, que no,que llueva chaparrón.

Que llueva, que llueva,la Virgen de la Cueva.Los pajaritos cantan,las nubes se levantan.Que sí, que no,que llueva chaparrón.

Que llueva, que llueva,la Virgen de la Cueva.Los pajaritos cantan,las nubes se levantan.Que sí, que no,que llueva chaparrón.

Que llueva, que llueva,

la Virgen de la Cueva.

Los pajaritos cantan,

las nubes se levantan.

Que sí, que no,

que llueva chaparrón.

Hablando sobre la música.

(SalenDamianayRafael,muy deprisa, por la primera izquierda. Ella saca su mantón de crespón negro y él un paraguas.)

Rafael(Dirigiéndose al árbol donde merendaron, que es en el que está apoyada Nieves.)—Vamos deprisa, que va a caer un chaparrón. (Al ver a Nieves.) Anda, ¿pero estás tú aquí?

Damiana.—Cogeré mi cesta y la guitarra. (Coge lo que indica.)

Rafael(Acercándose y abrazándola.)—Pero, ¿qué es eso, hija? ¿Pero lloras?

Nieves.—No es nada, padre.

Rafael.—¡Válgame Dios! (A Damiana.) Pero, ¿no ves la nena llorando?

Damiana.—Déjala. El disgusto de antes... los nervios... que ella es así. Está como el día. (Vase por donde salió.)

Rafael(Conduciendo abrazada a su hija y haciendo mutis tras Damiana.)—¡Ay qué hija ésta! ¡Lagrimitas de los veinte años, lluvia de primavera; paece que se desgaja el cielo y luego na! (Vanse.)

Cantando.

Voz mujer(Dentro.)

Empezó el día con soly acaba el día lloviendo.Alegre estaba mi almay estoy llorando de celos.

Empezó el día con soly acaba el día lloviendo.Alegre estaba mi almay estoy llorando de celos.

Empezó el día con soly acaba el día lloviendo.Alegre estaba mi almay estoy llorando de celos.

Empezó el día con sol

y acaba el día lloviendo.

Alegre estaba mi alma

y estoy llorando de celos.

(Entre risas y algazara, salen Invitados e Invitadas. Ellos se doblan los pantalones, se suben el cuello de la americana; ellas se ponen abrigos y mantones, recogen cestas y guitarras, y al fin se cobijan bajo los paraguas, que abren los hombres. Empieza a llover.)

Ellos

Anda ya; cógete de mi bracero.Vámonos no descargue aquí el nublao;que dirán, si me cala el aguacero:va-calao, va-calao, va-calao.

Anda ya; cógete de mi bracero.

Vámonos no descargue aquí el nublao;

que dirán, si me cala el aguacero:

va-calao, va-calao, va-calao.

Ellas

Tápeme; pero no me apriete tanto,que si no me separo yo de usté;que pa mí, que aunque jure usté que es santo,le-calé, le-calé, le-calé. (Abren los paraguas.)

Tápeme; pero no me apriete tanto,

que si no me separo yo de usté;

que pa mí, que aunque jure usté que es santo,

le-calé, le-calé, le-calé. (Abren los paraguas.)

Ellos

Pues vamos juntosbajo el paraguas,pa que te digacon ilusión,que en los encajesde tus enaguasllevas prendidomi corazón. (Llueve más fuerte.)

Pues vamos juntos

bajo el paraguas,

pa que te diga

con ilusión,

que en los encajes

de tus enaguas

llevas prendido

mi corazón. (Llueve más fuerte.)

Ellas

Aunque se pongamuy zalamero,no me convencede su querer,que son los hombresmuy embusteros;y ande a casitaque va a llover.

Aunque se ponga

muy zalamero,

no me convence

de su querer,

que son los hombres

muy embusteros;

y ande a casita

que va a llover.

(Empieza a llover con violencia. El Coro hace mutis por la lateral izquierda.)

Todos

Tápeme, etc...Anda ya, etc...

Tápeme, etc...

Anda ya, etc...

Melquiades,elTuliqui,elVirutasyBernabé,primera izquierda. Luego Benita, fondo derecha. Por último,Avelinopor el mismo sitio.

(Melquiades se resguarda de la lluvia con su paraguas y los otros tres con uno solo.)

Hablado

Tuliqui.—¿De modo que la Benita?...

Melquiades.—Dos palabras y cayó en mis brazos; y aquí me ha citao.

Todos(Riendo.)—¡Ja, ja, ja!

Virutas.—¡Gachó, no eres tú nadie!

Tuliqui(Mirando fondo derecha.)—¡Mirarla; por allí viene a tóo correr!

Melquiades.—Buscándome como una loca. Veréis qué chifladura le ha entrao por mí.

Tuliqui.—Vamos a escondernos. (Se ocultan detrás de un árbol del fondo izquierda.)

Melquiades.—No reiros muy fuerte, no se escame.

Benita(Sale corriendo, muy remangada, con un paraguas, abierto chorreando.)—¡Hola, señor Melquiades! ¿Ha visto usté que chaparrón?

Melquiades.—Te estaba esperando, vida.

Benita.—¿A mí? ¡Ay, cuánto lo siento!, porque el caso es que tengo un compromiso con... con un joven... (Llamando.) Avelino: aquí.

Avelino.—Aquí estoy. ¡Vaya un diluvio! (Sale con un pañuelo sobre el hongo, todo mojado, y los pantalones muy subidos, igual que el cuello de la americana.) ¡A casa, que llueve! (Se cogen del brazo, y, muy tapados con el mismo paraguas, se van riendo por la primera izquierda y despidiéndose con la mano, guasonamente del señor Melquiades, que queda estupefacto. Al mismo tiempo aparecen por detrás del árbol donde se ocultaron, las caras rientes y burlonas de Tuliqui, Virutas y Bernabé.)

Melquiades.—¡Mi madre!

Tuliqui.—Oye tú: ¿y era esa la locura?

Virutas.—¿Y decías que en tus brazos?

Bernabé.—¡Ja, ja! ¡Valiente chasco!

Los tres.—¡A casa, que llueve! ¡Ja, ja, ja! (Se van muertos de risa por la primera izquierda.)

Melquiades(Indignado.)—¡La panocha! Pero, ¿qué es esto? Tomarme el pelo a mí una mequetrefa, ¡que no levanta del suelo un metro treinta y cinco!¡¡A mí!! Vaya; pues ahora es cuando está empeñao mi amor propio. Que me trufen, si no la vuelvo loca. (Tropieza con una cesta que ha quedado olvidada.) ¡Calla!... ¡una cesta! ¿Quién se habrá dejao esto? (La coge y se la cuelga del brazo.) Me la llevaré. ¡Miá que al final tener yo que llevar la cesta! Pues sí que me han preparao el mutis. ¡Maldita sea! (Vase primera izquierda con el paraguas abierto y la cesta al brazo.)

(Música en la orquesta.)

Mutación


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