Chapter 37

Desde las alturas de esas rocas se percibe el gran Lago Salado.No se fije vd. en ese grupo de casucas: es Rosel.Este gran conjunto de rocas, me dijo mi guía, siempre alavanzar rapidísimo del tren, es Promontory: aquí se verificó la union de los caminos en Mayo de 1862. Vamos adelante.—No adelante, dijo Lorenzo, que bien vale la pena refiera vd. áFidelalgo de aquella solemnidad que completó la comunicacion rápida de los polos, uniendo al Atlántico con el Pacífico.—Yo no recuerdo bien, replicó Mr. Gland; pero vd. podria referirnos algunos pormenores de aquel grande acontecimiento.—Escuche vd. lo que recuerdo, aunque muy confusamente, continuó Lorenzo, y eso porque hace poco refresqué mis ideas con la más popular Guía de viajeros titulada: “Crofutt’s Tras-Continental Tourist.” Despues de recapacitar algunos instantes, así habló Lorenzo:“El lúnes 10 de Mayo de 1869, en este punto se fijó el último clavo, ó como si dijésemos, el amarre de los lazos que unen al Atlántico con el Pacífico.En este lugar parece que se habian dado cita los representantes de todos los pueblos del globo, bajo arcos y bóvedas de banderas de todas las naciones.Se terminaba aquí la construccion de 1,774 millas, que era el trayecto del camino.La agitación era inmensa: al tropel de las gentes, á los ecos de las músicas, como que se despertaba y salia de sus soledades el desierto. Era el gran jubileo de la confraternidad de los pueblos, las nupcias de los antípodas, la alianza santa de todos los hombres.En aquel mar de gente que en oleadas llegaba á las orillas del camino, sobresalian lonas haciendo sombra, edificios portátiles, ómnibus, diligencias, guayines y carros como zozobrandoen aquellos oleajes en que todos los ruidos brotaban entre todos los colores y se repercutian en todos los ecos.El punto en que se iban á unir los caminos, dejaba ver un claro con los durmientes preparados y los rieles á un lado, para fijarse en el instante que el sol tocase en el zenit.En San Francisco se habian reunido á las campanas, por medio de alambres telegráficos, los alambres con que se toca á fuego, poniéndose en conexión con el alambre principal, comunicando Baltimore, Filadelfia, Chicago y Cincinati, con el objeto de que en un solo instante llevase el rayo á pueblos lejanos la noticia de aquella gran victoria de la humanidad.El sol estaba próximo á marcar el instante de la gran solemnidad; el presidente Stanford apareció representando al Ferrocarril Central; el H. M. Durand representaba el Ferrocarril de la Union, con el carácter de vice-presidente.Millares de voces invocaron la asistencia divina al colocarse los últimos rieles: entónces se dejaron ver tres personajes, cada uno con un clavo en la mano: dos clavos de oro de California y la Arizona, uno de plata de la Nevada.Vióse tambien á otro personaje con un martillo de plata, de que pendia un alambre unido al telégrafo.A cierto momento surgieron de entre el concurso, por lados opuestos, dos hermosísimas locomotoras: el “Júpiter,” del Ferrocarril Central, y la “116” del Pacífico: vieron llegarse como dos paladines armados de punta en blanco.... como que hablaron, como que se estrecharon, mugiendo potentes.Por fin brilló el sol, dando la gran señal del regocijo: se fijan los rieles, clamorean las máquinas, el mundo prorumpeen aclamaciones, y al primer martillazo dado por Stanford al clavo de oro, lleva el telégrafo la noticia á los más remotos pueblos, donde repite el entusiasmo, el himno de triunfo sobre el tiempo y la distancia.Multitud de personas, subiéndose en las máquinas, tocaron sus copas y estallaron mil ¡vivas! corria el vino á torrentes, y nunca júbilo mayor fué más legítimo que el que despertó los ecos de estos desiertos y estremeció las eternas nieves de estas montañas......Varias veces en cortísimo tiempo se tuvieron que reponer los rieles, porque las gentes arrancaban fragmentos, para guardarlos como reliquias de aquel gran suceso y de aquel gran dia....”Cesó de hablar Lorenzo: M. Gland aplaudió, certificando su exacta relacion.Habiamos pasado entre tanto los campos solitarios cubiertos de nieve deBlue Crecks.El tiempo era muy inclemente y se hacia sentir el frio, no obstante que los tubos funcionaban á nuestros piés.Soplaba el huracan, se desataba una tempestad de nieve espantosa.... los gemidos del viento y los aullidos de la máquina se perdian en aquellas soledades, en que no quedaba un solo resquicio, un fragmento el más ligero de vida.En el interior del wagon parecia hacerse el duelo de la naturaleza, por una reunion de cadáveres.De repente me pareció escuchar algo como un canto, como los acentos de una música que más bien eran ayes doloridos.Asoméme á una ventanilla, en un alto que hizo el wagon, y al borde de aquel camino lúgubre, en aquella soledad sin arrimo alguno, ví de pié.... un ciego con su barba blanca,apoyado en un báculo, y una niña, bella como un ángel, medio desnuda, á su lado, reclamando con sus cantos el ciego, la piedad de los pasajeros.El horizonte sombrío, la nieve, la soledad terrible: estos eran los componentes del cuadro más conmovedor y patético que yo haya visto en mi vida.Varios pasajeros arrojaron monedas al ciego; éste, por medio de la niña, hizo circular sentidísimos versos impresos, de que siento no haber guardado copia.....Estábamos á corta distancia de Ogden, lugar en que termina el Ferrocarril Central y se cambian los trenes.Las sombras caian sobre los llanos cubiertos de nieve.Yo me retiré solitario al cuarto de fumar, y en el libro de mis apuntaciones dejé el recuerdo que sigue de la escena que tenia ante mis ojos:CAMPOS DE NIEVE.Ni una ave cruza los vientos,Ni hay en la tierra una planta,Blanco sudario de nieveCubre el valle y las montañas,Donde osamentas remedanDel árbol las secas ramasQue en la nieve sobresalen,Y que con esfuerzo se alzanComo pidiendo socorro,Porque míseras naufragan.Cual cadáveres parecenDe edificios, las cabañas,Con los postigos cerradosDe sus amarillas tablas.Esas mansiones parecenO de muertos, ó de estatuas,Porque casi es imposibleQue cruce la voz humana.¡Oh y cuán pérfida la nieveNuestras miradas encanta,Miéntras que tristes sentimosHielo y muerte en nuestras almas!Como una mujer hermosaQue con sus pérfidas gracias,Embelesa los sentidosMiéntras traidora nos mata.Ni hay arroyos que murmuren,Ni aves amorosas cantan....Se oye gemir á lo léjos....Es el huracan que pasaComo huyendo del demonioDe la muerte y de la nada....¡Oh montes encantadores!¡Oh verjeles de mi patria!Fidel.Marzo de 1877.El personaje misterioso de bota fuerte y cabellos de oro siguió llamando mi atencion. Generalmente esperaba á que todo estuviese en profundo silencio y se deslizaba como una sombra al cuarto de fumar.La noche que llegamos á Ogden brillaba la luna intermitente, cruzando por entre grupos de negras nubes, deslizándose despues entre leves celajes y volviéndose á hundir como en mansos y claros lagos de un extenso bosque.Yo, espiando siempre al desconocido ó desconocida que burlaba sin pretenderlo mis pesquisas, me escurrí hácia laplataforma que daba al cuarto de fumar. Pegado á los cristales de su ventanilla, se veia su rostro, verdaderamente hermoso, como un bajo relieve de la plegaria ó del éxtasis... Era divina.... Me pareció que murmuraba un canto; yo me colgaba por la parte exterior.... Sí, cantaba.... y podia yo seguir la medida del canto.... Pero la aparicion se apercibió de mi presencia, sacó del bolsillo una enorme pipa.... y yo no sé cómo se escapó de mis labios esta exclamacion:Maldito yankee!.... Cuando quise contener mis palabras, ya habian salido de mis labios.... me volví azorado y me pareció ver una alegre sonrisa culebrear sobre la dentadura de marfil del hombre de la pipa....La noche fué tranquila y agradable.Al siguiente dia, como el bulto de la cabellera de oro se lavaba ántes que nadie y se retiraba despues al cuarto de fumar, yo allí me instalé.El personaje, con elcachenézsobre la nariz y el sombrero á los ojos, estaba en un rincon.Yo, con la detestable é indómita voz que me ha valido ignominiosas expulsiones de los círculos musicales, comencé á tararear la cancion que habia escuchado la noche anterior, saqué mi libro de apuntaciones y comencé á escribir, recitando y cantando mis versos en el tono de la cancion...: por supuesto, fingiéndome distraido y en total independencia del de las botas fuertes....En uno de mis gorgoreos desastrados, alcé la voz y ví á la del cabello de oro inclinada hácia mí con una expresion de inteligencia y de satisfaccion indescribible: entendia lo que yo escribia, sabia español, era.... una beldad perseguida.... era la heroina de una novela mexicana....A pesarde mis años.... ¿eh?.... leí entónces, como para mí solo, mis versos....Oiganlos vdes., ya que aquel patan los oyó como un zoquete, cruzando frente á mí con sus patazas de á vara y su brusquedad de carretero.... ¡y yo que me habia enternecido tan de veras!....Maldito yankee!CANCION.Tierna memoriaDel bien querido,Que al pecho heridoConsuelo dás.Ay! no abandones,Blanco lucero,Al extranjeroQue errante va.——Sentido arrulloQue busco en vano,Porque lejanoVibrando está.Dulce consueloDa en su camino,Al peregrinoQue errante va.——Nítida estrellaDel Occidente,Sobre mi frenteMiré lucir.Oh! no le ocultesTu faz brillante,Al bardo erranteQue adora en tí.——Pasé rendidoPor la fatiga,Tu sombra amigaMe consoló.En tí luz hallaMi incierto paso,Cuando á mi ocasoLlorando voy.——Sobre mi abismoDe inmenso duelo,Tendiste un cieloDe inmenso amor.En los desiertos,Sobre los mares,No desamparesA tu cantor.Guillermo Prieto.Marzo de 1877.Estábamos á la orilla delLago Salado, cruzábamos lo que se llama elCañon del Diablo, profundísima barranca que parece formada á pico: trozándose una inmensa montaña que se abre en su cima, se cuelga y precipita en un abismo espantoso.Por allí asoman, y se extienden, y se inclinan los rieles,sobre tejidos de barras de hierro, que á lo léjos forman caprichosos calados por entre los cuales se ven cruzar las aguas despedazando su corriente.Al Sur se ven las cercas de madera, las palizadas, las sementeras y los edificios de Utah, del país de losMormones, de que tanto se habla, y que son ciertamente dignos de profundo estudio.El tren hizo alto un momento: de entre las chocillas salian corriendo primorosas muchachitas, que con sus piernitas desnudas, sus zapatitos de lana y sus cestillos y trastos, subieron al tren alegres y juguetonas, á ofrecernos café caliente, leche, bizcochos y dulces.La niña que nos servia era deliciosa de hermosura y alegría: iba, venia, atendia á todos y mostraba complacencia en servirnos. Los mexicanos hicimos una colecta de algunos pesos para gratificarla.... cuando la recibió.... mostró extraordinaria sorpresa, incredulidad suma; pero la persuadimos que aquello era suyo y para sus padres: entónces.... saltaba, nos daba á todos las manos, y se fué corriendo y brincando sobre la nieve, derramandola felicidad....El tren continuó su marcha.... íbamos por un terreno en que la vegetacion, la vida, triunfaban de la nieve.... verdes pinos.... risueños trigales, el sol reflejando en los lagos, los ganados en la ladera del monte, los becerros atravesando en fuerza de carrera por el llano, espantados con los bufidos de la locomotora....En el interior de la locomotora, todos hablábamos deMormones.Un viajero frances cautivó nuestra atencion, diciéndonos que él habia visitado la ciudad delLago Salado. Casi todosnos agrupamos al rededor de su asiento, y él, con la mayor amabilidad y compostura, habló de esta manera:“De Ogden hay ferrocarril hasta la ciudad deLago Salado, y recorren esa distancia los pasajeros, en dos horas y media.“Al camino lo hace muy pintoresco el hermoso lago que va á la derecha, con sus infinitas montañas al Oeste, que le sirven como de muro y se reflejan en sus cristalinas aguas, inversas, de una manera gigantesca y caprichosa.“No existen peces en el lago, porque su agua es extremadamente salobre; pero sí patos de gran tamaño y color negro, que me sorprendió verlos allí, por la razon de que no tienen de qué alimentarse.“Llegué á la ciudad á las ocho y media de la noche, habiendo salido de Ogden á las seis, y desde luego descansé en un elegante y bien servido hotel, situado en la calle principal de la ciudad.“Era por este tiempo: hacia un frio que se sentia en los huesos; caia en copos tupidos la nieve é invadia las aceras hasta hacerlas intransitables.“La costumbre es limpiar las aceras diariamente y amontonar, ó mejor dicho, formar murallas á sus orillas, de modo que se camina como por cañadas formadas, por las paredes de las casas de un lado, y por el otro, de la nieve. Cuando brilla el sol, aparece una ciudad encerrada en muros de cristal.“Las calles son amplias y rectas, todas ellas con hileras de árboles por sus dos lados y una corriente de agua potable á su pié, en acueducto aseado y á propósito para que se surtan todas las casas de la ciudad.“Al siguiente dia de mi permanencia en Utah, me acompañó, en calidad decicerone, un dependiente del hotel.“El gran Tabernáculo ó temploMormones el edificio que más sobresale: es como una inmensa cúpula sostenida por innumerables columnas y abierta á todos los vientos.“Se distingue á lo léjos como una media naranja, sobre los otros edificios de la ciudad: puede contener el edificio, que tiene el aspecto de un perol boca abajo, doce mil personas, y en caso de incendio, se desocuparia instantáneamente.“Las condiciones acústicas del edificio son tan excelentes, que no obstante su extension, desde cualquiera de sus extremos la voz del opuesto lado se escucha, sin perderse una sílaba, aunque no se esfuerce.“El órgano del templo es como otro edificio, tiene tres mil tubos y los hay de cinco y seis piés de altura.“El Hno.Mormon, encargado del templo, nos dijo que allí mismo se construyó el órgano, en un taller que nos mostró.“Otro de los grandes edificios es el Museo, especulacion de un viejo que muestra con gran prosopopeya petrificaciones vulgares, pájaros disecados, vestidos y armas de indios. Nosotros lo recorrimos de prisa, para visitar la gran casa de comercio de Bringam Young.“Ropa, sedería, armas, instrumentos de labranza, muebles, todos los inventos de las ciencias y de las artes, se encuentran en aquel espléndido bazar.“Los dependientes serán de treinta á cuarenta, entre hombres y mujeres, todos hijos de Bringam Young.“El teatro, aunque edificio de grande magnitud, no tiene nada de extraordinario.“El templo de que hice mencion anteriormente es de madera y fierro: ahora se construye uno nuevo de granito, de una magnificencia superior á todo encarecimiento: es costumbre que los viajeros den su limosna para la construccion del nuevo templo.”Cesó de hablar el caballero frances, y ví á mis compañeros poco satisfechos de su narracion. Se ha pintado á losMormonesde un modo tan fantástico; la circunstancia de poseer cada uno de esos chicos cinco y seis mujeres, y vivir, segun dicen, en paz, cuando por mi tierra muchos no se la pueden entender con una, exigia algo de crónica, algo de cuchicheo y de chisme, que no se encontraba en la relacion del frances, ó algun estudio sobre el particular.Entónces yo dije que poseia una carta sobre el particular, de mi erudito y sabio hermano y amigo, Ignacio Ramirez.Mostraron los circunstantes mexicanos interes por conocer mi carta, y yo dí lectura á la siguiente, que veo como la mayor gala y como el más valioso ornamento de mis pobres Viajes, aprovechando la ocasion de hacer pública mi gratitud, á aquel cuyo talento admiro más cada dia, y cuyas virtudes y patriotismo son honra de mi patria.Oigamos al ilustreNigromante, miéntras llegamos á Ogden:“Sr. D. Guillermo Prieto.“QueridoFidel:“Voy á referirte todo lo que he leido con relacion á losMormones, procurando, con este trabajo, satisfacer tus deseos, y estudiar, al mismo tiempo, cómo se forma una religionverdadera, supuesto que la revelacion de Smith es, segun éste pretende, la única fidedigna.“Salomon Spaulding, eclesiástico, doctor y comerciante, fué desgraciado en todas sus profesiones; para agravar sus penas se metió á erudito. Los yankees, como asíduos lectores de la Biblia, son propensos á resolver el problema sobre los primeros pobladores de la América, por medio de un dilatado viaje que se supone hicieron en otro tiempo varias tribus judías; así es que Spaulding hizo fácilmente su Exodo americano. En su entusiasmo, para acreditar su teoría, escribió una obra, suponiéndola traduccion de otra, donde en estilo bíblico se cuenta que Lehi, con sus hijos Laman, Lemuel, Sam y Nephi y con las esposas de éstos, en el reinado de Zedekias, salió de Jerusalem y vino á dar al nuevo continente. Figuran tambien en el libro otros nombres como los de Mormon, Moroni, Mosiah y Helam, héroes, profetas y personas distinguidas, siempre necesarias en un dilatado drama. Establecidas las tribus semíticas en la América Setentrional, sobrevinieron los disgustos y las guerras consiguientes, hasta haberse declarado Dios en favor de los Nepitas, que por lo mismo fueron destruidos por los feroces é impíos Lamanitas: de éstos descienden los actualespieles rojas.“El caviloso anticuario trató de publicar la Odisea, pero no encontró un socio capitalista; se murió dejando en ajenas manos su mujer y su manuscrito. La viuda, en tiempo oportuno, hizo la revelacion verdadera de la falsa revelacion de su consorte difunto; y el manuscrito paró en manos de Sidney Rigdon, impresor, teólogo, versátil en sus creencias religiosas, grande ergotista y más amigo de esta vida transitoriaque de la eterna: era uno de tantos que se afanan por encontrar la religion verdadera para los otros, partiendo de la conviccion de que ellos no necesitan ninguna.“Dueño Rigdon de este tesoro, no sabia cómo emplearlo, cuando la Providencia le deparó un mozalbete que ella habia destinado para trastornar el mundo. Joseph Smith, primer profeta de losMormones, nació en 13 de Diciembre de 1805, en Sharon, condado de Windsor; y en 1816 pasó con sus padres, hermanos y hermanas á Palmira, lugarejo perteneciente á Nueva-York. Smith, padre, se dedicó á varias humildes profesiones, por no tener ninguna; fué principalmente cervecero, varillero, cavador de pozos y buscador de tesoros. Smith, hijo, trabajaba lo ménos que podia. Elegante de aldea, aborrecia por igual su estado humilde y los medios comunes para mejorarlo. Sensual, misterioso en sus palabras y acciones, pasaba sus ocios pescando en el rio y cazando ratas almizcladas. Ignorante hasta apénas saber leer y escribir, se dedicó sin embargo á repetir de memoria numerosos versículos de la Biblia. Ese mozuelo, con ocasion de que su padre y hermanos abrian un pozo, se apoderó de una piedra trasparente que tenia la figura de un pié; hallazgo que en vano le reclamaron los dueños del terreno: esa piedra sirvió de base á su pedestal de profeta.“Esto pasaba en 1819, cuando tú habias entrado en tu segundo año de edad. Intencionalmente aproximo tales nombres y tales fechas. Pocos años despues, segun refieres en el bellísimo prólogo de tu “Viaje á los Estados-Unidos,” inventabas unos cristalitos por medio de los cuales se veian campos, mares y cielos, completándose el encanto por la maravilla de un cajoncito que, sin agotarse, producia onzas deoro. Tu infantil invencion revelaba al mundo un poeta; pero el vidrito de Smith, mejorado despues con otros vidritos, iba á convertir todas tus ilusiones en sorprendentes realidades. Armado el mozalbete haragan con su curiosidad geológica, dió y tomó en que á través de ella descubria lo pasado y lo futuro; positivistas los yankees, solicitaron al zahorí para que les enseñase, no de dónde vinieron los indígenas al Nuevo Mundo, ni si la tierra fué criada en siete dias, ni á dónde irán á parar sus almas, ni ningun problema científico, sino pura y simplemente dónde habia dinero enterrado.“Entónces ya tuvo el jóven Smith una profesion tan nueva como preciosa; muchos, muchos tesoros buscó sin descubrir ninguno, porque siempre el encanto se deshacia á causa de que alguno de los concurrentes hablaba mal á propósito; pero ganaba el importe de las buscas, y la numerosa familia de su padre pudo vivir con algun desahogo.“Creció tanto la fama delvidente, que llegó á los oidos de Rigdon; éste, pues, cargó con su misterioso manuscrito, y despues de muchas conferencias secretas, se publicó solemnemente la primera página del mormonismo. Hé aquí en extracto lo que esa historia contiene:“Un ángel, con todo el aparato escénico que acostumbran los ángeles, se apareció repetidas veces á José Smith: despues de haberlo sometido á las pruebas convenientes, le llevó á un montículo, y le dijo: “Escarba.” Smith, que era un escarbador hereditario, comenzó á profundizar la tierra y á levantar piedras, hasta que formada por varias de éstas, descubrió una caja donde se encerraban, figurando un libro, varias láminas que el profeta unas veces llama de bronce yotras de oro. Sobre ese libro aparecieron unos anteojos propios para el más agigantado de los gigantes; uno de sus cristales sirve para ver lo pasado, y el otro, para el porvenir: tales vidritos se llaman: el “Urim” y el “Zhummim.” Ya ves cómo la revelacion ha derrotado completamente á la poesía.“Amigo de proceder con órden, José Smith comenzó aplicando uno de los extensos lentes, no sé si el “Urim” ó el “Zhummim,” á la lectura del libro que el cielo le habia entregado.“La Biblia mormónica, lo mismo que el “Manuscrito descubierto” de Spaulding, se ocupa del viaje que varias tribus judías hicieron desde hace más de tres mil años al nuevo continente, y de la destruccion de los Nefitas por los degenerados Lamanitas; ese libro nos revela que la brújula ha sido descubierta y usada desde, por lo ménos, hace cuatro mil años; que los geroglíficos egipcios se han usado desde entónces en la América, desfigurándose con el tiempo hasta convertirse en la escritura azteca y maya; que los mahometanos no inventaron ni la voz ni el instrumentocimitarra; que ya desde entónces la voz Biblia, que designa la coleccion del Antiguo, y Nuevo Testamento, era tan conocida, que Cristo y su crucifixion se mencionan como acontecimientos sabidos desde la dispersion de Babilonia; y que el Señor Dios siempre ha aborrecido la poligamia; pero en el fondo esa obra contiene lo que todo libro revelado: la Moral saliendo de los brazos de la Fé.“Smith, más afortunado que Spaulding, encontró, no sin alguna dificultad, quien le costease los gastos de imprenta. Martin Harris, anciano de frente levantada, cabellera alisada cayendo en bucles sobre la oreja, y con todas las arrugasque caracterizan á la vejez; medio teólogo, lleno de supersticion y fatigado por ingénita codicia; usurero y mal casado, solo por contradecir á su esposa y ganar un ciento cincuenta por ciento, aceptó la empresa de publicar á su costa el libro revelado: publicólo, se arruinó, pero quedó divorciado.“Cuando Harris vacilaba en sus compromisos, se le dieron por Smith, en copia, algunas páginas del libro milagroso. Harris consultó con varias personas, cuya opinion no le fué favorable. Una circunstancia hizo que ántes de conocer los fragmentos de la obra, vacilasen algunos inteligentes. El profesor Rafinesque llamó la atencion de los sabios sobre algunas láminas de oro encontradas en nuestra República, y que contenian extrañas inscripciones; recordáronse entónces hallazgos semejantes en diversas planchas metálicas, y se renovaron todas las antiguas teorías sobre el orígen de los indios; para los hebreo-maniacos aparecia muy natural que se descubriese algo semítico y que en pos de las inscripciones saliesen de las entrañas de la tierra los libros sagrados de los judíos. Cuando muchos sabios se dicen: “Esto es posible,” la muchedumbre clama:Esto se ha realizado!“El profesor Anthon, citado como testigo del monumento egipcio por la opinion pública, desmintió la especie burlándose de los pretendidos caractéres geroglíficos, y de la doctrina mormónica, y de Martin Harris. Este, entónces, como buen creyente, se confirmó en la fé mormónica, aprontó sus ahorros y fué el primer editor de la Biblia del Siglo XIX, tan fecundo en biblias.“La sociedad mormónica quedó solemnemente establecida. Ya, desde entónces, la formaban los hermanos y hermanas y los padres de José Smith; Olivier Cowdery, secretario delprofeta; Sidney Rigdon, que tuvo derecho y autoridad para publicar despues el apéndice bíblico, titulado: “Doctrinas y pactos;” Martin Harris, satisfecho de haber compensado todas sus pérdidas con un divorcio que le permitió intervenir en una milagrosa concepcion segun los rumores que corrieron sobre una hermana de Smith, y muchos otros que pronto fueron potentados de la Iglesia.“La concordia entre el profeta y sus primeros apóstoles, duró poco, así lo quiso el Señor. En prueba de ello, en 1831, Smith tuvo una revelacion del tenor siguiente: “Escúchame, dijo el Señor Dios, en lo que concierne á mi servidor Olivier Cowdery. No conviene á mi sabiduría que le confíe el dinero que debe llevar á Sion, si no es que lo acompañe una persona segura y fiel.”“El gobierno de Smith, fué una série no interrumpida de revelaciones; te mencionaré las más importantes: “Conviene, dijo una revelacion del Señor, que se fabrique una casa para mi servidor, José Smith.” En otra revelacion, quiso el Señor que se construyese un palacio para Smith y sus esposas. Y por fin, el Señor se resolvió á que su pueblo aceptase la poligamia, no dando para tanta inconsecuencia otra razon, sino esta: “Yo soy alfa y omega.”“Los habitantes de Palmira no se vieron en tan extraños acontecimientos, por no tener á su disposicion el “Urim” y el “Zhummim,” un conjunto de maravillas y la renovacion del mundo, sino la audacia en la mentira, la santificacion del escándalo y un peligro contínuo para la seguridad de sus bienes; multiplicaron, pues, de tal suerte sus hostilidades, que Smith y su Iglesia tuvieron que trasladarse á Kirtland en el Ohio. Aquí reinó la “efusion del espíritu,” y todos los habitantesse convirtieron en profetas; fué necesario que el Señor prescribiese que Smith tenia concedido el monopolio de las revelaciones.“Poco despues, para libertarse de la accion inmediata de toda autoridad, resolvió el legislador trasladar su pueblo á las fronteras occidentales, que tenia entónces la poblacion de los Estados-Unidos; emprendióse, pues, una marcha atrevida hasta Independencia, en el condado de Jackson. Así pinta la localidad el mismo Smith: “La temperatura es deliciosa durante nueve meses del año; la nueva Sion, la ciudad que estableceremos, quedará situada á igual distancia del Atlántico y del Pacífico, en el grado 39 de latitud y entre los 10º y 20º de longitud occidental; será, por lo mismo, uno de los lugares más afortunados del mundo.”“Ese establecimiento no duró mucho tiempo. Smith tuvo que ausentarse para volver á Kirtland, donde fué emplumado y donde la suerte le fué adversa en toda clase de negocios; y cuando regresó á Sion, sosteniendo una nueva lucha contra la fortuna, se vió expulsado del Estado de Missouri, y aceptó un asilo en el Illinois, donde fundaron á Nauvoo, “La Biblia.” Aquí fué donde se desarrollaron admirablemente la prosperidad material y la organizacion característica de la secta.“Bajo el nombre de diezmo, losMormonescontribuyen para los gastos públicos con todo lo que les sobra de sus gastos privados, á juicio del profeta. La institucion es una mezcla de la propiedad individual y del comunismo. Así, el gobierno disfruta de influencia y de recursos poderosos. Vióse Smith derepente con la múltiple investidura de revelador, jefe de la Iglesia, de prefecto y de general, y con autorizacion,por parte del gobierno de la Union, para levantar una fuerza respetable. Habitó un magnífico palacio, edificó un templo monumental, y pudo pasar revista á cuatro mil hombres, acompañado de un brillanteestado mayor, donde figuraban diez damas.“Pero Satanás y sus secuaces no se cansaban en perseguir al santo y á su Iglesia; José Smith, candidato para la presidencia de la República, murió á manos de infames asesinos, y losMormonestuvieron que abandonar á Nauvoo para refugiarse en Utah, desierto que entónces pertenecia á la Nacion Mexicana. La historia de tan audaz y dilatada peregrinacion, es conmovedora. Doscientas mil personas abandonaron sus comodidades, y á pié, á caballo y en carros, atraviesan vastas soledades, donde sus pasos levantan sal en vez de polvo; donde el silencio es importunado por el aullido del lobo; donde el mosquito, como los héroes, nace del fango y se alimenta de sangre; donde la vegetacion se arrepiente de su nacimiento y se oculta entre las desnudas rocas; donde el manto de la nieve dura seis meses sobre el suelo; y donde los vientos no corren, sino patinan. Las jóvenes, orgullo de Nauvoo, lavando sus vestidos en una fuente extraviada y sin más adorno que su hermosura, celebraban las fiestas religiosas, entonando los himnos de las tribus judías, cuando marcharon al cautiverio de Babilonia. La nieve era lecho nupcial, cuna y sepulcro.“En esos dias, el yankee se apoderaba de la Alta California, se descubrian los placeres de oro, y losMormonespodian improvisar una maravilla en elLago Salado. Pero, muerto Smith, ¿quién ha podido recoger su herencia, presentarse como profeta, dirigir la inaudita expedicion é imponersu voluntad á los creyentes y á los gentiles? Ese hombre extraordinario ha sido Brigham Young, que acaba de entregarse al eterno reposo.“Brigham Young, adoptó el mormonismo en Kirtland, el año de 1832. Nació en Veomont, cuatro años ántes que José Smith. Era audaz, astuto y gran conocedor del corazon humano. Urbano en su trato y de buen gusto en sus placeres. Comprendia fácilmente toda clase de negocios y se expresaba con facilidad y elocuencia. Su organizacion atlética le inclinaba á rivalizar con Hércules, en algunas de sus hazañas escandalosas. Y su incontestable superioridad le dió la mano para elevarlo á una altura en que se ha sostenido hasta su muerte.“Brigham Young asaltó el poder, luchando con poderosos rivales; derrotó en la opinion pública y expulsó á un hermano del primer profeta; excluyó de la herencia pontifical al hijo mayor de Smith, haciendo notoria la incredulidad del jóven y de su madre Emma, en lo relativo al orígen divino de la revelacion sobre la poligamia, y excomulgó solemnemente al tremendo Rigdon, que era acaso el verdadero padre del mormonismo.“Brigham Young, por medio de sábias y minuciosas precauciones, hizo posible la peregrinacion de doscientas mil personas por el desierto; y arrancó de entre los bancos de sal, en Utah, una ciudad con sus palacios, sus jardines, su movimiento industrial y mercantil, y su templo.“Brigham Young ha visto caer bajo el puñal de los celos á los principales jefes del mormonismo, y siéndoles superior en intemperancia erótica, ha podido dominar las tempestades públicas y privadas que á cada paso levanta la poligamia.Los disturbios domésticos ocupan una página extensa y curiosa en la historia de los santos del último dia, y la intervencion de Brigham Young, se hace á veces tan necesaria, como la intervencion de nuestro gobierno en los pronunciamientos locales, y esa mediacion es tan desinteresada como la nuestra. Por lo comun, las riñas conyugales terminan con una paliza.“La sobrevigilancia de Brigham Young, dice Rocheford, desciende á veces hasta los últimos pormenores domésticos y hasta los más fútiles adornos del tocado. Así, ha predicado en el templo, contra los abultadores: “Hace algun tiempo que observo en vuestros talles algunas hinchazones insólitas. ¿Qué significan esas modas ridículas? Salid y volved sin ese aparato mundano. No es hácia las espaldas donde debeis lucir vuestras protuberancias. Veo, no sin ira, que de seis meses á esta parte, en la ciudad santa, nacen muy pocos muchachos.”“Muerto Young, ¿qué será del mormonismo? yo no tengo el “Urim” ni el “Zhummim” para revelarlo; puede ser que tú descubras algo con tus cristalitos. Pero la prosperidad actual de esa tribu es la encarnacion de una verdad importante; así en la sociedad como en el individuo, los estados de barbarie y de civilizacion no son sucesivos sino simultáneos. En la república-modelo coexisten la libertad y la lucha de razas, la monogamia y la poligamia, la libertad individual y el comunismo, y la teocracia y la democracia. Algunos escritores consideran la poblacion de Utah como un remolino; pero los mismos Estados-Unidos, ¿no son una vorágine?“La única leccion que para mi uso he sacado de estos estudios, se reduce á que la religion verdadera delLago Saladose ha concebido y formado lo mismo que las falsas; pero noterminaré sin hacerte notar que losMormones, por medio del trabajo, han desterrado del Desierto dos plagas de los países más favorecidos por la naturaleza; la mendicidad y el infanticidio.“En verdad te lo digo, hermano mio, la poligamia es un acto de barbarie. Esclavizarse toda la vida á una mujer por amor, se concibe y tiene su utilidad y su poesía; los pesares entónces son las espinas de la flor. Pero solo por incontinencia, alumbrar numerosos hogares, pagar numerosos caseros, luchar con innumerables suegros, fastidiarse en todos los lechos y sacrificar á las queridas la esposa, es pagar muy caro el vicio; sobre todo en este siglo en que la Vénus de lance, muy diversa de la Vénus vaga, está de tal suerte acreditada, que no hay marido de esos que lloran en el teatro, que no desee poseer una mujer infiel por el placer de perdonarla. Sin embargo, yo creo que las señorasMormonasdisfrutan alguna compensacion, supuesto que cuando en Utah algun pequeñuelo afirma que conoce á su padre, todo el mundo exclama:Este niño es más sabio que su madre!“En cuanto á la iniciativa individual, es seguro que losMormoneshubieran desaparecido desde que llegaron á Utah, si en vez de confiarse al trabajo hubieran pretendido subvenciones ó derechos protectivos: los ignorantes y perezosos han inventado la proteccion y las subvenciones, que son hijas de los caballeros de industria.“Yo te presento un mundo helado: anímalo con el sol de tu inteligencia; sepan losMormonesalgun dia, que por elLago Saladopasó el año de 1877 un poeta.“Tu hermano,El Nigromante.“Posdata.—Yo no conozco á ningunMormon; pero he tratado á muchos amigos, que por intuicion han seguido el sistema de Smiht: en sus riñas conyugales, tú harias tal vez el papel de Brigham Young.—Vale.”LIT. H. IRIARTE.Vista de las Sierras en el Ferrocarril central del Pacífico.La lectura del manuscrito que dejo copiado, de tal manera nos preocupó, que pasamos por Ogden sin fijarnos en él convenientemente.La poblacion tendrá 3,500 habitantes: sobresalen entre las casitas de madera las iglesias, las escuelas y los hoteles: se ven al rededor de las casas jardines cultivados con esmero, y en el fondo del paisaje riseñas sementeras.El cañon de Ogden, que tiene de largo cinco millas, se ve como una inmensa galería de altas y negras rocas, que parecen unirse luego que pasa el tren: del corazon de estas paredes hendidas, desiguales, como que se arrancan y están como al caer, peñascos estupendos que encallejonan y dan aspecto caprichoso al horizonte.Gigantescas masas de roca decoran la salida de ese cañon, y despues de un trecho accidentado se precipita el tren enDevils Gate(La Puerta del Diablo), que es imponente y pintoresca.Colosales peñascos derrumbados de uno y otro lado de los rieles, fragmentos de piedra que remedan ruinas estupendas, forzan el curso impetuoso de un verdadero torrente, y en aquellos desfiladeros y sobre las crestas de esas rocas parece que se han desafiado como para un duelo á muerte la naturaleza y el arte.... se interpone el promontorio de piedra, lo supera el arco.... quiere hundirse, y robustas columnas le detienen.... como que intenta una desviacion,y la malla de fierro sujeta el camino, ó un tejido de alambre resiste los vaivenes que parecen empujar al abismo la locomotora.... en el fondo de esas rocas, y abriéndose como un pórtico espléndido, se ven los campos de esmeralda y los sembrados de oro.... alegrando el espíritu y ofreciendo al mortal, en medio de los desiertos, la prosperidad y la abundancia.Con la misma distraccion pasé frente áEco, y áPulpit-Rocks, con sus bosques de abundante caza y sus rios de riquísima pesca.Nos detuvimos enGreen-River(Rio verde), cabecera del Condado deSweet Watter, y que tendrá una poblacion como de 200 almas.Pero realmente en iniciativa estas poblaciones, tienen aspiraciones extraordinarias: son niños hercúleos, que poblarán de gigantes esta parte de las Montañas Rocallosas.Al pasar porPoint-Rocksme dijo uno de los compañeros, que en aquel punto existe un abundante pozo artesiano y ricos criaderos de carbon de piedra, que explotan las compañías.La noche fué tremenda; aullaba el viento, la nieve azotaba las ventanillas del wagon.... El dudoso viajero de los cabellos de oro se encerró en el cuarto de fumar....De trecho en trecho se detenia la máquina: en las profundidades del camino, veia yo, á la luz de linternas que proyectaban su claridad en la nieve, rompiendo muros de tinieblas, trabajadores infelices, con sus altas capuchas, ocupados en barrer los rieles.En cada detencion, la máquina era objeto, lo mismo que los trenes, de escrupuloso reconocimiento.La luz del dia 7 fué tristísima: caia como doliente y llorosa sobre tendidas y monótonas llanuras.Ninguna huella de la humanidad; era como una navegacion de un género tristísimo, en que no habia esa majestad del mar, esa comunicacion con el infinito, que engrandece el espíritu.Los pasajeros permanecian en sus lechos como sin acabarse de persuadir que era del dia la luz que se deslizaba por entre los empañados cristales, á visitarlos.¿Qué hacer?.... Tomé mi lápiz, y haciendo mesa de mi almohada, escribí lo que leerá, si gusta, el piadoso lector:UN SUEÑO.Soñé que el manto de plataQue del sol quebró los rizos,Como sembrando diamantesY salpicando de brilloEl primor de los cristalesY las galas del armiño,Dejaba ver tras sus plieguesCon sus perfiles distintos,A los montes gigantescosY á los soberbios encinos,A risueñas sementeras,Y á murmuradores rios.Y yo soñando esperaba,Tras una roca escondido,Del sol la primer sonrisa,Porque dulce voz me dijo,Que del sol al primer rayo,Miraria de improvisoLa nieve desvanecerse,Romper el hielo sus vidrios,Y brotar árboles verdes,Y correr alegres rios,Y renovarse la vidaEn el monte y el bajío,A los cantos de las aves,De las gentes al bullicio,Y al saltar de los ganadosCon soltura y regocijo.Yo esperaba, y poco á pocoSentí del terror el frio,Porque tras el blanco mantoPensé ver, claro y distinto,El hogar porque yo anheloY do me esperan los mios.Y del sol espiaba entóncesCon honda ansiedad el brilloPorque me asaltó la duda,Del augurio, é indecisoYa la muerte me amagaba,Ya el gozo me daba brío,Y del problema de mi almaEstaba al romperse el hilo.La luz plegaba sus alasTras un celaje sombrío,Cual mirada de quien lloraY en la sombra busca alivio;Y á medida que avanzabaComo con incierto giroLa luz, y sobre la nieveSe derramaba su brillo,Se exhumaban de la tierra,Tristes y descoloridos,Como fantasmas los montes,Como esqueletos los pinos,Alzando sus secos brazosY dando al viento gemidos.Y la luz adelantaba,Y su semblante amarillo,De cadáver, sacó el campoY apareció muerto el rio,Como fallece una madreSobre el sepulcro de su hijo.Y la luz se iba extendiendo,Y al dar en el caserío,Alumbrando un cementerioY á la entrada de sus nichos,De pié tristes esqueletosQue con los brazos tendidosInmóviles señalabanNuestro lúgubre camino.Hondo terror me embargaba,Sentí el corazon herido:Era como luz enferma,Erase un cráneo el sol mismoDespojado de sus rayos,Escuálido y amarillo.Dejaba en el negro sueloEl hielo medio fundido,Como de huesos humanosLos fragmentos esparcidos.La luz doliente avanzaba;Reconocí con delirio,El lúgubre cementerio,Y en los huesos sentí frio,Ví avanzar la luz terrible,Avanzar.... llegar sus visosA un punto.... donde se encuentraCuanto adora el pecho mio....Y creí morir.... de repente,Y de un relámpago al brillo,La tumba corrió á mi encuentroDando agudos alaridos.····························Ví al monstruo que me llevaba,Y llevaba mi destino,Que me arrancó de mi sueñoCon sus intensos gemidos.Guillermo Prieto.Marzo 7 de 1877.Estamos enLaramie, tan célebre en las relaciones de los viajeros, tan encarecido en la leyenda.El aspecto de la naturaleza cambia; la nieve, adelgazándose y derritiéndose, deja ver de trecho en trecho amarillenta yerba y sonríe el verde césped en alguna hondonada, como tímida promesa de la pronta llegada de la primavera. Algunos árboles, como viajeros recien llegados, parece que inspeccionan el campo desde las orillas del camino.... trenes, oficinas, transeuntes, como que anuncian de léjos el fin del desierto, como los indicios de tierra en el mar.Hace muy poco, cerca de la poblacion estaba el fuerte, perfectamente guarnecido por tropas americanas.Algunos soldados se instalaban en aquel ingrato suelo con sus familias, pugnaban por conquistar las comodidades de la vida, y tenia algo de la detencion de lacaravana, los grupos de mulas y caballos, las tiendas de campaña y los depósitos de provisiones.Laramie, cabecera del Condado de Albany, tiene más demil habitantes; la ciudad está paralela al camino, una ancha y clara corriente atraviesa las calles principales.Hay muchas elegantes iglesias y cómodos hoteles; el edificio municipal es digno de una gran ciudad.Se publican enLaramiedos periódicos:El CentinelayEl Independiente. El telégrafo y el buen servicio del correo hace que los habitantes deLaramiey los pasajeros estén al tanto, como donde quiera que se publica un periódico, de cuanto ocurre dia á dia en todos los Estados de la Union.A la salida del pueblo hay un molino, cuyo costo ha sido ciento veinte mil pesos. Es magnífico.En los alrededores de la ciudad, y como agrupándose á la vía férrea, están situadas las oficinas de maquinaria y los talleres del ferrocarril, entre leña apilada, rieles amontonados en los suelos, grandes pipas con agua y colinas de carbon que hacen negrear el suelo con su polvo.Laramie, segun reza la leyenda, fué el primer lugar del mundo en que se reunióun jurado de mujeres.Sucedíanse las tremendas nevadas: los altos picos de las Montañas Rocallosas, las tendidas llanuras á sus piés, las negras rocas, los impetuosos torrentes, la luz como despedazada sobre las peñas, y en las hondas cañadas formaban paisajes ásperos, sombríos, que sin embargo poseian cierta grandeza que me cautivaba.Los viajeros, acurrucados en sus asientos ó hundidos en sus abrigos, dormitaban. M. Gland mismo, habia dejado de hablar.Yo soñaba con los ojos abiertos, me parecia atravesar una region desconocida, como que esperaba que tierra, rieles y trenes, se hundiesen de repente, por una fundicion repentinadel suelo, y seguir corriendo bajo tierra, bajo bóvedas iluminadas á la luz de rojas llamas, y que fuesen una sucesion de salones con caballeros y paladines, damas y dueñas, enanos y gigantes.... tan excéntrico, tan inesperado así era cuanto me rodeaba.Saltando de su asiento y como si hubiese tenido aviso en medio de su sueño, volvióse á mí M. Gland, y me dijo:—Chayene.¿No ha oido vd. hablar deChayene?Chayene, continuó, es la más grande ciudad entre Ogden y Omaha; desde aquí se siente la influencia del Colorado, que está llamado á un gran porvenir.Estamos, siguió alegremente M. Gland, sobre mantos de plata y oro: desde aquí hasta Omaha comienza la série de aventuras romancescas de los Apaches, Kayoways, Comanches, Arrapaos y Chayenes, de donde tomó su nombre esa gran ciudad que parece ir corriendo en los inmensos llanos, por el movimiento de nuestro carruaje.En 1859, esto era desierto, tendido en inmensas llanuras.Se anunció la corriente del camino, llegaron empacados y en su estado primitivo de fierros y tablas, iglesias, hoteles, almacenes, y al concluirse el desempaque, quedó una ciudad, como si se sacara de una cajita de juguetes.Héla ahí, con sus acueductos y sus arboledas, sus edificios uniformes y sus grandes plazas.Atrás quedaba Dember, capital del Colorado, que es como otro grande embrion de donde ha salido un territorio que pronto se convertirá en grande Estado de la Union, y aparecerá otra estrella en el firmamento de Washington.Es de advertir que aquí no fué, como en otras partes, la poblacion, conjunto de hombres de varios pueblos, luchasde costumbres diferentes, fusiones y trasformaciones y productos de esas entidades heterogéneas, no, señor; la casi totalidad de estos hombres era del Oeste: el móvil, los metales preciosos.Por todas partes se veian hombres sujetándose á las mayores privaciones y peligros, extraviarse adrede en busca de aventuras; unos se perdian entre las nieves; los otros desaparecian en las entrañas de la tierra: allí, á manera de cazadores, espiaban la huella de una veta, la seguian en alturas y en profundidades, la sorprendian y se publicaba la bonanza: así adquirió el renombre de Golden City la capital del Colorado.Un tumulto, un incendio, ó no sé qué, parecian estos campos.Montañas de ropa hecha, fondas brotando como hongos de la tierra, hoteles como regados á mano por todas partes.Comer, vestir, dormir: hé ahí cubiertas las primeras necesidades.Chillaba la carreta, porfiaba ruidoso el martillo, la sierra armaba escándalo, la garrucha chirriaba levantando piedras, y tercios, y muebles á las nubes; todo en el suelo eran escombros, todo ruido en derredor: así lanzó sus primeros vagidos Chayene, y así el Colorado y Omaha brotaron de la tierra, como los personajes de los cuentos, al herirla la indomable audacia del yankee......Durante la travesía de Ogden á Omaha, los dias habian sido pésimos, y las noches fatales. Mi único entretenimiento fué observar al ambiguo aquel de la cabellera rubia, que advertido sin duda de mi diligencia en observarlo, era á cadamomento más caprichoso ó caprichosa, porque aquello era una condenacion.Su rostro, como ya hemos dicho, lo conservaba obstinadamente cubierto, y sus modales eran tan bruscos, que parecian afectados; alguna vez desnudó una mano de su guante, y era una mano alabastrina, aristocrática, de una mujer distinguida; pero aquel estirar las piernas, aquellos piés que parecian falúas.... esas no eran pertenencias femeninas, era un patan que provocaba mis rencores.... Cuando sacaba su pipa, que era rara vez, se le notaba, aunque muy imperceptiblemente, la repugnancia con que apelaba á aquel accesorio de su disfraz.... era, no hay duda, una bella lanzada á lo desconocido, en alas del infortunio, é inundada en lágrimas.... ¿Era tal vez una jóven que queria ocultarse á las miradas del zelo, y que creia oir tras de sí los pasos de un asesino.... era una mujer criminal que envenenó al amante infiel é iba á ocultar su quebranto y sus remordimientos entre el tumulto de las ciudades del Este?La noche anterior á la en que llegamos á Omaha, en las paradas del tránsito subian y bajaban viajeros sin cesar.El personajecomun de dosse encerró en el cuarto de fumar.... yo penetré, en las altas horas de la noche, y permanecimos como dos estatuas.La luna descolgaba dispersos rayos del borde de una nube lóbrega, el huracan gemia.... en la Sierra se veian dudosas claridades sobre la cima de los montes, y se extendian como corrientes de sombra que se precipitaban en las cañadas.El cuarto de fumar es pequeño y angosto; en el centro hay dos banquillas, una frente á otra, como los asientos deun coche; en la pared de tabla existe uno como farol incrustado en el carro, que contiene una rojiza lámpara: á los lados de aquella especie de nicho están dos ventanillas del carruaje: una era del misterioso personaje, la otra mia. A cada avance de mi mirada, á cada indagacion, se sustraia el desconocido en la sombra, ó bien pegaba el rostro al cristal del postigo: á mí á veces me parecia que sonreia mujer angélica; á veces que se disponia carretero feroz á descargarme un puñetazo.Fingí dormir, y entónces, suponiéndome, él ó ella, distraido, cantó clara y distintamente el “Adios” de Shubert; pero tan sentido, tan hondamente sentido, que me subyugó, me empujó á la region de mis recuerdos más dolorosos, y sentí lágrimas en mis ojos.Entónces, como de costumbre, recurrí á mi lápiz, y escribí y declamé con toda energía lo siguiente, que puede acomodarse á los compases de aquel canto delicioso:CANCION.Alma que mi alma adoraCon íntima pasion,Por tí doliente lloraMi triste corazon.——Aislado en mi tormentoMi voz te aclamará,Y sin eco mi acento....En sombras morirá.——Se alzó cual llama puraPor tí mi ardiente amor;Mas yo soy noche oscuraY tú, radiante sol.——Dulce rayo de lunaEntre las ruinas fuéTu amor, en mi fortunaY en mi hondo padecer.——Sin rumbo y sin abrigoEn mi dolor te ví;Tú fuiste faro amigoDel náufrago infeliz.——Yo soy, mi bien, tu templo,Mi corazon, tu altar,Y tu incienso el más puro,Mi férvido cantar.——Fuiste del alma miaLas auras y la luz,Y el sol de mi alegríaTu hermosa juventud.——Un punto cruzó el cieloTu ráfaga fugaz:Pasó.... y en negro dueloPor siempre me hallarás.——Ya escucho el tierno acentoDe tu amoroso “Adios:”La eternidad horribleLos ecos repitió......——Adios....! adios! mi encanto,Sangre de mi alma, adios!Será eterno mi llanto,Como mi eterno amor.——Será mi llanto eterno,Eterno mi dolor....Adios, cielo de mi alma!Luz de mi vida.... Adios!Guillermo Prieto.A medida que yo leia, la persona misteriosa desprendia el rostro del groserocachenézque la cubria y dejaba al descubierto un cuello de cisne, émulo de la nieve herida por el sol.... ella habia comprendido.... casi era una revelacion la que me hizo elcachenéz.Habiamos tocado la estacion anterior á Omaha: á los lados del paradero del tren, que despedia luz vivísima, se distinguia una diligencia y variosbogues; de uno de estosboguesse apeó un arrogante caballero, moreno, de cabello negro, de maneras desembarazadas y ojos negros hermosísimos: detúvose el tren, el jóven saltó y se colocó al pié de la escalerilla del wagon. El viajerocomun de dos, con la velocidad del relámpago, recogió su saco de viaje y se precipitó fuera del coche; apénas salido, se lanzó á los brazosdel dueño delbogue.... al hacer este movimiento, se le cayó el sombrero, y una catarata de rizos de oro inundó los hombros y el cuello del jóven de los ojos negros......Yo habia seguido maquinalmente al viajero y estaba estupefacto con la trasformacion.... quise darme de cachetadas.... cuando estaba suspendida en los brazos del viajero afortunado, se volvió á mí, y con una sonrisa angélica, me dijo: “Adios, Sr. Prieto!.... Adios!”Tan linda!.... y sabe español.... Soy un asno, soy un rinoceronte.... ¡pecador de mí!A poco se detuvo el tren en Omaha, y miéntras mis compañeros comian, yo apunté en mi cartera:Omaha: Término del ferrocarril de la Union, está á la orilla occidental del Missouri y al lado del famoso puente que se cita como un grandioso monumento. Es extraordinario el movimiento que se nota por todas partes: vienen á agolparse á nuestro alrededor, ómnibus, coches, quitrines y carros de todos tamaños, para conducir pasajeros, equipajes y efectos. La poblacion, sin embargo, solo tiene diez y ocho mil habitantes. El edificio más notable que percibo por aquí cerca esClaim House(Casa de reclamaciones).En 1854 este era un punto casi desierto: la oficina de correos era el sombrero del administrador, porque en él recogia y despachaba la correspondencia.La poblacion tiene hoy 18,000 habitantes, y la oficina de correos, así como las del Estado, se encuentran en edificios magníficos.Al principio los hoteles de Omaha eran de segundo órden; pero se organizó una Compañía y se edificó el GranHotel Central, que puede figurar, y es mucho decir, entre los buenos hoteles de los Estados-Unidos.Por todas partes se ven hornos de fundicion; por todas partes hay regada maquinaria; se suceden las fábricas, y la plata y el oro beneficiados se calculan en más de un millon de pesos anuales.Los principales periódicos que se publican en la ciudad, son:El Heraldo,La Tribuna,El Republicano, yLa Abeja. Además, hay un periódico Bohemio, otro Escandinavo, otro Aleman y un Semanario de Agricultura, que goza de merecida nombradía.Por entre las verdes arboledas que atraviesan en todas direcciones la ciudad, se ven blanquear fábricas y edificios: hay multitud de escuelas, dos institutos, diez y nueve iglesias, cuatro bancos, cuarenta factorías y grandes depósitos de carbon y leña, y almacenes en que se agencian fletes.Para asilo y proteccion de los emigrantes, se encuentra en este punto un inmenso edificio, en que se les procura, por veinticinco centavos al dia, habitacion y comida.La Compañía del Ferrocarril de la Union, sostiene en este lugar sus valiosísimas fábricas y se jactan los carroceros de ser este el punto del Oeste en que se construyen mejores wagones.Sin duda la ciudad fué trazada, previendo que un dia ocupara un lugar eminente entre las mejores ciudades del Oeste.El trazo la divide en ocho cuarteles, capaces entre todos de contener un millon de habitantes.En esa proporcion son las plazas y los paseos, de los que algunos son muy frecuentados.Mis compañeros lamentaban que no hubiésemos tenido tiempo de que viese yo el Puente, que se cita como una verdadera maravilla de la ciencia. En la historia del Puente hace ostentacion de su tenacidad y ardimiento el pueblo americano.Decretada en 1866, se presentaron obstáculos que parecian insuperables, y se suspendió en 1868. En 1870 se hicieron esfuerzos que no dieron resultado satisfactorio; pero en 1871, se autorizó especialmente á la Compañía para continuar, auxiliándole con dos millones y medio de pesos.El Condado de Douglass, en Nebraska, se suscribió con 250,000 pesos, y con más de 200 el Potawatoma.Tiene el puente, con las obras adyacentes, una milla de largo, y sus alrededores los forman calzadas y parques que sirven de vistosísimos paseos.De Omaha tomamos el tren para San Luis Missouri.—Hénos aquí, me dijo Lorenzo, atrayéndome al cuarto de fumar, en terrenos que serán futuras naciones, porque esta region americana amamanta leones.Los Estados del Oeste, incluyendo en ellos el Sur, son los proveedores inmensos de la América: de su conjunto surgen destellos de emancipacion; su acrecimiento rápido es el anuncio de que está por nacer una gigantesca nacionalidad en esta parte del Nuevo Mundo.La tierra, herida por la azada del colono, derrama sus mieses con prodigalidad, sin más proteccion que la del cielo; los grandes depósitos del Oeste llaman á sus mercados á los hombres de todo el globo, y miéntras la Europa, en las aguas del Atlántico, la corteja, el Japon y la China le tienden losbrazos sobre la peana de oro que erigió California como un tálamo á la confraternidad universal.He dicho que no son pueblos sino naciones las que se perciben desde aquí en embrion: el Oregon es más grande que la Inglaterra; Tejas más que la Francia; California más que España.En estas inmensas zonas que florecen solas bajo un mismo pabellon, se reunen y dan cita los productos todos del globo, y hacen imposible cualquiera exclusion: los artículos favorecidos en un punto dañarian al opuesto, y esto relajaria todo vínculo, convirtiendo en nominal el poder del centro.Los elementos de vida propios de cada pueblo son tales, que Chicago, propiamente llamada la Reina de los lagos, era apénas en 1830 un punto militar atascado en un pantano.Hoy cuenta la ciudad 300,000 habitantes.Se encadenó la ciénega y se le hizo desaparecer bajo cimientos de palacios; en la guarida de la putrefaccion y de la fiebre, tendieron sus doseles de ramas los árboles y brotaron las flores; se dirigió la corriente de las aguas á los labios de la capital sedienta, por acueductos que ponen en olvido las inmortales obras de los romanos.Apénas se anuncia la industria de lasalazon de cerdos, cuando más de un millon se trasforman en un año en sabrosos manjares.El cultivo del maíz hace que por millones se cuenten sus rendimientos, y que un frances diga que deberia servir de emblema de esa nacionalidad una mazorca, así como Chicago deberia dejar su nombre para llamarse Porcopolis, como se denominaba á Cincinatti.—Sin embargo, dije yo, Chicago aun no se restablece de su último asolador incendio.—Creo que padece vd. una equivocacion. Chicago está más floreciente que nunca.Chicago fué presa del incendio la noche del 9 de Octubre de 1871: 17,500 edificios se sepultaron en el mar de llamas.En 1872, la nueva ciudad habia resucitado de entre escombros y cenizas, y contaba 41 bancos y 201 iglesias, 35 grandes hoteles, entre ellosPalmer-house, que es de primer órden, calles, plazas, edificios y paseos en mayor número y mejores que ántes del incendio. Chicago, como vd. ha oido, cuenta apénas 47 años de existencia, y su poblacion es de 500,000 almas. Es sin duda el primer mercado del mundo por los granos, el ganado y las viandas saladas. Más al interior, su territorio es como el centro de todos los pueblos bañados por el Atlántico; 17 caminos de fierro conducen á esta gran metrópoli del Illinois; cada línea se esfuerza por conducir á Chicago con mayor baratura y en ménos tiempo que las otras: hoy de New-York á Chicago se hace el camino en ménos de treinta horas y hay 1,600 kilómetros de distancia, es decir, como de México á Chihuahua, poco más ó ménos.A medida que avanzaba el tren, redoblaba la locomotora sus gritos, prolongándolos más y más, para evitar un choque con los trenes que sin cesar se cruzan.Los campos cultivados, los ganados, las casas rústicas, los jardines y los carros, anunciaban la proximidad de la gran poblacion de San Luis.—Es de sentirse, me decia Lorenzo, que no pueda vd. hacerun estudio detenido de esos lugares, en que se verifica la alianza del Mississippí y el Missouri, que traen como en gérmen en sus aguas las mayores riquezas de la tierra.Inmensas llanuras divididas por fértiles sementeras; las corrientes conduciendo y trasportando pueblos; las trojes henchidas brindando goces al hombre y creces al comercio, y la preponderancia del trabajo presentándose, desde la iniciativa de la colonia con el aventurero con su hacha al hombro, seguido de su familia llena de harapos, hasta el opulento propietario que trasporta el lujo de las grandes ciudades y hace que le rinda homenaje en la tierra, que él, el primero, arrancó á la barbarie, desembarazándola de malezas y ahuyentando con su rifle á los animales feroces.Al ruido cercano de la locomotora; al traqueteo de fierro de su galopar afanoso; á la vista de las embarcaciones del rio; bajo los hermosos árboles de la quinta opulenta, refieren los ancianos las luchas con los Pieles Rojas, las torturas á que sujetaban al blanco ántes de inmolarlo, y esas escenas de horror y de sangre de los primitivos tiempos del Oeste.Por lo demás, la historia aun no desplega sus labios de una manera clara y distinta, sobre esos restos de murallas, esos esqueletos de ciudades perdidas en los tiempos, esos resíduos de grandes poblaciones que se encuentran en el Ohio, Illinois, la Indiana, Kentuky, Michigan y la Luisiana.Tocábamos, en estas pláticas, en la estacion de San Luis.Aunque allí habia carruajes, un senador que se hizo muy nuestro amigo en el viaje, nos dijo que el Hotel del Sur, que era el mejor, estaba muy cerca y que podriamos ir á pié.La noche era oscurísima, el alumbrado parecia encomendado á un ayuntamiento de los de por acá, caminábamos en medio de una oscuridad completa, rompiendo la nieve con nuestro calzado.El senador, nuestro guía, es robusto como atleta y ligero como un venado; tomó del brazo al Sr. Iglesias, y eso fué correr: yo me resbalaba, me hundia, me tropezaba con mi propio aliento, y hubiera sucumbido sin el auxilio de Lorenzo, que casi me llevaba en peso.Por aquí torcemos, por allá nos descrismamos; de repente nos detenemos porque un amigo se habia dejado un botin en un atascadero y porfiaba por encender un fósforo para buscarlo.Así corrimos más de una milla, empapándonos, tropezando á cada paso, y oyendo, con la bílis derramada, la charla del senador, que estaba, con nuestras inquietudes, nuestras resbaladas y equilibrios, como una pascua.Al fin tocamos en el Hotel del Sur, empujamos la puerta y nos deslumbró un salon magnífico, de sesenta varas de extension, con altísimas columnas, pavimento de mármol y una magnificencia superior á todo encarecimiento.Miéntras Gomez del Palacio arreglaba lo correspondiente á nuestro hospedaje, yo me encargué de examinar el salon espléndido que funge como patio del hotel.A mi derecha se veian las oficinas de recepcion de los equipajes, el despacho al pié de la amplísima escalera, correo, telégrafo y expendios de periódicos.A la izquierda, gabinete de periódicos, expendios de tabacos y dilatadas sillerías, cerca de una gran chimenea.

Desde las alturas de esas rocas se percibe el gran Lago Salado.No se fije vd. en ese grupo de casucas: es Rosel.Este gran conjunto de rocas, me dijo mi guía, siempre alavanzar rapidísimo del tren, es Promontory: aquí se verificó la union de los caminos en Mayo de 1862. Vamos adelante.—No adelante, dijo Lorenzo, que bien vale la pena refiera vd. áFidelalgo de aquella solemnidad que completó la comunicacion rápida de los polos, uniendo al Atlántico con el Pacífico.—Yo no recuerdo bien, replicó Mr. Gland; pero vd. podria referirnos algunos pormenores de aquel grande acontecimiento.—Escuche vd. lo que recuerdo, aunque muy confusamente, continuó Lorenzo, y eso porque hace poco refresqué mis ideas con la más popular Guía de viajeros titulada: “Crofutt’s Tras-Continental Tourist.” Despues de recapacitar algunos instantes, así habló Lorenzo:“El lúnes 10 de Mayo de 1869, en este punto se fijó el último clavo, ó como si dijésemos, el amarre de los lazos que unen al Atlántico con el Pacífico.En este lugar parece que se habian dado cita los representantes de todos los pueblos del globo, bajo arcos y bóvedas de banderas de todas las naciones.Se terminaba aquí la construccion de 1,774 millas, que era el trayecto del camino.La agitación era inmensa: al tropel de las gentes, á los ecos de las músicas, como que se despertaba y salia de sus soledades el desierto. Era el gran jubileo de la confraternidad de los pueblos, las nupcias de los antípodas, la alianza santa de todos los hombres.En aquel mar de gente que en oleadas llegaba á las orillas del camino, sobresalian lonas haciendo sombra, edificios portátiles, ómnibus, diligencias, guayines y carros como zozobrandoen aquellos oleajes en que todos los ruidos brotaban entre todos los colores y se repercutian en todos los ecos.El punto en que se iban á unir los caminos, dejaba ver un claro con los durmientes preparados y los rieles á un lado, para fijarse en el instante que el sol tocase en el zenit.En San Francisco se habian reunido á las campanas, por medio de alambres telegráficos, los alambres con que se toca á fuego, poniéndose en conexión con el alambre principal, comunicando Baltimore, Filadelfia, Chicago y Cincinati, con el objeto de que en un solo instante llevase el rayo á pueblos lejanos la noticia de aquella gran victoria de la humanidad.El sol estaba próximo á marcar el instante de la gran solemnidad; el presidente Stanford apareció representando al Ferrocarril Central; el H. M. Durand representaba el Ferrocarril de la Union, con el carácter de vice-presidente.Millares de voces invocaron la asistencia divina al colocarse los últimos rieles: entónces se dejaron ver tres personajes, cada uno con un clavo en la mano: dos clavos de oro de California y la Arizona, uno de plata de la Nevada.Vióse tambien á otro personaje con un martillo de plata, de que pendia un alambre unido al telégrafo.A cierto momento surgieron de entre el concurso, por lados opuestos, dos hermosísimas locomotoras: el “Júpiter,” del Ferrocarril Central, y la “116” del Pacífico: vieron llegarse como dos paladines armados de punta en blanco.... como que hablaron, como que se estrecharon, mugiendo potentes.Por fin brilló el sol, dando la gran señal del regocijo: se fijan los rieles, clamorean las máquinas, el mundo prorumpeen aclamaciones, y al primer martillazo dado por Stanford al clavo de oro, lleva el telégrafo la noticia á los más remotos pueblos, donde repite el entusiasmo, el himno de triunfo sobre el tiempo y la distancia.Multitud de personas, subiéndose en las máquinas, tocaron sus copas y estallaron mil ¡vivas! corria el vino á torrentes, y nunca júbilo mayor fué más legítimo que el que despertó los ecos de estos desiertos y estremeció las eternas nieves de estas montañas......Varias veces en cortísimo tiempo se tuvieron que reponer los rieles, porque las gentes arrancaban fragmentos, para guardarlos como reliquias de aquel gran suceso y de aquel gran dia....”Cesó de hablar Lorenzo: M. Gland aplaudió, certificando su exacta relacion.Habiamos pasado entre tanto los campos solitarios cubiertos de nieve deBlue Crecks.El tiempo era muy inclemente y se hacia sentir el frio, no obstante que los tubos funcionaban á nuestros piés.Soplaba el huracan, se desataba una tempestad de nieve espantosa.... los gemidos del viento y los aullidos de la máquina se perdian en aquellas soledades, en que no quedaba un solo resquicio, un fragmento el más ligero de vida.En el interior del wagon parecia hacerse el duelo de la naturaleza, por una reunion de cadáveres.De repente me pareció escuchar algo como un canto, como los acentos de una música que más bien eran ayes doloridos.Asoméme á una ventanilla, en un alto que hizo el wagon, y al borde de aquel camino lúgubre, en aquella soledad sin arrimo alguno, ví de pié.... un ciego con su barba blanca,apoyado en un báculo, y una niña, bella como un ángel, medio desnuda, á su lado, reclamando con sus cantos el ciego, la piedad de los pasajeros.El horizonte sombrío, la nieve, la soledad terrible: estos eran los componentes del cuadro más conmovedor y patético que yo haya visto en mi vida.Varios pasajeros arrojaron monedas al ciego; éste, por medio de la niña, hizo circular sentidísimos versos impresos, de que siento no haber guardado copia.....Estábamos á corta distancia de Ogden, lugar en que termina el Ferrocarril Central y se cambian los trenes.Las sombras caian sobre los llanos cubiertos de nieve.Yo me retiré solitario al cuarto de fumar, y en el libro de mis apuntaciones dejé el recuerdo que sigue de la escena que tenia ante mis ojos:CAMPOS DE NIEVE.Ni una ave cruza los vientos,Ni hay en la tierra una planta,Blanco sudario de nieveCubre el valle y las montañas,Donde osamentas remedanDel árbol las secas ramasQue en la nieve sobresalen,Y que con esfuerzo se alzanComo pidiendo socorro,Porque míseras naufragan.Cual cadáveres parecenDe edificios, las cabañas,Con los postigos cerradosDe sus amarillas tablas.Esas mansiones parecenO de muertos, ó de estatuas,Porque casi es imposibleQue cruce la voz humana.¡Oh y cuán pérfida la nieveNuestras miradas encanta,Miéntras que tristes sentimosHielo y muerte en nuestras almas!Como una mujer hermosaQue con sus pérfidas gracias,Embelesa los sentidosMiéntras traidora nos mata.Ni hay arroyos que murmuren,Ni aves amorosas cantan....Se oye gemir á lo léjos....Es el huracan que pasaComo huyendo del demonioDe la muerte y de la nada....¡Oh montes encantadores!¡Oh verjeles de mi patria!Fidel.Marzo de 1877.El personaje misterioso de bota fuerte y cabellos de oro siguió llamando mi atencion. Generalmente esperaba á que todo estuviese en profundo silencio y se deslizaba como una sombra al cuarto de fumar.La noche que llegamos á Ogden brillaba la luna intermitente, cruzando por entre grupos de negras nubes, deslizándose despues entre leves celajes y volviéndose á hundir como en mansos y claros lagos de un extenso bosque.Yo, espiando siempre al desconocido ó desconocida que burlaba sin pretenderlo mis pesquisas, me escurrí hácia laplataforma que daba al cuarto de fumar. Pegado á los cristales de su ventanilla, se veia su rostro, verdaderamente hermoso, como un bajo relieve de la plegaria ó del éxtasis... Era divina.... Me pareció que murmuraba un canto; yo me colgaba por la parte exterior.... Sí, cantaba.... y podia yo seguir la medida del canto.... Pero la aparicion se apercibió de mi presencia, sacó del bolsillo una enorme pipa.... y yo no sé cómo se escapó de mis labios esta exclamacion:Maldito yankee!.... Cuando quise contener mis palabras, ya habian salido de mis labios.... me volví azorado y me pareció ver una alegre sonrisa culebrear sobre la dentadura de marfil del hombre de la pipa....La noche fué tranquila y agradable.Al siguiente dia, como el bulto de la cabellera de oro se lavaba ántes que nadie y se retiraba despues al cuarto de fumar, yo allí me instalé.El personaje, con elcachenézsobre la nariz y el sombrero á los ojos, estaba en un rincon.Yo, con la detestable é indómita voz que me ha valido ignominiosas expulsiones de los círculos musicales, comencé á tararear la cancion que habia escuchado la noche anterior, saqué mi libro de apuntaciones y comencé á escribir, recitando y cantando mis versos en el tono de la cancion...: por supuesto, fingiéndome distraido y en total independencia del de las botas fuertes....En uno de mis gorgoreos desastrados, alcé la voz y ví á la del cabello de oro inclinada hácia mí con una expresion de inteligencia y de satisfaccion indescribible: entendia lo que yo escribia, sabia español, era.... una beldad perseguida.... era la heroina de una novela mexicana....A pesarde mis años.... ¿eh?.... leí entónces, como para mí solo, mis versos....Oiganlos vdes., ya que aquel patan los oyó como un zoquete, cruzando frente á mí con sus patazas de á vara y su brusquedad de carretero.... ¡y yo que me habia enternecido tan de veras!....Maldito yankee!CANCION.Tierna memoriaDel bien querido,Que al pecho heridoConsuelo dás.Ay! no abandones,Blanco lucero,Al extranjeroQue errante va.——Sentido arrulloQue busco en vano,Porque lejanoVibrando está.Dulce consueloDa en su camino,Al peregrinoQue errante va.——Nítida estrellaDel Occidente,Sobre mi frenteMiré lucir.Oh! no le ocultesTu faz brillante,Al bardo erranteQue adora en tí.——Pasé rendidoPor la fatiga,Tu sombra amigaMe consoló.En tí luz hallaMi incierto paso,Cuando á mi ocasoLlorando voy.——Sobre mi abismoDe inmenso duelo,Tendiste un cieloDe inmenso amor.En los desiertos,Sobre los mares,No desamparesA tu cantor.Guillermo Prieto.Marzo de 1877.Estábamos á la orilla delLago Salado, cruzábamos lo que se llama elCañon del Diablo, profundísima barranca que parece formada á pico: trozándose una inmensa montaña que se abre en su cima, se cuelga y precipita en un abismo espantoso.Por allí asoman, y se extienden, y se inclinan los rieles,sobre tejidos de barras de hierro, que á lo léjos forman caprichosos calados por entre los cuales se ven cruzar las aguas despedazando su corriente.Al Sur se ven las cercas de madera, las palizadas, las sementeras y los edificios de Utah, del país de losMormones, de que tanto se habla, y que son ciertamente dignos de profundo estudio.El tren hizo alto un momento: de entre las chocillas salian corriendo primorosas muchachitas, que con sus piernitas desnudas, sus zapatitos de lana y sus cestillos y trastos, subieron al tren alegres y juguetonas, á ofrecernos café caliente, leche, bizcochos y dulces.La niña que nos servia era deliciosa de hermosura y alegría: iba, venia, atendia á todos y mostraba complacencia en servirnos. Los mexicanos hicimos una colecta de algunos pesos para gratificarla.... cuando la recibió.... mostró extraordinaria sorpresa, incredulidad suma; pero la persuadimos que aquello era suyo y para sus padres: entónces.... saltaba, nos daba á todos las manos, y se fué corriendo y brincando sobre la nieve, derramandola felicidad....El tren continuó su marcha.... íbamos por un terreno en que la vegetacion, la vida, triunfaban de la nieve.... verdes pinos.... risueños trigales, el sol reflejando en los lagos, los ganados en la ladera del monte, los becerros atravesando en fuerza de carrera por el llano, espantados con los bufidos de la locomotora....En el interior de la locomotora, todos hablábamos deMormones.Un viajero frances cautivó nuestra atencion, diciéndonos que él habia visitado la ciudad delLago Salado. Casi todosnos agrupamos al rededor de su asiento, y él, con la mayor amabilidad y compostura, habló de esta manera:“De Ogden hay ferrocarril hasta la ciudad deLago Salado, y recorren esa distancia los pasajeros, en dos horas y media.“Al camino lo hace muy pintoresco el hermoso lago que va á la derecha, con sus infinitas montañas al Oeste, que le sirven como de muro y se reflejan en sus cristalinas aguas, inversas, de una manera gigantesca y caprichosa.“No existen peces en el lago, porque su agua es extremadamente salobre; pero sí patos de gran tamaño y color negro, que me sorprendió verlos allí, por la razon de que no tienen de qué alimentarse.“Llegué á la ciudad á las ocho y media de la noche, habiendo salido de Ogden á las seis, y desde luego descansé en un elegante y bien servido hotel, situado en la calle principal de la ciudad.“Era por este tiempo: hacia un frio que se sentia en los huesos; caia en copos tupidos la nieve é invadia las aceras hasta hacerlas intransitables.“La costumbre es limpiar las aceras diariamente y amontonar, ó mejor dicho, formar murallas á sus orillas, de modo que se camina como por cañadas formadas, por las paredes de las casas de un lado, y por el otro, de la nieve. Cuando brilla el sol, aparece una ciudad encerrada en muros de cristal.“Las calles son amplias y rectas, todas ellas con hileras de árboles por sus dos lados y una corriente de agua potable á su pié, en acueducto aseado y á propósito para que se surtan todas las casas de la ciudad.“Al siguiente dia de mi permanencia en Utah, me acompañó, en calidad decicerone, un dependiente del hotel.“El gran Tabernáculo ó temploMormones el edificio que más sobresale: es como una inmensa cúpula sostenida por innumerables columnas y abierta á todos los vientos.“Se distingue á lo léjos como una media naranja, sobre los otros edificios de la ciudad: puede contener el edificio, que tiene el aspecto de un perol boca abajo, doce mil personas, y en caso de incendio, se desocuparia instantáneamente.“Las condiciones acústicas del edificio son tan excelentes, que no obstante su extension, desde cualquiera de sus extremos la voz del opuesto lado se escucha, sin perderse una sílaba, aunque no se esfuerce.“El órgano del templo es como otro edificio, tiene tres mil tubos y los hay de cinco y seis piés de altura.“El Hno.Mormon, encargado del templo, nos dijo que allí mismo se construyó el órgano, en un taller que nos mostró.“Otro de los grandes edificios es el Museo, especulacion de un viejo que muestra con gran prosopopeya petrificaciones vulgares, pájaros disecados, vestidos y armas de indios. Nosotros lo recorrimos de prisa, para visitar la gran casa de comercio de Bringam Young.“Ropa, sedería, armas, instrumentos de labranza, muebles, todos los inventos de las ciencias y de las artes, se encuentran en aquel espléndido bazar.“Los dependientes serán de treinta á cuarenta, entre hombres y mujeres, todos hijos de Bringam Young.“El teatro, aunque edificio de grande magnitud, no tiene nada de extraordinario.“El templo de que hice mencion anteriormente es de madera y fierro: ahora se construye uno nuevo de granito, de una magnificencia superior á todo encarecimiento: es costumbre que los viajeros den su limosna para la construccion del nuevo templo.”Cesó de hablar el caballero frances, y ví á mis compañeros poco satisfechos de su narracion. Se ha pintado á losMormonesde un modo tan fantástico; la circunstancia de poseer cada uno de esos chicos cinco y seis mujeres, y vivir, segun dicen, en paz, cuando por mi tierra muchos no se la pueden entender con una, exigia algo de crónica, algo de cuchicheo y de chisme, que no se encontraba en la relacion del frances, ó algun estudio sobre el particular.Entónces yo dije que poseia una carta sobre el particular, de mi erudito y sabio hermano y amigo, Ignacio Ramirez.Mostraron los circunstantes mexicanos interes por conocer mi carta, y yo dí lectura á la siguiente, que veo como la mayor gala y como el más valioso ornamento de mis pobres Viajes, aprovechando la ocasion de hacer pública mi gratitud, á aquel cuyo talento admiro más cada dia, y cuyas virtudes y patriotismo son honra de mi patria.Oigamos al ilustreNigromante, miéntras llegamos á Ogden:“Sr. D. Guillermo Prieto.“QueridoFidel:“Voy á referirte todo lo que he leido con relacion á losMormones, procurando, con este trabajo, satisfacer tus deseos, y estudiar, al mismo tiempo, cómo se forma una religionverdadera, supuesto que la revelacion de Smith es, segun éste pretende, la única fidedigna.“Salomon Spaulding, eclesiástico, doctor y comerciante, fué desgraciado en todas sus profesiones; para agravar sus penas se metió á erudito. Los yankees, como asíduos lectores de la Biblia, son propensos á resolver el problema sobre los primeros pobladores de la América, por medio de un dilatado viaje que se supone hicieron en otro tiempo varias tribus judías; así es que Spaulding hizo fácilmente su Exodo americano. En su entusiasmo, para acreditar su teoría, escribió una obra, suponiéndola traduccion de otra, donde en estilo bíblico se cuenta que Lehi, con sus hijos Laman, Lemuel, Sam y Nephi y con las esposas de éstos, en el reinado de Zedekias, salió de Jerusalem y vino á dar al nuevo continente. Figuran tambien en el libro otros nombres como los de Mormon, Moroni, Mosiah y Helam, héroes, profetas y personas distinguidas, siempre necesarias en un dilatado drama. Establecidas las tribus semíticas en la América Setentrional, sobrevinieron los disgustos y las guerras consiguientes, hasta haberse declarado Dios en favor de los Nepitas, que por lo mismo fueron destruidos por los feroces é impíos Lamanitas: de éstos descienden los actualespieles rojas.“El caviloso anticuario trató de publicar la Odisea, pero no encontró un socio capitalista; se murió dejando en ajenas manos su mujer y su manuscrito. La viuda, en tiempo oportuno, hizo la revelacion verdadera de la falsa revelacion de su consorte difunto; y el manuscrito paró en manos de Sidney Rigdon, impresor, teólogo, versátil en sus creencias religiosas, grande ergotista y más amigo de esta vida transitoriaque de la eterna: era uno de tantos que se afanan por encontrar la religion verdadera para los otros, partiendo de la conviccion de que ellos no necesitan ninguna.“Dueño Rigdon de este tesoro, no sabia cómo emplearlo, cuando la Providencia le deparó un mozalbete que ella habia destinado para trastornar el mundo. Joseph Smith, primer profeta de losMormones, nació en 13 de Diciembre de 1805, en Sharon, condado de Windsor; y en 1816 pasó con sus padres, hermanos y hermanas á Palmira, lugarejo perteneciente á Nueva-York. Smith, padre, se dedicó á varias humildes profesiones, por no tener ninguna; fué principalmente cervecero, varillero, cavador de pozos y buscador de tesoros. Smith, hijo, trabajaba lo ménos que podia. Elegante de aldea, aborrecia por igual su estado humilde y los medios comunes para mejorarlo. Sensual, misterioso en sus palabras y acciones, pasaba sus ocios pescando en el rio y cazando ratas almizcladas. Ignorante hasta apénas saber leer y escribir, se dedicó sin embargo á repetir de memoria numerosos versículos de la Biblia. Ese mozuelo, con ocasion de que su padre y hermanos abrian un pozo, se apoderó de una piedra trasparente que tenia la figura de un pié; hallazgo que en vano le reclamaron los dueños del terreno: esa piedra sirvió de base á su pedestal de profeta.“Esto pasaba en 1819, cuando tú habias entrado en tu segundo año de edad. Intencionalmente aproximo tales nombres y tales fechas. Pocos años despues, segun refieres en el bellísimo prólogo de tu “Viaje á los Estados-Unidos,” inventabas unos cristalitos por medio de los cuales se veian campos, mares y cielos, completándose el encanto por la maravilla de un cajoncito que, sin agotarse, producia onzas deoro. Tu infantil invencion revelaba al mundo un poeta; pero el vidrito de Smith, mejorado despues con otros vidritos, iba á convertir todas tus ilusiones en sorprendentes realidades. Armado el mozalbete haragan con su curiosidad geológica, dió y tomó en que á través de ella descubria lo pasado y lo futuro; positivistas los yankees, solicitaron al zahorí para que les enseñase, no de dónde vinieron los indígenas al Nuevo Mundo, ni si la tierra fué criada en siete dias, ni á dónde irán á parar sus almas, ni ningun problema científico, sino pura y simplemente dónde habia dinero enterrado.“Entónces ya tuvo el jóven Smith una profesion tan nueva como preciosa; muchos, muchos tesoros buscó sin descubrir ninguno, porque siempre el encanto se deshacia á causa de que alguno de los concurrentes hablaba mal á propósito; pero ganaba el importe de las buscas, y la numerosa familia de su padre pudo vivir con algun desahogo.“Creció tanto la fama delvidente, que llegó á los oidos de Rigdon; éste, pues, cargó con su misterioso manuscrito, y despues de muchas conferencias secretas, se publicó solemnemente la primera página del mormonismo. Hé aquí en extracto lo que esa historia contiene:“Un ángel, con todo el aparato escénico que acostumbran los ángeles, se apareció repetidas veces á José Smith: despues de haberlo sometido á las pruebas convenientes, le llevó á un montículo, y le dijo: “Escarba.” Smith, que era un escarbador hereditario, comenzó á profundizar la tierra y á levantar piedras, hasta que formada por varias de éstas, descubrió una caja donde se encerraban, figurando un libro, varias láminas que el profeta unas veces llama de bronce yotras de oro. Sobre ese libro aparecieron unos anteojos propios para el más agigantado de los gigantes; uno de sus cristales sirve para ver lo pasado, y el otro, para el porvenir: tales vidritos se llaman: el “Urim” y el “Zhummim.” Ya ves cómo la revelacion ha derrotado completamente á la poesía.“Amigo de proceder con órden, José Smith comenzó aplicando uno de los extensos lentes, no sé si el “Urim” ó el “Zhummim,” á la lectura del libro que el cielo le habia entregado.“La Biblia mormónica, lo mismo que el “Manuscrito descubierto” de Spaulding, se ocupa del viaje que varias tribus judías hicieron desde hace más de tres mil años al nuevo continente, y de la destruccion de los Nefitas por los degenerados Lamanitas; ese libro nos revela que la brújula ha sido descubierta y usada desde, por lo ménos, hace cuatro mil años; que los geroglíficos egipcios se han usado desde entónces en la América, desfigurándose con el tiempo hasta convertirse en la escritura azteca y maya; que los mahometanos no inventaron ni la voz ni el instrumentocimitarra; que ya desde entónces la voz Biblia, que designa la coleccion del Antiguo, y Nuevo Testamento, era tan conocida, que Cristo y su crucifixion se mencionan como acontecimientos sabidos desde la dispersion de Babilonia; y que el Señor Dios siempre ha aborrecido la poligamia; pero en el fondo esa obra contiene lo que todo libro revelado: la Moral saliendo de los brazos de la Fé.“Smith, más afortunado que Spaulding, encontró, no sin alguna dificultad, quien le costease los gastos de imprenta. Martin Harris, anciano de frente levantada, cabellera alisada cayendo en bucles sobre la oreja, y con todas las arrugasque caracterizan á la vejez; medio teólogo, lleno de supersticion y fatigado por ingénita codicia; usurero y mal casado, solo por contradecir á su esposa y ganar un ciento cincuenta por ciento, aceptó la empresa de publicar á su costa el libro revelado: publicólo, se arruinó, pero quedó divorciado.“Cuando Harris vacilaba en sus compromisos, se le dieron por Smith, en copia, algunas páginas del libro milagroso. Harris consultó con varias personas, cuya opinion no le fué favorable. Una circunstancia hizo que ántes de conocer los fragmentos de la obra, vacilasen algunos inteligentes. El profesor Rafinesque llamó la atencion de los sabios sobre algunas láminas de oro encontradas en nuestra República, y que contenian extrañas inscripciones; recordáronse entónces hallazgos semejantes en diversas planchas metálicas, y se renovaron todas las antiguas teorías sobre el orígen de los indios; para los hebreo-maniacos aparecia muy natural que se descubriese algo semítico y que en pos de las inscripciones saliesen de las entrañas de la tierra los libros sagrados de los judíos. Cuando muchos sabios se dicen: “Esto es posible,” la muchedumbre clama:Esto se ha realizado!“El profesor Anthon, citado como testigo del monumento egipcio por la opinion pública, desmintió la especie burlándose de los pretendidos caractéres geroglíficos, y de la doctrina mormónica, y de Martin Harris. Este, entónces, como buen creyente, se confirmó en la fé mormónica, aprontó sus ahorros y fué el primer editor de la Biblia del Siglo XIX, tan fecundo en biblias.“La sociedad mormónica quedó solemnemente establecida. Ya, desde entónces, la formaban los hermanos y hermanas y los padres de José Smith; Olivier Cowdery, secretario delprofeta; Sidney Rigdon, que tuvo derecho y autoridad para publicar despues el apéndice bíblico, titulado: “Doctrinas y pactos;” Martin Harris, satisfecho de haber compensado todas sus pérdidas con un divorcio que le permitió intervenir en una milagrosa concepcion segun los rumores que corrieron sobre una hermana de Smith, y muchos otros que pronto fueron potentados de la Iglesia.“La concordia entre el profeta y sus primeros apóstoles, duró poco, así lo quiso el Señor. En prueba de ello, en 1831, Smith tuvo una revelacion del tenor siguiente: “Escúchame, dijo el Señor Dios, en lo que concierne á mi servidor Olivier Cowdery. No conviene á mi sabiduría que le confíe el dinero que debe llevar á Sion, si no es que lo acompañe una persona segura y fiel.”“El gobierno de Smith, fué una série no interrumpida de revelaciones; te mencionaré las más importantes: “Conviene, dijo una revelacion del Señor, que se fabrique una casa para mi servidor, José Smith.” En otra revelacion, quiso el Señor que se construyese un palacio para Smith y sus esposas. Y por fin, el Señor se resolvió á que su pueblo aceptase la poligamia, no dando para tanta inconsecuencia otra razon, sino esta: “Yo soy alfa y omega.”“Los habitantes de Palmira no se vieron en tan extraños acontecimientos, por no tener á su disposicion el “Urim” y el “Zhummim,” un conjunto de maravillas y la renovacion del mundo, sino la audacia en la mentira, la santificacion del escándalo y un peligro contínuo para la seguridad de sus bienes; multiplicaron, pues, de tal suerte sus hostilidades, que Smith y su Iglesia tuvieron que trasladarse á Kirtland en el Ohio. Aquí reinó la “efusion del espíritu,” y todos los habitantesse convirtieron en profetas; fué necesario que el Señor prescribiese que Smith tenia concedido el monopolio de las revelaciones.“Poco despues, para libertarse de la accion inmediata de toda autoridad, resolvió el legislador trasladar su pueblo á las fronteras occidentales, que tenia entónces la poblacion de los Estados-Unidos; emprendióse, pues, una marcha atrevida hasta Independencia, en el condado de Jackson. Así pinta la localidad el mismo Smith: “La temperatura es deliciosa durante nueve meses del año; la nueva Sion, la ciudad que estableceremos, quedará situada á igual distancia del Atlántico y del Pacífico, en el grado 39 de latitud y entre los 10º y 20º de longitud occidental; será, por lo mismo, uno de los lugares más afortunados del mundo.”“Ese establecimiento no duró mucho tiempo. Smith tuvo que ausentarse para volver á Kirtland, donde fué emplumado y donde la suerte le fué adversa en toda clase de negocios; y cuando regresó á Sion, sosteniendo una nueva lucha contra la fortuna, se vió expulsado del Estado de Missouri, y aceptó un asilo en el Illinois, donde fundaron á Nauvoo, “La Biblia.” Aquí fué donde se desarrollaron admirablemente la prosperidad material y la organizacion característica de la secta.“Bajo el nombre de diezmo, losMormonescontribuyen para los gastos públicos con todo lo que les sobra de sus gastos privados, á juicio del profeta. La institucion es una mezcla de la propiedad individual y del comunismo. Así, el gobierno disfruta de influencia y de recursos poderosos. Vióse Smith derepente con la múltiple investidura de revelador, jefe de la Iglesia, de prefecto y de general, y con autorizacion,por parte del gobierno de la Union, para levantar una fuerza respetable. Habitó un magnífico palacio, edificó un templo monumental, y pudo pasar revista á cuatro mil hombres, acompañado de un brillanteestado mayor, donde figuraban diez damas.“Pero Satanás y sus secuaces no se cansaban en perseguir al santo y á su Iglesia; José Smith, candidato para la presidencia de la República, murió á manos de infames asesinos, y losMormonestuvieron que abandonar á Nauvoo para refugiarse en Utah, desierto que entónces pertenecia á la Nacion Mexicana. La historia de tan audaz y dilatada peregrinacion, es conmovedora. Doscientas mil personas abandonaron sus comodidades, y á pié, á caballo y en carros, atraviesan vastas soledades, donde sus pasos levantan sal en vez de polvo; donde el silencio es importunado por el aullido del lobo; donde el mosquito, como los héroes, nace del fango y se alimenta de sangre; donde la vegetacion se arrepiente de su nacimiento y se oculta entre las desnudas rocas; donde el manto de la nieve dura seis meses sobre el suelo; y donde los vientos no corren, sino patinan. Las jóvenes, orgullo de Nauvoo, lavando sus vestidos en una fuente extraviada y sin más adorno que su hermosura, celebraban las fiestas religiosas, entonando los himnos de las tribus judías, cuando marcharon al cautiverio de Babilonia. La nieve era lecho nupcial, cuna y sepulcro.“En esos dias, el yankee se apoderaba de la Alta California, se descubrian los placeres de oro, y losMormonespodian improvisar una maravilla en elLago Salado. Pero, muerto Smith, ¿quién ha podido recoger su herencia, presentarse como profeta, dirigir la inaudita expedicion é imponersu voluntad á los creyentes y á los gentiles? Ese hombre extraordinario ha sido Brigham Young, que acaba de entregarse al eterno reposo.“Brigham Young, adoptó el mormonismo en Kirtland, el año de 1832. Nació en Veomont, cuatro años ántes que José Smith. Era audaz, astuto y gran conocedor del corazon humano. Urbano en su trato y de buen gusto en sus placeres. Comprendia fácilmente toda clase de negocios y se expresaba con facilidad y elocuencia. Su organizacion atlética le inclinaba á rivalizar con Hércules, en algunas de sus hazañas escandalosas. Y su incontestable superioridad le dió la mano para elevarlo á una altura en que se ha sostenido hasta su muerte.“Brigham Young asaltó el poder, luchando con poderosos rivales; derrotó en la opinion pública y expulsó á un hermano del primer profeta; excluyó de la herencia pontifical al hijo mayor de Smith, haciendo notoria la incredulidad del jóven y de su madre Emma, en lo relativo al orígen divino de la revelacion sobre la poligamia, y excomulgó solemnemente al tremendo Rigdon, que era acaso el verdadero padre del mormonismo.“Brigham Young, por medio de sábias y minuciosas precauciones, hizo posible la peregrinacion de doscientas mil personas por el desierto; y arrancó de entre los bancos de sal, en Utah, una ciudad con sus palacios, sus jardines, su movimiento industrial y mercantil, y su templo.“Brigham Young ha visto caer bajo el puñal de los celos á los principales jefes del mormonismo, y siéndoles superior en intemperancia erótica, ha podido dominar las tempestades públicas y privadas que á cada paso levanta la poligamia.Los disturbios domésticos ocupan una página extensa y curiosa en la historia de los santos del último dia, y la intervencion de Brigham Young, se hace á veces tan necesaria, como la intervencion de nuestro gobierno en los pronunciamientos locales, y esa mediacion es tan desinteresada como la nuestra. Por lo comun, las riñas conyugales terminan con una paliza.“La sobrevigilancia de Brigham Young, dice Rocheford, desciende á veces hasta los últimos pormenores domésticos y hasta los más fútiles adornos del tocado. Así, ha predicado en el templo, contra los abultadores: “Hace algun tiempo que observo en vuestros talles algunas hinchazones insólitas. ¿Qué significan esas modas ridículas? Salid y volved sin ese aparato mundano. No es hácia las espaldas donde debeis lucir vuestras protuberancias. Veo, no sin ira, que de seis meses á esta parte, en la ciudad santa, nacen muy pocos muchachos.”“Muerto Young, ¿qué será del mormonismo? yo no tengo el “Urim” ni el “Zhummim” para revelarlo; puede ser que tú descubras algo con tus cristalitos. Pero la prosperidad actual de esa tribu es la encarnacion de una verdad importante; así en la sociedad como en el individuo, los estados de barbarie y de civilizacion no son sucesivos sino simultáneos. En la república-modelo coexisten la libertad y la lucha de razas, la monogamia y la poligamia, la libertad individual y el comunismo, y la teocracia y la democracia. Algunos escritores consideran la poblacion de Utah como un remolino; pero los mismos Estados-Unidos, ¿no son una vorágine?“La única leccion que para mi uso he sacado de estos estudios, se reduce á que la religion verdadera delLago Saladose ha concebido y formado lo mismo que las falsas; pero noterminaré sin hacerte notar que losMormones, por medio del trabajo, han desterrado del Desierto dos plagas de los países más favorecidos por la naturaleza; la mendicidad y el infanticidio.“En verdad te lo digo, hermano mio, la poligamia es un acto de barbarie. Esclavizarse toda la vida á una mujer por amor, se concibe y tiene su utilidad y su poesía; los pesares entónces son las espinas de la flor. Pero solo por incontinencia, alumbrar numerosos hogares, pagar numerosos caseros, luchar con innumerables suegros, fastidiarse en todos los lechos y sacrificar á las queridas la esposa, es pagar muy caro el vicio; sobre todo en este siglo en que la Vénus de lance, muy diversa de la Vénus vaga, está de tal suerte acreditada, que no hay marido de esos que lloran en el teatro, que no desee poseer una mujer infiel por el placer de perdonarla. Sin embargo, yo creo que las señorasMormonasdisfrutan alguna compensacion, supuesto que cuando en Utah algun pequeñuelo afirma que conoce á su padre, todo el mundo exclama:Este niño es más sabio que su madre!“En cuanto á la iniciativa individual, es seguro que losMormoneshubieran desaparecido desde que llegaron á Utah, si en vez de confiarse al trabajo hubieran pretendido subvenciones ó derechos protectivos: los ignorantes y perezosos han inventado la proteccion y las subvenciones, que son hijas de los caballeros de industria.“Yo te presento un mundo helado: anímalo con el sol de tu inteligencia; sepan losMormonesalgun dia, que por elLago Saladopasó el año de 1877 un poeta.“Tu hermano,El Nigromante.“Posdata.—Yo no conozco á ningunMormon; pero he tratado á muchos amigos, que por intuicion han seguido el sistema de Smiht: en sus riñas conyugales, tú harias tal vez el papel de Brigham Young.—Vale.”LIT. H. IRIARTE.Vista de las Sierras en el Ferrocarril central del Pacífico.La lectura del manuscrito que dejo copiado, de tal manera nos preocupó, que pasamos por Ogden sin fijarnos en él convenientemente.La poblacion tendrá 3,500 habitantes: sobresalen entre las casitas de madera las iglesias, las escuelas y los hoteles: se ven al rededor de las casas jardines cultivados con esmero, y en el fondo del paisaje riseñas sementeras.El cañon de Ogden, que tiene de largo cinco millas, se ve como una inmensa galería de altas y negras rocas, que parecen unirse luego que pasa el tren: del corazon de estas paredes hendidas, desiguales, como que se arrancan y están como al caer, peñascos estupendos que encallejonan y dan aspecto caprichoso al horizonte.Gigantescas masas de roca decoran la salida de ese cañon, y despues de un trecho accidentado se precipita el tren enDevils Gate(La Puerta del Diablo), que es imponente y pintoresca.Colosales peñascos derrumbados de uno y otro lado de los rieles, fragmentos de piedra que remedan ruinas estupendas, forzan el curso impetuoso de un verdadero torrente, y en aquellos desfiladeros y sobre las crestas de esas rocas parece que se han desafiado como para un duelo á muerte la naturaleza y el arte.... se interpone el promontorio de piedra, lo supera el arco.... quiere hundirse, y robustas columnas le detienen.... como que intenta una desviacion,y la malla de fierro sujeta el camino, ó un tejido de alambre resiste los vaivenes que parecen empujar al abismo la locomotora.... en el fondo de esas rocas, y abriéndose como un pórtico espléndido, se ven los campos de esmeralda y los sembrados de oro.... alegrando el espíritu y ofreciendo al mortal, en medio de los desiertos, la prosperidad y la abundancia.Con la misma distraccion pasé frente áEco, y áPulpit-Rocks, con sus bosques de abundante caza y sus rios de riquísima pesca.Nos detuvimos enGreen-River(Rio verde), cabecera del Condado deSweet Watter, y que tendrá una poblacion como de 200 almas.Pero realmente en iniciativa estas poblaciones, tienen aspiraciones extraordinarias: son niños hercúleos, que poblarán de gigantes esta parte de las Montañas Rocallosas.Al pasar porPoint-Rocksme dijo uno de los compañeros, que en aquel punto existe un abundante pozo artesiano y ricos criaderos de carbon de piedra, que explotan las compañías.La noche fué tremenda; aullaba el viento, la nieve azotaba las ventanillas del wagon.... El dudoso viajero de los cabellos de oro se encerró en el cuarto de fumar....De trecho en trecho se detenia la máquina: en las profundidades del camino, veia yo, á la luz de linternas que proyectaban su claridad en la nieve, rompiendo muros de tinieblas, trabajadores infelices, con sus altas capuchas, ocupados en barrer los rieles.En cada detencion, la máquina era objeto, lo mismo que los trenes, de escrupuloso reconocimiento.La luz del dia 7 fué tristísima: caia como doliente y llorosa sobre tendidas y monótonas llanuras.Ninguna huella de la humanidad; era como una navegacion de un género tristísimo, en que no habia esa majestad del mar, esa comunicacion con el infinito, que engrandece el espíritu.Los pasajeros permanecian en sus lechos como sin acabarse de persuadir que era del dia la luz que se deslizaba por entre los empañados cristales, á visitarlos.¿Qué hacer?.... Tomé mi lápiz, y haciendo mesa de mi almohada, escribí lo que leerá, si gusta, el piadoso lector:UN SUEÑO.Soñé que el manto de plataQue del sol quebró los rizos,Como sembrando diamantesY salpicando de brilloEl primor de los cristalesY las galas del armiño,Dejaba ver tras sus plieguesCon sus perfiles distintos,A los montes gigantescosY á los soberbios encinos,A risueñas sementeras,Y á murmuradores rios.Y yo soñando esperaba,Tras una roca escondido,Del sol la primer sonrisa,Porque dulce voz me dijo,Que del sol al primer rayo,Miraria de improvisoLa nieve desvanecerse,Romper el hielo sus vidrios,Y brotar árboles verdes,Y correr alegres rios,Y renovarse la vidaEn el monte y el bajío,A los cantos de las aves,De las gentes al bullicio,Y al saltar de los ganadosCon soltura y regocijo.Yo esperaba, y poco á pocoSentí del terror el frio,Porque tras el blanco mantoPensé ver, claro y distinto,El hogar porque yo anheloY do me esperan los mios.Y del sol espiaba entóncesCon honda ansiedad el brilloPorque me asaltó la duda,Del augurio, é indecisoYa la muerte me amagaba,Ya el gozo me daba brío,Y del problema de mi almaEstaba al romperse el hilo.La luz plegaba sus alasTras un celaje sombrío,Cual mirada de quien lloraY en la sombra busca alivio;Y á medida que avanzabaComo con incierto giroLa luz, y sobre la nieveSe derramaba su brillo,Se exhumaban de la tierra,Tristes y descoloridos,Como fantasmas los montes,Como esqueletos los pinos,Alzando sus secos brazosY dando al viento gemidos.Y la luz adelantaba,Y su semblante amarillo,De cadáver, sacó el campoY apareció muerto el rio,Como fallece una madreSobre el sepulcro de su hijo.Y la luz se iba extendiendo,Y al dar en el caserío,Alumbrando un cementerioY á la entrada de sus nichos,De pié tristes esqueletosQue con los brazos tendidosInmóviles señalabanNuestro lúgubre camino.Hondo terror me embargaba,Sentí el corazon herido:Era como luz enferma,Erase un cráneo el sol mismoDespojado de sus rayos,Escuálido y amarillo.Dejaba en el negro sueloEl hielo medio fundido,Como de huesos humanosLos fragmentos esparcidos.La luz doliente avanzaba;Reconocí con delirio,El lúgubre cementerio,Y en los huesos sentí frio,Ví avanzar la luz terrible,Avanzar.... llegar sus visosA un punto.... donde se encuentraCuanto adora el pecho mio....Y creí morir.... de repente,Y de un relámpago al brillo,La tumba corrió á mi encuentroDando agudos alaridos.····························Ví al monstruo que me llevaba,Y llevaba mi destino,Que me arrancó de mi sueñoCon sus intensos gemidos.Guillermo Prieto.Marzo 7 de 1877.Estamos enLaramie, tan célebre en las relaciones de los viajeros, tan encarecido en la leyenda.El aspecto de la naturaleza cambia; la nieve, adelgazándose y derritiéndose, deja ver de trecho en trecho amarillenta yerba y sonríe el verde césped en alguna hondonada, como tímida promesa de la pronta llegada de la primavera. Algunos árboles, como viajeros recien llegados, parece que inspeccionan el campo desde las orillas del camino.... trenes, oficinas, transeuntes, como que anuncian de léjos el fin del desierto, como los indicios de tierra en el mar.Hace muy poco, cerca de la poblacion estaba el fuerte, perfectamente guarnecido por tropas americanas.Algunos soldados se instalaban en aquel ingrato suelo con sus familias, pugnaban por conquistar las comodidades de la vida, y tenia algo de la detencion de lacaravana, los grupos de mulas y caballos, las tiendas de campaña y los depósitos de provisiones.Laramie, cabecera del Condado de Albany, tiene más demil habitantes; la ciudad está paralela al camino, una ancha y clara corriente atraviesa las calles principales.Hay muchas elegantes iglesias y cómodos hoteles; el edificio municipal es digno de una gran ciudad.Se publican enLaramiedos periódicos:El CentinelayEl Independiente. El telégrafo y el buen servicio del correo hace que los habitantes deLaramiey los pasajeros estén al tanto, como donde quiera que se publica un periódico, de cuanto ocurre dia á dia en todos los Estados de la Union.A la salida del pueblo hay un molino, cuyo costo ha sido ciento veinte mil pesos. Es magnífico.En los alrededores de la ciudad, y como agrupándose á la vía férrea, están situadas las oficinas de maquinaria y los talleres del ferrocarril, entre leña apilada, rieles amontonados en los suelos, grandes pipas con agua y colinas de carbon que hacen negrear el suelo con su polvo.Laramie, segun reza la leyenda, fué el primer lugar del mundo en que se reunióun jurado de mujeres.Sucedíanse las tremendas nevadas: los altos picos de las Montañas Rocallosas, las tendidas llanuras á sus piés, las negras rocas, los impetuosos torrentes, la luz como despedazada sobre las peñas, y en las hondas cañadas formaban paisajes ásperos, sombríos, que sin embargo poseian cierta grandeza que me cautivaba.Los viajeros, acurrucados en sus asientos ó hundidos en sus abrigos, dormitaban. M. Gland mismo, habia dejado de hablar.Yo soñaba con los ojos abiertos, me parecia atravesar una region desconocida, como que esperaba que tierra, rieles y trenes, se hundiesen de repente, por una fundicion repentinadel suelo, y seguir corriendo bajo tierra, bajo bóvedas iluminadas á la luz de rojas llamas, y que fuesen una sucesion de salones con caballeros y paladines, damas y dueñas, enanos y gigantes.... tan excéntrico, tan inesperado así era cuanto me rodeaba.Saltando de su asiento y como si hubiese tenido aviso en medio de su sueño, volvióse á mí M. Gland, y me dijo:—Chayene.¿No ha oido vd. hablar deChayene?Chayene, continuó, es la más grande ciudad entre Ogden y Omaha; desde aquí se siente la influencia del Colorado, que está llamado á un gran porvenir.Estamos, siguió alegremente M. Gland, sobre mantos de plata y oro: desde aquí hasta Omaha comienza la série de aventuras romancescas de los Apaches, Kayoways, Comanches, Arrapaos y Chayenes, de donde tomó su nombre esa gran ciudad que parece ir corriendo en los inmensos llanos, por el movimiento de nuestro carruaje.En 1859, esto era desierto, tendido en inmensas llanuras.Se anunció la corriente del camino, llegaron empacados y en su estado primitivo de fierros y tablas, iglesias, hoteles, almacenes, y al concluirse el desempaque, quedó una ciudad, como si se sacara de una cajita de juguetes.Héla ahí, con sus acueductos y sus arboledas, sus edificios uniformes y sus grandes plazas.Atrás quedaba Dember, capital del Colorado, que es como otro grande embrion de donde ha salido un territorio que pronto se convertirá en grande Estado de la Union, y aparecerá otra estrella en el firmamento de Washington.Es de advertir que aquí no fué, como en otras partes, la poblacion, conjunto de hombres de varios pueblos, luchasde costumbres diferentes, fusiones y trasformaciones y productos de esas entidades heterogéneas, no, señor; la casi totalidad de estos hombres era del Oeste: el móvil, los metales preciosos.Por todas partes se veian hombres sujetándose á las mayores privaciones y peligros, extraviarse adrede en busca de aventuras; unos se perdian entre las nieves; los otros desaparecian en las entrañas de la tierra: allí, á manera de cazadores, espiaban la huella de una veta, la seguian en alturas y en profundidades, la sorprendian y se publicaba la bonanza: así adquirió el renombre de Golden City la capital del Colorado.Un tumulto, un incendio, ó no sé qué, parecian estos campos.Montañas de ropa hecha, fondas brotando como hongos de la tierra, hoteles como regados á mano por todas partes.Comer, vestir, dormir: hé ahí cubiertas las primeras necesidades.Chillaba la carreta, porfiaba ruidoso el martillo, la sierra armaba escándalo, la garrucha chirriaba levantando piedras, y tercios, y muebles á las nubes; todo en el suelo eran escombros, todo ruido en derredor: así lanzó sus primeros vagidos Chayene, y así el Colorado y Omaha brotaron de la tierra, como los personajes de los cuentos, al herirla la indomable audacia del yankee......Durante la travesía de Ogden á Omaha, los dias habian sido pésimos, y las noches fatales. Mi único entretenimiento fué observar al ambiguo aquel de la cabellera rubia, que advertido sin duda de mi diligencia en observarlo, era á cadamomento más caprichoso ó caprichosa, porque aquello era una condenacion.Su rostro, como ya hemos dicho, lo conservaba obstinadamente cubierto, y sus modales eran tan bruscos, que parecian afectados; alguna vez desnudó una mano de su guante, y era una mano alabastrina, aristocrática, de una mujer distinguida; pero aquel estirar las piernas, aquellos piés que parecian falúas.... esas no eran pertenencias femeninas, era un patan que provocaba mis rencores.... Cuando sacaba su pipa, que era rara vez, se le notaba, aunque muy imperceptiblemente, la repugnancia con que apelaba á aquel accesorio de su disfraz.... era, no hay duda, una bella lanzada á lo desconocido, en alas del infortunio, é inundada en lágrimas.... ¿Era tal vez una jóven que queria ocultarse á las miradas del zelo, y que creia oir tras de sí los pasos de un asesino.... era una mujer criminal que envenenó al amante infiel é iba á ocultar su quebranto y sus remordimientos entre el tumulto de las ciudades del Este?La noche anterior á la en que llegamos á Omaha, en las paradas del tránsito subian y bajaban viajeros sin cesar.El personajecomun de dosse encerró en el cuarto de fumar.... yo penetré, en las altas horas de la noche, y permanecimos como dos estatuas.La luna descolgaba dispersos rayos del borde de una nube lóbrega, el huracan gemia.... en la Sierra se veian dudosas claridades sobre la cima de los montes, y se extendian como corrientes de sombra que se precipitaban en las cañadas.El cuarto de fumar es pequeño y angosto; en el centro hay dos banquillas, una frente á otra, como los asientos deun coche; en la pared de tabla existe uno como farol incrustado en el carro, que contiene una rojiza lámpara: á los lados de aquella especie de nicho están dos ventanillas del carruaje: una era del misterioso personaje, la otra mia. A cada avance de mi mirada, á cada indagacion, se sustraia el desconocido en la sombra, ó bien pegaba el rostro al cristal del postigo: á mí á veces me parecia que sonreia mujer angélica; á veces que se disponia carretero feroz á descargarme un puñetazo.Fingí dormir, y entónces, suponiéndome, él ó ella, distraido, cantó clara y distintamente el “Adios” de Shubert; pero tan sentido, tan hondamente sentido, que me subyugó, me empujó á la region de mis recuerdos más dolorosos, y sentí lágrimas en mis ojos.Entónces, como de costumbre, recurrí á mi lápiz, y escribí y declamé con toda energía lo siguiente, que puede acomodarse á los compases de aquel canto delicioso:CANCION.Alma que mi alma adoraCon íntima pasion,Por tí doliente lloraMi triste corazon.——Aislado en mi tormentoMi voz te aclamará,Y sin eco mi acento....En sombras morirá.——Se alzó cual llama puraPor tí mi ardiente amor;Mas yo soy noche oscuraY tú, radiante sol.——Dulce rayo de lunaEntre las ruinas fuéTu amor, en mi fortunaY en mi hondo padecer.——Sin rumbo y sin abrigoEn mi dolor te ví;Tú fuiste faro amigoDel náufrago infeliz.——Yo soy, mi bien, tu templo,Mi corazon, tu altar,Y tu incienso el más puro,Mi férvido cantar.——Fuiste del alma miaLas auras y la luz,Y el sol de mi alegríaTu hermosa juventud.——Un punto cruzó el cieloTu ráfaga fugaz:Pasó.... y en negro dueloPor siempre me hallarás.——Ya escucho el tierno acentoDe tu amoroso “Adios:”La eternidad horribleLos ecos repitió......——Adios....! adios! mi encanto,Sangre de mi alma, adios!Será eterno mi llanto,Como mi eterno amor.——Será mi llanto eterno,Eterno mi dolor....Adios, cielo de mi alma!Luz de mi vida.... Adios!Guillermo Prieto.A medida que yo leia, la persona misteriosa desprendia el rostro del groserocachenézque la cubria y dejaba al descubierto un cuello de cisne, émulo de la nieve herida por el sol.... ella habia comprendido.... casi era una revelacion la que me hizo elcachenéz.Habiamos tocado la estacion anterior á Omaha: á los lados del paradero del tren, que despedia luz vivísima, se distinguia una diligencia y variosbogues; de uno de estosboguesse apeó un arrogante caballero, moreno, de cabello negro, de maneras desembarazadas y ojos negros hermosísimos: detúvose el tren, el jóven saltó y se colocó al pié de la escalerilla del wagon. El viajerocomun de dos, con la velocidad del relámpago, recogió su saco de viaje y se precipitó fuera del coche; apénas salido, se lanzó á los brazosdel dueño delbogue.... al hacer este movimiento, se le cayó el sombrero, y una catarata de rizos de oro inundó los hombros y el cuello del jóven de los ojos negros......Yo habia seguido maquinalmente al viajero y estaba estupefacto con la trasformacion.... quise darme de cachetadas.... cuando estaba suspendida en los brazos del viajero afortunado, se volvió á mí, y con una sonrisa angélica, me dijo: “Adios, Sr. Prieto!.... Adios!”Tan linda!.... y sabe español.... Soy un asno, soy un rinoceronte.... ¡pecador de mí!A poco se detuvo el tren en Omaha, y miéntras mis compañeros comian, yo apunté en mi cartera:Omaha: Término del ferrocarril de la Union, está á la orilla occidental del Missouri y al lado del famoso puente que se cita como un grandioso monumento. Es extraordinario el movimiento que se nota por todas partes: vienen á agolparse á nuestro alrededor, ómnibus, coches, quitrines y carros de todos tamaños, para conducir pasajeros, equipajes y efectos. La poblacion, sin embargo, solo tiene diez y ocho mil habitantes. El edificio más notable que percibo por aquí cerca esClaim House(Casa de reclamaciones).En 1854 este era un punto casi desierto: la oficina de correos era el sombrero del administrador, porque en él recogia y despachaba la correspondencia.La poblacion tiene hoy 18,000 habitantes, y la oficina de correos, así como las del Estado, se encuentran en edificios magníficos.Al principio los hoteles de Omaha eran de segundo órden; pero se organizó una Compañía y se edificó el GranHotel Central, que puede figurar, y es mucho decir, entre los buenos hoteles de los Estados-Unidos.Por todas partes se ven hornos de fundicion; por todas partes hay regada maquinaria; se suceden las fábricas, y la plata y el oro beneficiados se calculan en más de un millon de pesos anuales.Los principales periódicos que se publican en la ciudad, son:El Heraldo,La Tribuna,El Republicano, yLa Abeja. Además, hay un periódico Bohemio, otro Escandinavo, otro Aleman y un Semanario de Agricultura, que goza de merecida nombradía.Por entre las verdes arboledas que atraviesan en todas direcciones la ciudad, se ven blanquear fábricas y edificios: hay multitud de escuelas, dos institutos, diez y nueve iglesias, cuatro bancos, cuarenta factorías y grandes depósitos de carbon y leña, y almacenes en que se agencian fletes.Para asilo y proteccion de los emigrantes, se encuentra en este punto un inmenso edificio, en que se les procura, por veinticinco centavos al dia, habitacion y comida.La Compañía del Ferrocarril de la Union, sostiene en este lugar sus valiosísimas fábricas y se jactan los carroceros de ser este el punto del Oeste en que se construyen mejores wagones.Sin duda la ciudad fué trazada, previendo que un dia ocupara un lugar eminente entre las mejores ciudades del Oeste.El trazo la divide en ocho cuarteles, capaces entre todos de contener un millon de habitantes.En esa proporcion son las plazas y los paseos, de los que algunos son muy frecuentados.Mis compañeros lamentaban que no hubiésemos tenido tiempo de que viese yo el Puente, que se cita como una verdadera maravilla de la ciencia. En la historia del Puente hace ostentacion de su tenacidad y ardimiento el pueblo americano.Decretada en 1866, se presentaron obstáculos que parecian insuperables, y se suspendió en 1868. En 1870 se hicieron esfuerzos que no dieron resultado satisfactorio; pero en 1871, se autorizó especialmente á la Compañía para continuar, auxiliándole con dos millones y medio de pesos.El Condado de Douglass, en Nebraska, se suscribió con 250,000 pesos, y con más de 200 el Potawatoma.Tiene el puente, con las obras adyacentes, una milla de largo, y sus alrededores los forman calzadas y parques que sirven de vistosísimos paseos.De Omaha tomamos el tren para San Luis Missouri.—Hénos aquí, me dijo Lorenzo, atrayéndome al cuarto de fumar, en terrenos que serán futuras naciones, porque esta region americana amamanta leones.Los Estados del Oeste, incluyendo en ellos el Sur, son los proveedores inmensos de la América: de su conjunto surgen destellos de emancipacion; su acrecimiento rápido es el anuncio de que está por nacer una gigantesca nacionalidad en esta parte del Nuevo Mundo.La tierra, herida por la azada del colono, derrama sus mieses con prodigalidad, sin más proteccion que la del cielo; los grandes depósitos del Oeste llaman á sus mercados á los hombres de todo el globo, y miéntras la Europa, en las aguas del Atlántico, la corteja, el Japon y la China le tienden losbrazos sobre la peana de oro que erigió California como un tálamo á la confraternidad universal.He dicho que no son pueblos sino naciones las que se perciben desde aquí en embrion: el Oregon es más grande que la Inglaterra; Tejas más que la Francia; California más que España.En estas inmensas zonas que florecen solas bajo un mismo pabellon, se reunen y dan cita los productos todos del globo, y hacen imposible cualquiera exclusion: los artículos favorecidos en un punto dañarian al opuesto, y esto relajaria todo vínculo, convirtiendo en nominal el poder del centro.Los elementos de vida propios de cada pueblo son tales, que Chicago, propiamente llamada la Reina de los lagos, era apénas en 1830 un punto militar atascado en un pantano.Hoy cuenta la ciudad 300,000 habitantes.Se encadenó la ciénega y se le hizo desaparecer bajo cimientos de palacios; en la guarida de la putrefaccion y de la fiebre, tendieron sus doseles de ramas los árboles y brotaron las flores; se dirigió la corriente de las aguas á los labios de la capital sedienta, por acueductos que ponen en olvido las inmortales obras de los romanos.Apénas se anuncia la industria de lasalazon de cerdos, cuando más de un millon se trasforman en un año en sabrosos manjares.El cultivo del maíz hace que por millones se cuenten sus rendimientos, y que un frances diga que deberia servir de emblema de esa nacionalidad una mazorca, así como Chicago deberia dejar su nombre para llamarse Porcopolis, como se denominaba á Cincinatti.—Sin embargo, dije yo, Chicago aun no se restablece de su último asolador incendio.—Creo que padece vd. una equivocacion. Chicago está más floreciente que nunca.Chicago fué presa del incendio la noche del 9 de Octubre de 1871: 17,500 edificios se sepultaron en el mar de llamas.En 1872, la nueva ciudad habia resucitado de entre escombros y cenizas, y contaba 41 bancos y 201 iglesias, 35 grandes hoteles, entre ellosPalmer-house, que es de primer órden, calles, plazas, edificios y paseos en mayor número y mejores que ántes del incendio. Chicago, como vd. ha oido, cuenta apénas 47 años de existencia, y su poblacion es de 500,000 almas. Es sin duda el primer mercado del mundo por los granos, el ganado y las viandas saladas. Más al interior, su territorio es como el centro de todos los pueblos bañados por el Atlántico; 17 caminos de fierro conducen á esta gran metrópoli del Illinois; cada línea se esfuerza por conducir á Chicago con mayor baratura y en ménos tiempo que las otras: hoy de New-York á Chicago se hace el camino en ménos de treinta horas y hay 1,600 kilómetros de distancia, es decir, como de México á Chihuahua, poco más ó ménos.A medida que avanzaba el tren, redoblaba la locomotora sus gritos, prolongándolos más y más, para evitar un choque con los trenes que sin cesar se cruzan.Los campos cultivados, los ganados, las casas rústicas, los jardines y los carros, anunciaban la proximidad de la gran poblacion de San Luis.—Es de sentirse, me decia Lorenzo, que no pueda vd. hacerun estudio detenido de esos lugares, en que se verifica la alianza del Mississippí y el Missouri, que traen como en gérmen en sus aguas las mayores riquezas de la tierra.Inmensas llanuras divididas por fértiles sementeras; las corrientes conduciendo y trasportando pueblos; las trojes henchidas brindando goces al hombre y creces al comercio, y la preponderancia del trabajo presentándose, desde la iniciativa de la colonia con el aventurero con su hacha al hombro, seguido de su familia llena de harapos, hasta el opulento propietario que trasporta el lujo de las grandes ciudades y hace que le rinda homenaje en la tierra, que él, el primero, arrancó á la barbarie, desembarazándola de malezas y ahuyentando con su rifle á los animales feroces.Al ruido cercano de la locomotora; al traqueteo de fierro de su galopar afanoso; á la vista de las embarcaciones del rio; bajo los hermosos árboles de la quinta opulenta, refieren los ancianos las luchas con los Pieles Rojas, las torturas á que sujetaban al blanco ántes de inmolarlo, y esas escenas de horror y de sangre de los primitivos tiempos del Oeste.Por lo demás, la historia aun no desplega sus labios de una manera clara y distinta, sobre esos restos de murallas, esos esqueletos de ciudades perdidas en los tiempos, esos resíduos de grandes poblaciones que se encuentran en el Ohio, Illinois, la Indiana, Kentuky, Michigan y la Luisiana.Tocábamos, en estas pláticas, en la estacion de San Luis.Aunque allí habia carruajes, un senador que se hizo muy nuestro amigo en el viaje, nos dijo que el Hotel del Sur, que era el mejor, estaba muy cerca y que podriamos ir á pié.La noche era oscurísima, el alumbrado parecia encomendado á un ayuntamiento de los de por acá, caminábamos en medio de una oscuridad completa, rompiendo la nieve con nuestro calzado.El senador, nuestro guía, es robusto como atleta y ligero como un venado; tomó del brazo al Sr. Iglesias, y eso fué correr: yo me resbalaba, me hundia, me tropezaba con mi propio aliento, y hubiera sucumbido sin el auxilio de Lorenzo, que casi me llevaba en peso.Por aquí torcemos, por allá nos descrismamos; de repente nos detenemos porque un amigo se habia dejado un botin en un atascadero y porfiaba por encender un fósforo para buscarlo.Así corrimos más de una milla, empapándonos, tropezando á cada paso, y oyendo, con la bílis derramada, la charla del senador, que estaba, con nuestras inquietudes, nuestras resbaladas y equilibrios, como una pascua.Al fin tocamos en el Hotel del Sur, empujamos la puerta y nos deslumbró un salon magnífico, de sesenta varas de extension, con altísimas columnas, pavimento de mármol y una magnificencia superior á todo encarecimiento.Miéntras Gomez del Palacio arreglaba lo correspondiente á nuestro hospedaje, yo me encargué de examinar el salon espléndido que funge como patio del hotel.A mi derecha se veian las oficinas de recepcion de los equipajes, el despacho al pié de la amplísima escalera, correo, telégrafo y expendios de periódicos.A la izquierda, gabinete de periódicos, expendios de tabacos y dilatadas sillerías, cerca de una gran chimenea.

Desde las alturas de esas rocas se percibe el gran Lago Salado.

No se fije vd. en ese grupo de casucas: es Rosel.

Este gran conjunto de rocas, me dijo mi guía, siempre alavanzar rapidísimo del tren, es Promontory: aquí se verificó la union de los caminos en Mayo de 1862. Vamos adelante.

—No adelante, dijo Lorenzo, que bien vale la pena refiera vd. áFidelalgo de aquella solemnidad que completó la comunicacion rápida de los polos, uniendo al Atlántico con el Pacífico.

—Yo no recuerdo bien, replicó Mr. Gland; pero vd. podria referirnos algunos pormenores de aquel grande acontecimiento.

—Escuche vd. lo que recuerdo, aunque muy confusamente, continuó Lorenzo, y eso porque hace poco refresqué mis ideas con la más popular Guía de viajeros titulada: “Crofutt’s Tras-Continental Tourist.” Despues de recapacitar algunos instantes, así habló Lorenzo:

“El lúnes 10 de Mayo de 1869, en este punto se fijó el último clavo, ó como si dijésemos, el amarre de los lazos que unen al Atlántico con el Pacífico.

En este lugar parece que se habian dado cita los representantes de todos los pueblos del globo, bajo arcos y bóvedas de banderas de todas las naciones.

Se terminaba aquí la construccion de 1,774 millas, que era el trayecto del camino.

La agitación era inmensa: al tropel de las gentes, á los ecos de las músicas, como que se despertaba y salia de sus soledades el desierto. Era el gran jubileo de la confraternidad de los pueblos, las nupcias de los antípodas, la alianza santa de todos los hombres.

En aquel mar de gente que en oleadas llegaba á las orillas del camino, sobresalian lonas haciendo sombra, edificios portátiles, ómnibus, diligencias, guayines y carros como zozobrandoen aquellos oleajes en que todos los ruidos brotaban entre todos los colores y se repercutian en todos los ecos.

El punto en que se iban á unir los caminos, dejaba ver un claro con los durmientes preparados y los rieles á un lado, para fijarse en el instante que el sol tocase en el zenit.

En San Francisco se habian reunido á las campanas, por medio de alambres telegráficos, los alambres con que se toca á fuego, poniéndose en conexión con el alambre principal, comunicando Baltimore, Filadelfia, Chicago y Cincinati, con el objeto de que en un solo instante llevase el rayo á pueblos lejanos la noticia de aquella gran victoria de la humanidad.

El sol estaba próximo á marcar el instante de la gran solemnidad; el presidente Stanford apareció representando al Ferrocarril Central; el H. M. Durand representaba el Ferrocarril de la Union, con el carácter de vice-presidente.

Millares de voces invocaron la asistencia divina al colocarse los últimos rieles: entónces se dejaron ver tres personajes, cada uno con un clavo en la mano: dos clavos de oro de California y la Arizona, uno de plata de la Nevada.

Vióse tambien á otro personaje con un martillo de plata, de que pendia un alambre unido al telégrafo.

A cierto momento surgieron de entre el concurso, por lados opuestos, dos hermosísimas locomotoras: el “Júpiter,” del Ferrocarril Central, y la “116” del Pacífico: vieron llegarse como dos paladines armados de punta en blanco.... como que hablaron, como que se estrecharon, mugiendo potentes.

Por fin brilló el sol, dando la gran señal del regocijo: se fijan los rieles, clamorean las máquinas, el mundo prorumpeen aclamaciones, y al primer martillazo dado por Stanford al clavo de oro, lleva el telégrafo la noticia á los más remotos pueblos, donde repite el entusiasmo, el himno de triunfo sobre el tiempo y la distancia.

Multitud de personas, subiéndose en las máquinas, tocaron sus copas y estallaron mil ¡vivas! corria el vino á torrentes, y nunca júbilo mayor fué más legítimo que el que despertó los ecos de estos desiertos y estremeció las eternas nieves de estas montañas......

Varias veces en cortísimo tiempo se tuvieron que reponer los rieles, porque las gentes arrancaban fragmentos, para guardarlos como reliquias de aquel gran suceso y de aquel gran dia....”

Cesó de hablar Lorenzo: M. Gland aplaudió, certificando su exacta relacion.

Habiamos pasado entre tanto los campos solitarios cubiertos de nieve deBlue Crecks.

El tiempo era muy inclemente y se hacia sentir el frio, no obstante que los tubos funcionaban á nuestros piés.

Soplaba el huracan, se desataba una tempestad de nieve espantosa.... los gemidos del viento y los aullidos de la máquina se perdian en aquellas soledades, en que no quedaba un solo resquicio, un fragmento el más ligero de vida.

En el interior del wagon parecia hacerse el duelo de la naturaleza, por una reunion de cadáveres.

De repente me pareció escuchar algo como un canto, como los acentos de una música que más bien eran ayes doloridos.

Asoméme á una ventanilla, en un alto que hizo el wagon, y al borde de aquel camino lúgubre, en aquella soledad sin arrimo alguno, ví de pié.... un ciego con su barba blanca,apoyado en un báculo, y una niña, bella como un ángel, medio desnuda, á su lado, reclamando con sus cantos el ciego, la piedad de los pasajeros.

El horizonte sombrío, la nieve, la soledad terrible: estos eran los componentes del cuadro más conmovedor y patético que yo haya visto en mi vida.

Varios pasajeros arrojaron monedas al ciego; éste, por medio de la niña, hizo circular sentidísimos versos impresos, de que siento no haber guardado copia.....

Estábamos á corta distancia de Ogden, lugar en que termina el Ferrocarril Central y se cambian los trenes.

Las sombras caian sobre los llanos cubiertos de nieve.

Yo me retiré solitario al cuarto de fumar, y en el libro de mis apuntaciones dejé el recuerdo que sigue de la escena que tenia ante mis ojos:

CAMPOS DE NIEVE.

Ni una ave cruza los vientos,Ni hay en la tierra una planta,Blanco sudario de nieveCubre el valle y las montañas,Donde osamentas remedanDel árbol las secas ramasQue en la nieve sobresalen,Y que con esfuerzo se alzanComo pidiendo socorro,Porque míseras naufragan.Cual cadáveres parecenDe edificios, las cabañas,Con los postigos cerradosDe sus amarillas tablas.Esas mansiones parecenO de muertos, ó de estatuas,Porque casi es imposibleQue cruce la voz humana.¡Oh y cuán pérfida la nieveNuestras miradas encanta,Miéntras que tristes sentimosHielo y muerte en nuestras almas!Como una mujer hermosaQue con sus pérfidas gracias,Embelesa los sentidosMiéntras traidora nos mata.Ni hay arroyos que murmuren,Ni aves amorosas cantan....Se oye gemir á lo léjos....Es el huracan que pasaComo huyendo del demonioDe la muerte y de la nada....¡Oh montes encantadores!¡Oh verjeles de mi patria!

Fidel.

Marzo de 1877.

El personaje misterioso de bota fuerte y cabellos de oro siguió llamando mi atencion. Generalmente esperaba á que todo estuviese en profundo silencio y se deslizaba como una sombra al cuarto de fumar.

La noche que llegamos á Ogden brillaba la luna intermitente, cruzando por entre grupos de negras nubes, deslizándose despues entre leves celajes y volviéndose á hundir como en mansos y claros lagos de un extenso bosque.

Yo, espiando siempre al desconocido ó desconocida que burlaba sin pretenderlo mis pesquisas, me escurrí hácia laplataforma que daba al cuarto de fumar. Pegado á los cristales de su ventanilla, se veia su rostro, verdaderamente hermoso, como un bajo relieve de la plegaria ó del éxtasis... Era divina.... Me pareció que murmuraba un canto; yo me colgaba por la parte exterior.... Sí, cantaba.... y podia yo seguir la medida del canto.... Pero la aparicion se apercibió de mi presencia, sacó del bolsillo una enorme pipa.... y yo no sé cómo se escapó de mis labios esta exclamacion:Maldito yankee!.... Cuando quise contener mis palabras, ya habian salido de mis labios.... me volví azorado y me pareció ver una alegre sonrisa culebrear sobre la dentadura de marfil del hombre de la pipa....

La noche fué tranquila y agradable.

Al siguiente dia, como el bulto de la cabellera de oro se lavaba ántes que nadie y se retiraba despues al cuarto de fumar, yo allí me instalé.

El personaje, con elcachenézsobre la nariz y el sombrero á los ojos, estaba en un rincon.

Yo, con la detestable é indómita voz que me ha valido ignominiosas expulsiones de los círculos musicales, comencé á tararear la cancion que habia escuchado la noche anterior, saqué mi libro de apuntaciones y comencé á escribir, recitando y cantando mis versos en el tono de la cancion...: por supuesto, fingiéndome distraido y en total independencia del de las botas fuertes....

En uno de mis gorgoreos desastrados, alcé la voz y ví á la del cabello de oro inclinada hácia mí con una expresion de inteligencia y de satisfaccion indescribible: entendia lo que yo escribia, sabia español, era.... una beldad perseguida.... era la heroina de una novela mexicana....A pesarde mis años.... ¿eh?.... leí entónces, como para mí solo, mis versos....

Oiganlos vdes., ya que aquel patan los oyó como un zoquete, cruzando frente á mí con sus patazas de á vara y su brusquedad de carretero.... ¡y yo que me habia enternecido tan de veras!....Maldito yankee!

CANCION.

Tierna memoriaDel bien querido,Que al pecho heridoConsuelo dás.

Ay! no abandones,Blanco lucero,Al extranjeroQue errante va.

——

Sentido arrulloQue busco en vano,Porque lejanoVibrando está.

Dulce consueloDa en su camino,Al peregrinoQue errante va.

——

Nítida estrellaDel Occidente,Sobre mi frenteMiré lucir.

Oh! no le ocultesTu faz brillante,Al bardo erranteQue adora en tí.

——

Pasé rendidoPor la fatiga,Tu sombra amigaMe consoló.

En tí luz hallaMi incierto paso,Cuando á mi ocasoLlorando voy.

——

Sobre mi abismoDe inmenso duelo,Tendiste un cieloDe inmenso amor.

En los desiertos,Sobre los mares,No desamparesA tu cantor.

Guillermo Prieto.

Marzo de 1877.

Estábamos á la orilla delLago Salado, cruzábamos lo que se llama elCañon del Diablo, profundísima barranca que parece formada á pico: trozándose una inmensa montaña que se abre en su cima, se cuelga y precipita en un abismo espantoso.

Por allí asoman, y se extienden, y se inclinan los rieles,sobre tejidos de barras de hierro, que á lo léjos forman caprichosos calados por entre los cuales se ven cruzar las aguas despedazando su corriente.

Al Sur se ven las cercas de madera, las palizadas, las sementeras y los edificios de Utah, del país de losMormones, de que tanto se habla, y que son ciertamente dignos de profundo estudio.

El tren hizo alto un momento: de entre las chocillas salian corriendo primorosas muchachitas, que con sus piernitas desnudas, sus zapatitos de lana y sus cestillos y trastos, subieron al tren alegres y juguetonas, á ofrecernos café caliente, leche, bizcochos y dulces.

La niña que nos servia era deliciosa de hermosura y alegría: iba, venia, atendia á todos y mostraba complacencia en servirnos. Los mexicanos hicimos una colecta de algunos pesos para gratificarla.... cuando la recibió.... mostró extraordinaria sorpresa, incredulidad suma; pero la persuadimos que aquello era suyo y para sus padres: entónces.... saltaba, nos daba á todos las manos, y se fué corriendo y brincando sobre la nieve, derramandola felicidad....

El tren continuó su marcha.... íbamos por un terreno en que la vegetacion, la vida, triunfaban de la nieve.... verdes pinos.... risueños trigales, el sol reflejando en los lagos, los ganados en la ladera del monte, los becerros atravesando en fuerza de carrera por el llano, espantados con los bufidos de la locomotora....

En el interior de la locomotora, todos hablábamos deMormones.

Un viajero frances cautivó nuestra atencion, diciéndonos que él habia visitado la ciudad delLago Salado. Casi todosnos agrupamos al rededor de su asiento, y él, con la mayor amabilidad y compostura, habló de esta manera:

“De Ogden hay ferrocarril hasta la ciudad deLago Salado, y recorren esa distancia los pasajeros, en dos horas y media.

“Al camino lo hace muy pintoresco el hermoso lago que va á la derecha, con sus infinitas montañas al Oeste, que le sirven como de muro y se reflejan en sus cristalinas aguas, inversas, de una manera gigantesca y caprichosa.

“No existen peces en el lago, porque su agua es extremadamente salobre; pero sí patos de gran tamaño y color negro, que me sorprendió verlos allí, por la razon de que no tienen de qué alimentarse.

“Llegué á la ciudad á las ocho y media de la noche, habiendo salido de Ogden á las seis, y desde luego descansé en un elegante y bien servido hotel, situado en la calle principal de la ciudad.

“Era por este tiempo: hacia un frio que se sentia en los huesos; caia en copos tupidos la nieve é invadia las aceras hasta hacerlas intransitables.

“La costumbre es limpiar las aceras diariamente y amontonar, ó mejor dicho, formar murallas á sus orillas, de modo que se camina como por cañadas formadas, por las paredes de las casas de un lado, y por el otro, de la nieve. Cuando brilla el sol, aparece una ciudad encerrada en muros de cristal.

“Las calles son amplias y rectas, todas ellas con hileras de árboles por sus dos lados y una corriente de agua potable á su pié, en acueducto aseado y á propósito para que se surtan todas las casas de la ciudad.

“Al siguiente dia de mi permanencia en Utah, me acompañó, en calidad decicerone, un dependiente del hotel.

“El gran Tabernáculo ó temploMormones el edificio que más sobresale: es como una inmensa cúpula sostenida por innumerables columnas y abierta á todos los vientos.

“Se distingue á lo léjos como una media naranja, sobre los otros edificios de la ciudad: puede contener el edificio, que tiene el aspecto de un perol boca abajo, doce mil personas, y en caso de incendio, se desocuparia instantáneamente.

“Las condiciones acústicas del edificio son tan excelentes, que no obstante su extension, desde cualquiera de sus extremos la voz del opuesto lado se escucha, sin perderse una sílaba, aunque no se esfuerce.

“El órgano del templo es como otro edificio, tiene tres mil tubos y los hay de cinco y seis piés de altura.

“El Hno.Mormon, encargado del templo, nos dijo que allí mismo se construyó el órgano, en un taller que nos mostró.

“Otro de los grandes edificios es el Museo, especulacion de un viejo que muestra con gran prosopopeya petrificaciones vulgares, pájaros disecados, vestidos y armas de indios. Nosotros lo recorrimos de prisa, para visitar la gran casa de comercio de Bringam Young.

“Ropa, sedería, armas, instrumentos de labranza, muebles, todos los inventos de las ciencias y de las artes, se encuentran en aquel espléndido bazar.

“Los dependientes serán de treinta á cuarenta, entre hombres y mujeres, todos hijos de Bringam Young.

“El teatro, aunque edificio de grande magnitud, no tiene nada de extraordinario.

“El templo de que hice mencion anteriormente es de madera y fierro: ahora se construye uno nuevo de granito, de una magnificencia superior á todo encarecimiento: es costumbre que los viajeros den su limosna para la construccion del nuevo templo.”

Cesó de hablar el caballero frances, y ví á mis compañeros poco satisfechos de su narracion. Se ha pintado á losMormonesde un modo tan fantástico; la circunstancia de poseer cada uno de esos chicos cinco y seis mujeres, y vivir, segun dicen, en paz, cuando por mi tierra muchos no se la pueden entender con una, exigia algo de crónica, algo de cuchicheo y de chisme, que no se encontraba en la relacion del frances, ó algun estudio sobre el particular.

Entónces yo dije que poseia una carta sobre el particular, de mi erudito y sabio hermano y amigo, Ignacio Ramirez.

Mostraron los circunstantes mexicanos interes por conocer mi carta, y yo dí lectura á la siguiente, que veo como la mayor gala y como el más valioso ornamento de mis pobres Viajes, aprovechando la ocasion de hacer pública mi gratitud, á aquel cuyo talento admiro más cada dia, y cuyas virtudes y patriotismo son honra de mi patria.

Oigamos al ilustreNigromante, miéntras llegamos á Ogden:

“Sr. D. Guillermo Prieto.

“QueridoFidel:

“Voy á referirte todo lo que he leido con relacion á losMormones, procurando, con este trabajo, satisfacer tus deseos, y estudiar, al mismo tiempo, cómo se forma una religionverdadera, supuesto que la revelacion de Smith es, segun éste pretende, la única fidedigna.

“Salomon Spaulding, eclesiástico, doctor y comerciante, fué desgraciado en todas sus profesiones; para agravar sus penas se metió á erudito. Los yankees, como asíduos lectores de la Biblia, son propensos á resolver el problema sobre los primeros pobladores de la América, por medio de un dilatado viaje que se supone hicieron en otro tiempo varias tribus judías; así es que Spaulding hizo fácilmente su Exodo americano. En su entusiasmo, para acreditar su teoría, escribió una obra, suponiéndola traduccion de otra, donde en estilo bíblico se cuenta que Lehi, con sus hijos Laman, Lemuel, Sam y Nephi y con las esposas de éstos, en el reinado de Zedekias, salió de Jerusalem y vino á dar al nuevo continente. Figuran tambien en el libro otros nombres como los de Mormon, Moroni, Mosiah y Helam, héroes, profetas y personas distinguidas, siempre necesarias en un dilatado drama. Establecidas las tribus semíticas en la América Setentrional, sobrevinieron los disgustos y las guerras consiguientes, hasta haberse declarado Dios en favor de los Nepitas, que por lo mismo fueron destruidos por los feroces é impíos Lamanitas: de éstos descienden los actualespieles rojas.

“El caviloso anticuario trató de publicar la Odisea, pero no encontró un socio capitalista; se murió dejando en ajenas manos su mujer y su manuscrito. La viuda, en tiempo oportuno, hizo la revelacion verdadera de la falsa revelacion de su consorte difunto; y el manuscrito paró en manos de Sidney Rigdon, impresor, teólogo, versátil en sus creencias religiosas, grande ergotista y más amigo de esta vida transitoriaque de la eterna: era uno de tantos que se afanan por encontrar la religion verdadera para los otros, partiendo de la conviccion de que ellos no necesitan ninguna.

“Dueño Rigdon de este tesoro, no sabia cómo emplearlo, cuando la Providencia le deparó un mozalbete que ella habia destinado para trastornar el mundo. Joseph Smith, primer profeta de losMormones, nació en 13 de Diciembre de 1805, en Sharon, condado de Windsor; y en 1816 pasó con sus padres, hermanos y hermanas á Palmira, lugarejo perteneciente á Nueva-York. Smith, padre, se dedicó á varias humildes profesiones, por no tener ninguna; fué principalmente cervecero, varillero, cavador de pozos y buscador de tesoros. Smith, hijo, trabajaba lo ménos que podia. Elegante de aldea, aborrecia por igual su estado humilde y los medios comunes para mejorarlo. Sensual, misterioso en sus palabras y acciones, pasaba sus ocios pescando en el rio y cazando ratas almizcladas. Ignorante hasta apénas saber leer y escribir, se dedicó sin embargo á repetir de memoria numerosos versículos de la Biblia. Ese mozuelo, con ocasion de que su padre y hermanos abrian un pozo, se apoderó de una piedra trasparente que tenia la figura de un pié; hallazgo que en vano le reclamaron los dueños del terreno: esa piedra sirvió de base á su pedestal de profeta.

“Esto pasaba en 1819, cuando tú habias entrado en tu segundo año de edad. Intencionalmente aproximo tales nombres y tales fechas. Pocos años despues, segun refieres en el bellísimo prólogo de tu “Viaje á los Estados-Unidos,” inventabas unos cristalitos por medio de los cuales se veian campos, mares y cielos, completándose el encanto por la maravilla de un cajoncito que, sin agotarse, producia onzas deoro. Tu infantil invencion revelaba al mundo un poeta; pero el vidrito de Smith, mejorado despues con otros vidritos, iba á convertir todas tus ilusiones en sorprendentes realidades. Armado el mozalbete haragan con su curiosidad geológica, dió y tomó en que á través de ella descubria lo pasado y lo futuro; positivistas los yankees, solicitaron al zahorí para que les enseñase, no de dónde vinieron los indígenas al Nuevo Mundo, ni si la tierra fué criada en siete dias, ni á dónde irán á parar sus almas, ni ningun problema científico, sino pura y simplemente dónde habia dinero enterrado.

“Entónces ya tuvo el jóven Smith una profesion tan nueva como preciosa; muchos, muchos tesoros buscó sin descubrir ninguno, porque siempre el encanto se deshacia á causa de que alguno de los concurrentes hablaba mal á propósito; pero ganaba el importe de las buscas, y la numerosa familia de su padre pudo vivir con algun desahogo.

“Creció tanto la fama delvidente, que llegó á los oidos de Rigdon; éste, pues, cargó con su misterioso manuscrito, y despues de muchas conferencias secretas, se publicó solemnemente la primera página del mormonismo. Hé aquí en extracto lo que esa historia contiene:

“Un ángel, con todo el aparato escénico que acostumbran los ángeles, se apareció repetidas veces á José Smith: despues de haberlo sometido á las pruebas convenientes, le llevó á un montículo, y le dijo: “Escarba.” Smith, que era un escarbador hereditario, comenzó á profundizar la tierra y á levantar piedras, hasta que formada por varias de éstas, descubrió una caja donde se encerraban, figurando un libro, varias láminas que el profeta unas veces llama de bronce yotras de oro. Sobre ese libro aparecieron unos anteojos propios para el más agigantado de los gigantes; uno de sus cristales sirve para ver lo pasado, y el otro, para el porvenir: tales vidritos se llaman: el “Urim” y el “Zhummim.” Ya ves cómo la revelacion ha derrotado completamente á la poesía.

“Amigo de proceder con órden, José Smith comenzó aplicando uno de los extensos lentes, no sé si el “Urim” ó el “Zhummim,” á la lectura del libro que el cielo le habia entregado.

“La Biblia mormónica, lo mismo que el “Manuscrito descubierto” de Spaulding, se ocupa del viaje que varias tribus judías hicieron desde hace más de tres mil años al nuevo continente, y de la destruccion de los Nefitas por los degenerados Lamanitas; ese libro nos revela que la brújula ha sido descubierta y usada desde, por lo ménos, hace cuatro mil años; que los geroglíficos egipcios se han usado desde entónces en la América, desfigurándose con el tiempo hasta convertirse en la escritura azteca y maya; que los mahometanos no inventaron ni la voz ni el instrumentocimitarra; que ya desde entónces la voz Biblia, que designa la coleccion del Antiguo, y Nuevo Testamento, era tan conocida, que Cristo y su crucifixion se mencionan como acontecimientos sabidos desde la dispersion de Babilonia; y que el Señor Dios siempre ha aborrecido la poligamia; pero en el fondo esa obra contiene lo que todo libro revelado: la Moral saliendo de los brazos de la Fé.

“Smith, más afortunado que Spaulding, encontró, no sin alguna dificultad, quien le costease los gastos de imprenta. Martin Harris, anciano de frente levantada, cabellera alisada cayendo en bucles sobre la oreja, y con todas las arrugasque caracterizan á la vejez; medio teólogo, lleno de supersticion y fatigado por ingénita codicia; usurero y mal casado, solo por contradecir á su esposa y ganar un ciento cincuenta por ciento, aceptó la empresa de publicar á su costa el libro revelado: publicólo, se arruinó, pero quedó divorciado.

“Cuando Harris vacilaba en sus compromisos, se le dieron por Smith, en copia, algunas páginas del libro milagroso. Harris consultó con varias personas, cuya opinion no le fué favorable. Una circunstancia hizo que ántes de conocer los fragmentos de la obra, vacilasen algunos inteligentes. El profesor Rafinesque llamó la atencion de los sabios sobre algunas láminas de oro encontradas en nuestra República, y que contenian extrañas inscripciones; recordáronse entónces hallazgos semejantes en diversas planchas metálicas, y se renovaron todas las antiguas teorías sobre el orígen de los indios; para los hebreo-maniacos aparecia muy natural que se descubriese algo semítico y que en pos de las inscripciones saliesen de las entrañas de la tierra los libros sagrados de los judíos. Cuando muchos sabios se dicen: “Esto es posible,” la muchedumbre clama:Esto se ha realizado!

“El profesor Anthon, citado como testigo del monumento egipcio por la opinion pública, desmintió la especie burlándose de los pretendidos caractéres geroglíficos, y de la doctrina mormónica, y de Martin Harris. Este, entónces, como buen creyente, se confirmó en la fé mormónica, aprontó sus ahorros y fué el primer editor de la Biblia del Siglo XIX, tan fecundo en biblias.

“La sociedad mormónica quedó solemnemente establecida. Ya, desde entónces, la formaban los hermanos y hermanas y los padres de José Smith; Olivier Cowdery, secretario delprofeta; Sidney Rigdon, que tuvo derecho y autoridad para publicar despues el apéndice bíblico, titulado: “Doctrinas y pactos;” Martin Harris, satisfecho de haber compensado todas sus pérdidas con un divorcio que le permitió intervenir en una milagrosa concepcion segun los rumores que corrieron sobre una hermana de Smith, y muchos otros que pronto fueron potentados de la Iglesia.

“La concordia entre el profeta y sus primeros apóstoles, duró poco, así lo quiso el Señor. En prueba de ello, en 1831, Smith tuvo una revelacion del tenor siguiente: “Escúchame, dijo el Señor Dios, en lo que concierne á mi servidor Olivier Cowdery. No conviene á mi sabiduría que le confíe el dinero que debe llevar á Sion, si no es que lo acompañe una persona segura y fiel.”

“El gobierno de Smith, fué una série no interrumpida de revelaciones; te mencionaré las más importantes: “Conviene, dijo una revelacion del Señor, que se fabrique una casa para mi servidor, José Smith.” En otra revelacion, quiso el Señor que se construyese un palacio para Smith y sus esposas. Y por fin, el Señor se resolvió á que su pueblo aceptase la poligamia, no dando para tanta inconsecuencia otra razon, sino esta: “Yo soy alfa y omega.”

“Los habitantes de Palmira no se vieron en tan extraños acontecimientos, por no tener á su disposicion el “Urim” y el “Zhummim,” un conjunto de maravillas y la renovacion del mundo, sino la audacia en la mentira, la santificacion del escándalo y un peligro contínuo para la seguridad de sus bienes; multiplicaron, pues, de tal suerte sus hostilidades, que Smith y su Iglesia tuvieron que trasladarse á Kirtland en el Ohio. Aquí reinó la “efusion del espíritu,” y todos los habitantesse convirtieron en profetas; fué necesario que el Señor prescribiese que Smith tenia concedido el monopolio de las revelaciones.

“Poco despues, para libertarse de la accion inmediata de toda autoridad, resolvió el legislador trasladar su pueblo á las fronteras occidentales, que tenia entónces la poblacion de los Estados-Unidos; emprendióse, pues, una marcha atrevida hasta Independencia, en el condado de Jackson. Así pinta la localidad el mismo Smith: “La temperatura es deliciosa durante nueve meses del año; la nueva Sion, la ciudad que estableceremos, quedará situada á igual distancia del Atlántico y del Pacífico, en el grado 39 de latitud y entre los 10º y 20º de longitud occidental; será, por lo mismo, uno de los lugares más afortunados del mundo.”

“Ese establecimiento no duró mucho tiempo. Smith tuvo que ausentarse para volver á Kirtland, donde fué emplumado y donde la suerte le fué adversa en toda clase de negocios; y cuando regresó á Sion, sosteniendo una nueva lucha contra la fortuna, se vió expulsado del Estado de Missouri, y aceptó un asilo en el Illinois, donde fundaron á Nauvoo, “La Biblia.” Aquí fué donde se desarrollaron admirablemente la prosperidad material y la organizacion característica de la secta.

“Bajo el nombre de diezmo, losMormonescontribuyen para los gastos públicos con todo lo que les sobra de sus gastos privados, á juicio del profeta. La institucion es una mezcla de la propiedad individual y del comunismo. Así, el gobierno disfruta de influencia y de recursos poderosos. Vióse Smith derepente con la múltiple investidura de revelador, jefe de la Iglesia, de prefecto y de general, y con autorizacion,por parte del gobierno de la Union, para levantar una fuerza respetable. Habitó un magnífico palacio, edificó un templo monumental, y pudo pasar revista á cuatro mil hombres, acompañado de un brillanteestado mayor, donde figuraban diez damas.

“Pero Satanás y sus secuaces no se cansaban en perseguir al santo y á su Iglesia; José Smith, candidato para la presidencia de la República, murió á manos de infames asesinos, y losMormonestuvieron que abandonar á Nauvoo para refugiarse en Utah, desierto que entónces pertenecia á la Nacion Mexicana. La historia de tan audaz y dilatada peregrinacion, es conmovedora. Doscientas mil personas abandonaron sus comodidades, y á pié, á caballo y en carros, atraviesan vastas soledades, donde sus pasos levantan sal en vez de polvo; donde el silencio es importunado por el aullido del lobo; donde el mosquito, como los héroes, nace del fango y se alimenta de sangre; donde la vegetacion se arrepiente de su nacimiento y se oculta entre las desnudas rocas; donde el manto de la nieve dura seis meses sobre el suelo; y donde los vientos no corren, sino patinan. Las jóvenes, orgullo de Nauvoo, lavando sus vestidos en una fuente extraviada y sin más adorno que su hermosura, celebraban las fiestas religiosas, entonando los himnos de las tribus judías, cuando marcharon al cautiverio de Babilonia. La nieve era lecho nupcial, cuna y sepulcro.

“En esos dias, el yankee se apoderaba de la Alta California, se descubrian los placeres de oro, y losMormonespodian improvisar una maravilla en elLago Salado. Pero, muerto Smith, ¿quién ha podido recoger su herencia, presentarse como profeta, dirigir la inaudita expedicion é imponersu voluntad á los creyentes y á los gentiles? Ese hombre extraordinario ha sido Brigham Young, que acaba de entregarse al eterno reposo.

“Brigham Young, adoptó el mormonismo en Kirtland, el año de 1832. Nació en Veomont, cuatro años ántes que José Smith. Era audaz, astuto y gran conocedor del corazon humano. Urbano en su trato y de buen gusto en sus placeres. Comprendia fácilmente toda clase de negocios y se expresaba con facilidad y elocuencia. Su organizacion atlética le inclinaba á rivalizar con Hércules, en algunas de sus hazañas escandalosas. Y su incontestable superioridad le dió la mano para elevarlo á una altura en que se ha sostenido hasta su muerte.

“Brigham Young asaltó el poder, luchando con poderosos rivales; derrotó en la opinion pública y expulsó á un hermano del primer profeta; excluyó de la herencia pontifical al hijo mayor de Smith, haciendo notoria la incredulidad del jóven y de su madre Emma, en lo relativo al orígen divino de la revelacion sobre la poligamia, y excomulgó solemnemente al tremendo Rigdon, que era acaso el verdadero padre del mormonismo.

“Brigham Young, por medio de sábias y minuciosas precauciones, hizo posible la peregrinacion de doscientas mil personas por el desierto; y arrancó de entre los bancos de sal, en Utah, una ciudad con sus palacios, sus jardines, su movimiento industrial y mercantil, y su templo.

“Brigham Young ha visto caer bajo el puñal de los celos á los principales jefes del mormonismo, y siéndoles superior en intemperancia erótica, ha podido dominar las tempestades públicas y privadas que á cada paso levanta la poligamia.Los disturbios domésticos ocupan una página extensa y curiosa en la historia de los santos del último dia, y la intervencion de Brigham Young, se hace á veces tan necesaria, como la intervencion de nuestro gobierno en los pronunciamientos locales, y esa mediacion es tan desinteresada como la nuestra. Por lo comun, las riñas conyugales terminan con una paliza.

“La sobrevigilancia de Brigham Young, dice Rocheford, desciende á veces hasta los últimos pormenores domésticos y hasta los más fútiles adornos del tocado. Así, ha predicado en el templo, contra los abultadores: “Hace algun tiempo que observo en vuestros talles algunas hinchazones insólitas. ¿Qué significan esas modas ridículas? Salid y volved sin ese aparato mundano. No es hácia las espaldas donde debeis lucir vuestras protuberancias. Veo, no sin ira, que de seis meses á esta parte, en la ciudad santa, nacen muy pocos muchachos.”

“Muerto Young, ¿qué será del mormonismo? yo no tengo el “Urim” ni el “Zhummim” para revelarlo; puede ser que tú descubras algo con tus cristalitos. Pero la prosperidad actual de esa tribu es la encarnacion de una verdad importante; así en la sociedad como en el individuo, los estados de barbarie y de civilizacion no son sucesivos sino simultáneos. En la república-modelo coexisten la libertad y la lucha de razas, la monogamia y la poligamia, la libertad individual y el comunismo, y la teocracia y la democracia. Algunos escritores consideran la poblacion de Utah como un remolino; pero los mismos Estados-Unidos, ¿no son una vorágine?

“La única leccion que para mi uso he sacado de estos estudios, se reduce á que la religion verdadera delLago Saladose ha concebido y formado lo mismo que las falsas; pero noterminaré sin hacerte notar que losMormones, por medio del trabajo, han desterrado del Desierto dos plagas de los países más favorecidos por la naturaleza; la mendicidad y el infanticidio.

“En verdad te lo digo, hermano mio, la poligamia es un acto de barbarie. Esclavizarse toda la vida á una mujer por amor, se concibe y tiene su utilidad y su poesía; los pesares entónces son las espinas de la flor. Pero solo por incontinencia, alumbrar numerosos hogares, pagar numerosos caseros, luchar con innumerables suegros, fastidiarse en todos los lechos y sacrificar á las queridas la esposa, es pagar muy caro el vicio; sobre todo en este siglo en que la Vénus de lance, muy diversa de la Vénus vaga, está de tal suerte acreditada, que no hay marido de esos que lloran en el teatro, que no desee poseer una mujer infiel por el placer de perdonarla. Sin embargo, yo creo que las señorasMormonasdisfrutan alguna compensacion, supuesto que cuando en Utah algun pequeñuelo afirma que conoce á su padre, todo el mundo exclama:Este niño es más sabio que su madre!

“En cuanto á la iniciativa individual, es seguro que losMormoneshubieran desaparecido desde que llegaron á Utah, si en vez de confiarse al trabajo hubieran pretendido subvenciones ó derechos protectivos: los ignorantes y perezosos han inventado la proteccion y las subvenciones, que son hijas de los caballeros de industria.

“Yo te presento un mundo helado: anímalo con el sol de tu inteligencia; sepan losMormonesalgun dia, que por elLago Saladopasó el año de 1877 un poeta.

“Tu hermano,

El Nigromante.

“Posdata.—Yo no conozco á ningunMormon; pero he tratado á muchos amigos, que por intuicion han seguido el sistema de Smiht: en sus riñas conyugales, tú harias tal vez el papel de Brigham Young.—Vale.”

LIT. H. IRIARTE.Vista de las Sierras en el Ferrocarril central del Pacífico.

LIT. H. IRIARTE.Vista de las Sierras en el Ferrocarril central del Pacífico.

LIT. H. IRIARTE.

Vista de las Sierras en el Ferrocarril central del Pacífico.

La lectura del manuscrito que dejo copiado, de tal manera nos preocupó, que pasamos por Ogden sin fijarnos en él convenientemente.

La poblacion tendrá 3,500 habitantes: sobresalen entre las casitas de madera las iglesias, las escuelas y los hoteles: se ven al rededor de las casas jardines cultivados con esmero, y en el fondo del paisaje riseñas sementeras.

El cañon de Ogden, que tiene de largo cinco millas, se ve como una inmensa galería de altas y negras rocas, que parecen unirse luego que pasa el tren: del corazon de estas paredes hendidas, desiguales, como que se arrancan y están como al caer, peñascos estupendos que encallejonan y dan aspecto caprichoso al horizonte.

Gigantescas masas de roca decoran la salida de ese cañon, y despues de un trecho accidentado se precipita el tren enDevils Gate(La Puerta del Diablo), que es imponente y pintoresca.

Colosales peñascos derrumbados de uno y otro lado de los rieles, fragmentos de piedra que remedan ruinas estupendas, forzan el curso impetuoso de un verdadero torrente, y en aquellos desfiladeros y sobre las crestas de esas rocas parece que se han desafiado como para un duelo á muerte la naturaleza y el arte.... se interpone el promontorio de piedra, lo supera el arco.... quiere hundirse, y robustas columnas le detienen.... como que intenta una desviacion,y la malla de fierro sujeta el camino, ó un tejido de alambre resiste los vaivenes que parecen empujar al abismo la locomotora.... en el fondo de esas rocas, y abriéndose como un pórtico espléndido, se ven los campos de esmeralda y los sembrados de oro.... alegrando el espíritu y ofreciendo al mortal, en medio de los desiertos, la prosperidad y la abundancia.

Con la misma distraccion pasé frente áEco, y áPulpit-Rocks, con sus bosques de abundante caza y sus rios de riquísima pesca.

Nos detuvimos enGreen-River(Rio verde), cabecera del Condado deSweet Watter, y que tendrá una poblacion como de 200 almas.

Pero realmente en iniciativa estas poblaciones, tienen aspiraciones extraordinarias: son niños hercúleos, que poblarán de gigantes esta parte de las Montañas Rocallosas.

Al pasar porPoint-Rocksme dijo uno de los compañeros, que en aquel punto existe un abundante pozo artesiano y ricos criaderos de carbon de piedra, que explotan las compañías.

La noche fué tremenda; aullaba el viento, la nieve azotaba las ventanillas del wagon.... El dudoso viajero de los cabellos de oro se encerró en el cuarto de fumar....

De trecho en trecho se detenia la máquina: en las profundidades del camino, veia yo, á la luz de linternas que proyectaban su claridad en la nieve, rompiendo muros de tinieblas, trabajadores infelices, con sus altas capuchas, ocupados en barrer los rieles.

En cada detencion, la máquina era objeto, lo mismo que los trenes, de escrupuloso reconocimiento.

La luz del dia 7 fué tristísima: caia como doliente y llorosa sobre tendidas y monótonas llanuras.

Ninguna huella de la humanidad; era como una navegacion de un género tristísimo, en que no habia esa majestad del mar, esa comunicacion con el infinito, que engrandece el espíritu.

Los pasajeros permanecian en sus lechos como sin acabarse de persuadir que era del dia la luz que se deslizaba por entre los empañados cristales, á visitarlos.

¿Qué hacer?.... Tomé mi lápiz, y haciendo mesa de mi almohada, escribí lo que leerá, si gusta, el piadoso lector:

UN SUEÑO.

Soñé que el manto de plataQue del sol quebró los rizos,Como sembrando diamantesY salpicando de brilloEl primor de los cristalesY las galas del armiño,Dejaba ver tras sus plieguesCon sus perfiles distintos,A los montes gigantescosY á los soberbios encinos,A risueñas sementeras,Y á murmuradores rios.Y yo soñando esperaba,Tras una roca escondido,Del sol la primer sonrisa,Porque dulce voz me dijo,Que del sol al primer rayo,Miraria de improvisoLa nieve desvanecerse,Romper el hielo sus vidrios,Y brotar árboles verdes,Y correr alegres rios,Y renovarse la vidaEn el monte y el bajío,A los cantos de las aves,De las gentes al bullicio,Y al saltar de los ganadosCon soltura y regocijo.Yo esperaba, y poco á pocoSentí del terror el frio,Porque tras el blanco mantoPensé ver, claro y distinto,El hogar porque yo anheloY do me esperan los mios.Y del sol espiaba entóncesCon honda ansiedad el brilloPorque me asaltó la duda,Del augurio, é indecisoYa la muerte me amagaba,Ya el gozo me daba brío,Y del problema de mi almaEstaba al romperse el hilo.La luz plegaba sus alasTras un celaje sombrío,Cual mirada de quien lloraY en la sombra busca alivio;Y á medida que avanzabaComo con incierto giroLa luz, y sobre la nieveSe derramaba su brillo,Se exhumaban de la tierra,Tristes y descoloridos,Como fantasmas los montes,Como esqueletos los pinos,Alzando sus secos brazosY dando al viento gemidos.Y la luz adelantaba,Y su semblante amarillo,De cadáver, sacó el campoY apareció muerto el rio,Como fallece una madreSobre el sepulcro de su hijo.Y la luz se iba extendiendo,Y al dar en el caserío,Alumbrando un cementerioY á la entrada de sus nichos,De pié tristes esqueletosQue con los brazos tendidosInmóviles señalabanNuestro lúgubre camino.Hondo terror me embargaba,Sentí el corazon herido:Era como luz enferma,Erase un cráneo el sol mismoDespojado de sus rayos,Escuálido y amarillo.Dejaba en el negro sueloEl hielo medio fundido,Como de huesos humanosLos fragmentos esparcidos.La luz doliente avanzaba;Reconocí con delirio,El lúgubre cementerio,Y en los huesos sentí frio,Ví avanzar la luz terrible,Avanzar.... llegar sus visosA un punto.... donde se encuentraCuanto adora el pecho mio....Y creí morir.... de repente,Y de un relámpago al brillo,La tumba corrió á mi encuentroDando agudos alaridos.····························Ví al monstruo que me llevaba,Y llevaba mi destino,Que me arrancó de mi sueñoCon sus intensos gemidos.

Guillermo Prieto.

Marzo 7 de 1877.

Estamos enLaramie, tan célebre en las relaciones de los viajeros, tan encarecido en la leyenda.

El aspecto de la naturaleza cambia; la nieve, adelgazándose y derritiéndose, deja ver de trecho en trecho amarillenta yerba y sonríe el verde césped en alguna hondonada, como tímida promesa de la pronta llegada de la primavera. Algunos árboles, como viajeros recien llegados, parece que inspeccionan el campo desde las orillas del camino.... trenes, oficinas, transeuntes, como que anuncian de léjos el fin del desierto, como los indicios de tierra en el mar.

Hace muy poco, cerca de la poblacion estaba el fuerte, perfectamente guarnecido por tropas americanas.

Algunos soldados se instalaban en aquel ingrato suelo con sus familias, pugnaban por conquistar las comodidades de la vida, y tenia algo de la detencion de lacaravana, los grupos de mulas y caballos, las tiendas de campaña y los depósitos de provisiones.

Laramie, cabecera del Condado de Albany, tiene más demil habitantes; la ciudad está paralela al camino, una ancha y clara corriente atraviesa las calles principales.

Hay muchas elegantes iglesias y cómodos hoteles; el edificio municipal es digno de una gran ciudad.

Se publican enLaramiedos periódicos:El CentinelayEl Independiente. El telégrafo y el buen servicio del correo hace que los habitantes deLaramiey los pasajeros estén al tanto, como donde quiera que se publica un periódico, de cuanto ocurre dia á dia en todos los Estados de la Union.

A la salida del pueblo hay un molino, cuyo costo ha sido ciento veinte mil pesos. Es magnífico.

En los alrededores de la ciudad, y como agrupándose á la vía férrea, están situadas las oficinas de maquinaria y los talleres del ferrocarril, entre leña apilada, rieles amontonados en los suelos, grandes pipas con agua y colinas de carbon que hacen negrear el suelo con su polvo.

Laramie, segun reza la leyenda, fué el primer lugar del mundo en que se reunióun jurado de mujeres.

Sucedíanse las tremendas nevadas: los altos picos de las Montañas Rocallosas, las tendidas llanuras á sus piés, las negras rocas, los impetuosos torrentes, la luz como despedazada sobre las peñas, y en las hondas cañadas formaban paisajes ásperos, sombríos, que sin embargo poseian cierta grandeza que me cautivaba.

Los viajeros, acurrucados en sus asientos ó hundidos en sus abrigos, dormitaban. M. Gland mismo, habia dejado de hablar.

Yo soñaba con los ojos abiertos, me parecia atravesar una region desconocida, como que esperaba que tierra, rieles y trenes, se hundiesen de repente, por una fundicion repentinadel suelo, y seguir corriendo bajo tierra, bajo bóvedas iluminadas á la luz de rojas llamas, y que fuesen una sucesion de salones con caballeros y paladines, damas y dueñas, enanos y gigantes.... tan excéntrico, tan inesperado así era cuanto me rodeaba.

Saltando de su asiento y como si hubiese tenido aviso en medio de su sueño, volvióse á mí M. Gland, y me dijo:

—Chayene.¿No ha oido vd. hablar deChayene?

Chayene, continuó, es la más grande ciudad entre Ogden y Omaha; desde aquí se siente la influencia del Colorado, que está llamado á un gran porvenir.

Estamos, siguió alegremente M. Gland, sobre mantos de plata y oro: desde aquí hasta Omaha comienza la série de aventuras romancescas de los Apaches, Kayoways, Comanches, Arrapaos y Chayenes, de donde tomó su nombre esa gran ciudad que parece ir corriendo en los inmensos llanos, por el movimiento de nuestro carruaje.

En 1859, esto era desierto, tendido en inmensas llanuras.

Se anunció la corriente del camino, llegaron empacados y en su estado primitivo de fierros y tablas, iglesias, hoteles, almacenes, y al concluirse el desempaque, quedó una ciudad, como si se sacara de una cajita de juguetes.

Héla ahí, con sus acueductos y sus arboledas, sus edificios uniformes y sus grandes plazas.

Atrás quedaba Dember, capital del Colorado, que es como otro grande embrion de donde ha salido un territorio que pronto se convertirá en grande Estado de la Union, y aparecerá otra estrella en el firmamento de Washington.

Es de advertir que aquí no fué, como en otras partes, la poblacion, conjunto de hombres de varios pueblos, luchasde costumbres diferentes, fusiones y trasformaciones y productos de esas entidades heterogéneas, no, señor; la casi totalidad de estos hombres era del Oeste: el móvil, los metales preciosos.

Por todas partes se veian hombres sujetándose á las mayores privaciones y peligros, extraviarse adrede en busca de aventuras; unos se perdian entre las nieves; los otros desaparecian en las entrañas de la tierra: allí, á manera de cazadores, espiaban la huella de una veta, la seguian en alturas y en profundidades, la sorprendian y se publicaba la bonanza: así adquirió el renombre de Golden City la capital del Colorado.

Un tumulto, un incendio, ó no sé qué, parecian estos campos.

Montañas de ropa hecha, fondas brotando como hongos de la tierra, hoteles como regados á mano por todas partes.

Comer, vestir, dormir: hé ahí cubiertas las primeras necesidades.

Chillaba la carreta, porfiaba ruidoso el martillo, la sierra armaba escándalo, la garrucha chirriaba levantando piedras, y tercios, y muebles á las nubes; todo en el suelo eran escombros, todo ruido en derredor: así lanzó sus primeros vagidos Chayene, y así el Colorado y Omaha brotaron de la tierra, como los personajes de los cuentos, al herirla la indomable audacia del yankee......

Durante la travesía de Ogden á Omaha, los dias habian sido pésimos, y las noches fatales. Mi único entretenimiento fué observar al ambiguo aquel de la cabellera rubia, que advertido sin duda de mi diligencia en observarlo, era á cadamomento más caprichoso ó caprichosa, porque aquello era una condenacion.

Su rostro, como ya hemos dicho, lo conservaba obstinadamente cubierto, y sus modales eran tan bruscos, que parecian afectados; alguna vez desnudó una mano de su guante, y era una mano alabastrina, aristocrática, de una mujer distinguida; pero aquel estirar las piernas, aquellos piés que parecian falúas.... esas no eran pertenencias femeninas, era un patan que provocaba mis rencores.... Cuando sacaba su pipa, que era rara vez, se le notaba, aunque muy imperceptiblemente, la repugnancia con que apelaba á aquel accesorio de su disfraz.... era, no hay duda, una bella lanzada á lo desconocido, en alas del infortunio, é inundada en lágrimas.... ¿Era tal vez una jóven que queria ocultarse á las miradas del zelo, y que creia oir tras de sí los pasos de un asesino.... era una mujer criminal que envenenó al amante infiel é iba á ocultar su quebranto y sus remordimientos entre el tumulto de las ciudades del Este?

La noche anterior á la en que llegamos á Omaha, en las paradas del tránsito subian y bajaban viajeros sin cesar.

El personajecomun de dosse encerró en el cuarto de fumar.... yo penetré, en las altas horas de la noche, y permanecimos como dos estatuas.

La luna descolgaba dispersos rayos del borde de una nube lóbrega, el huracan gemia.... en la Sierra se veian dudosas claridades sobre la cima de los montes, y se extendian como corrientes de sombra que se precipitaban en las cañadas.

El cuarto de fumar es pequeño y angosto; en el centro hay dos banquillas, una frente á otra, como los asientos deun coche; en la pared de tabla existe uno como farol incrustado en el carro, que contiene una rojiza lámpara: á los lados de aquella especie de nicho están dos ventanillas del carruaje: una era del misterioso personaje, la otra mia. A cada avance de mi mirada, á cada indagacion, se sustraia el desconocido en la sombra, ó bien pegaba el rostro al cristal del postigo: á mí á veces me parecia que sonreia mujer angélica; á veces que se disponia carretero feroz á descargarme un puñetazo.

Fingí dormir, y entónces, suponiéndome, él ó ella, distraido, cantó clara y distintamente el “Adios” de Shubert; pero tan sentido, tan hondamente sentido, que me subyugó, me empujó á la region de mis recuerdos más dolorosos, y sentí lágrimas en mis ojos.

Entónces, como de costumbre, recurrí á mi lápiz, y escribí y declamé con toda energía lo siguiente, que puede acomodarse á los compases de aquel canto delicioso:

CANCION.

Alma que mi alma adoraCon íntima pasion,Por tí doliente lloraMi triste corazon.

——

Aislado en mi tormentoMi voz te aclamará,Y sin eco mi acento....En sombras morirá.

——

Se alzó cual llama puraPor tí mi ardiente amor;Mas yo soy noche oscuraY tú, radiante sol.

——

Dulce rayo de lunaEntre las ruinas fuéTu amor, en mi fortunaY en mi hondo padecer.

——

Sin rumbo y sin abrigoEn mi dolor te ví;Tú fuiste faro amigoDel náufrago infeliz.

——

Yo soy, mi bien, tu templo,Mi corazon, tu altar,Y tu incienso el más puro,Mi férvido cantar.

——

Fuiste del alma miaLas auras y la luz,Y el sol de mi alegríaTu hermosa juventud.

——

Un punto cruzó el cieloTu ráfaga fugaz:Pasó.... y en negro dueloPor siempre me hallarás.

——

Ya escucho el tierno acentoDe tu amoroso “Adios:”La eternidad horribleLos ecos repitió......

——

Adios....! adios! mi encanto,Sangre de mi alma, adios!Será eterno mi llanto,Como mi eterno amor.

——

Será mi llanto eterno,Eterno mi dolor....Adios, cielo de mi alma!Luz de mi vida.... Adios!

Guillermo Prieto.

A medida que yo leia, la persona misteriosa desprendia el rostro del groserocachenézque la cubria y dejaba al descubierto un cuello de cisne, émulo de la nieve herida por el sol.... ella habia comprendido.... casi era una revelacion la que me hizo elcachenéz.

Habiamos tocado la estacion anterior á Omaha: á los lados del paradero del tren, que despedia luz vivísima, se distinguia una diligencia y variosbogues; de uno de estosboguesse apeó un arrogante caballero, moreno, de cabello negro, de maneras desembarazadas y ojos negros hermosísimos: detúvose el tren, el jóven saltó y se colocó al pié de la escalerilla del wagon. El viajerocomun de dos, con la velocidad del relámpago, recogió su saco de viaje y se precipitó fuera del coche; apénas salido, se lanzó á los brazosdel dueño delbogue.... al hacer este movimiento, se le cayó el sombrero, y una catarata de rizos de oro inundó los hombros y el cuello del jóven de los ojos negros......

Yo habia seguido maquinalmente al viajero y estaba estupefacto con la trasformacion.... quise darme de cachetadas.... cuando estaba suspendida en los brazos del viajero afortunado, se volvió á mí, y con una sonrisa angélica, me dijo: “Adios, Sr. Prieto!.... Adios!”

Tan linda!.... y sabe español.... Soy un asno, soy un rinoceronte.... ¡pecador de mí!

A poco se detuvo el tren en Omaha, y miéntras mis compañeros comian, yo apunté en mi cartera:

Omaha: Término del ferrocarril de la Union, está á la orilla occidental del Missouri y al lado del famoso puente que se cita como un grandioso monumento. Es extraordinario el movimiento que se nota por todas partes: vienen á agolparse á nuestro alrededor, ómnibus, coches, quitrines y carros de todos tamaños, para conducir pasajeros, equipajes y efectos. La poblacion, sin embargo, solo tiene diez y ocho mil habitantes. El edificio más notable que percibo por aquí cerca esClaim House(Casa de reclamaciones).

En 1854 este era un punto casi desierto: la oficina de correos era el sombrero del administrador, porque en él recogia y despachaba la correspondencia.

La poblacion tiene hoy 18,000 habitantes, y la oficina de correos, así como las del Estado, se encuentran en edificios magníficos.

Al principio los hoteles de Omaha eran de segundo órden; pero se organizó una Compañía y se edificó el GranHotel Central, que puede figurar, y es mucho decir, entre los buenos hoteles de los Estados-Unidos.

Por todas partes se ven hornos de fundicion; por todas partes hay regada maquinaria; se suceden las fábricas, y la plata y el oro beneficiados se calculan en más de un millon de pesos anuales.

Los principales periódicos que se publican en la ciudad, son:El Heraldo,La Tribuna,El Republicano, yLa Abeja. Además, hay un periódico Bohemio, otro Escandinavo, otro Aleman y un Semanario de Agricultura, que goza de merecida nombradía.

Por entre las verdes arboledas que atraviesan en todas direcciones la ciudad, se ven blanquear fábricas y edificios: hay multitud de escuelas, dos institutos, diez y nueve iglesias, cuatro bancos, cuarenta factorías y grandes depósitos de carbon y leña, y almacenes en que se agencian fletes.

Para asilo y proteccion de los emigrantes, se encuentra en este punto un inmenso edificio, en que se les procura, por veinticinco centavos al dia, habitacion y comida.

La Compañía del Ferrocarril de la Union, sostiene en este lugar sus valiosísimas fábricas y se jactan los carroceros de ser este el punto del Oeste en que se construyen mejores wagones.

Sin duda la ciudad fué trazada, previendo que un dia ocupara un lugar eminente entre las mejores ciudades del Oeste.

El trazo la divide en ocho cuarteles, capaces entre todos de contener un millon de habitantes.

En esa proporcion son las plazas y los paseos, de los que algunos son muy frecuentados.

Mis compañeros lamentaban que no hubiésemos tenido tiempo de que viese yo el Puente, que se cita como una verdadera maravilla de la ciencia. En la historia del Puente hace ostentacion de su tenacidad y ardimiento el pueblo americano.

Decretada en 1866, se presentaron obstáculos que parecian insuperables, y se suspendió en 1868. En 1870 se hicieron esfuerzos que no dieron resultado satisfactorio; pero en 1871, se autorizó especialmente á la Compañía para continuar, auxiliándole con dos millones y medio de pesos.

El Condado de Douglass, en Nebraska, se suscribió con 250,000 pesos, y con más de 200 el Potawatoma.

Tiene el puente, con las obras adyacentes, una milla de largo, y sus alrededores los forman calzadas y parques que sirven de vistosísimos paseos.

De Omaha tomamos el tren para San Luis Missouri.

—Hénos aquí, me dijo Lorenzo, atrayéndome al cuarto de fumar, en terrenos que serán futuras naciones, porque esta region americana amamanta leones.

Los Estados del Oeste, incluyendo en ellos el Sur, son los proveedores inmensos de la América: de su conjunto surgen destellos de emancipacion; su acrecimiento rápido es el anuncio de que está por nacer una gigantesca nacionalidad en esta parte del Nuevo Mundo.

La tierra, herida por la azada del colono, derrama sus mieses con prodigalidad, sin más proteccion que la del cielo; los grandes depósitos del Oeste llaman á sus mercados á los hombres de todo el globo, y miéntras la Europa, en las aguas del Atlántico, la corteja, el Japon y la China le tienden losbrazos sobre la peana de oro que erigió California como un tálamo á la confraternidad universal.

He dicho que no son pueblos sino naciones las que se perciben desde aquí en embrion: el Oregon es más grande que la Inglaterra; Tejas más que la Francia; California más que España.

En estas inmensas zonas que florecen solas bajo un mismo pabellon, se reunen y dan cita los productos todos del globo, y hacen imposible cualquiera exclusion: los artículos favorecidos en un punto dañarian al opuesto, y esto relajaria todo vínculo, convirtiendo en nominal el poder del centro.

Los elementos de vida propios de cada pueblo son tales, que Chicago, propiamente llamada la Reina de los lagos, era apénas en 1830 un punto militar atascado en un pantano.

Hoy cuenta la ciudad 300,000 habitantes.

Se encadenó la ciénega y se le hizo desaparecer bajo cimientos de palacios; en la guarida de la putrefaccion y de la fiebre, tendieron sus doseles de ramas los árboles y brotaron las flores; se dirigió la corriente de las aguas á los labios de la capital sedienta, por acueductos que ponen en olvido las inmortales obras de los romanos.

Apénas se anuncia la industria de lasalazon de cerdos, cuando más de un millon se trasforman en un año en sabrosos manjares.

El cultivo del maíz hace que por millones se cuenten sus rendimientos, y que un frances diga que deberia servir de emblema de esa nacionalidad una mazorca, así como Chicago deberia dejar su nombre para llamarse Porcopolis, como se denominaba á Cincinatti.

—Sin embargo, dije yo, Chicago aun no se restablece de su último asolador incendio.

—Creo que padece vd. una equivocacion. Chicago está más floreciente que nunca.

Chicago fué presa del incendio la noche del 9 de Octubre de 1871: 17,500 edificios se sepultaron en el mar de llamas.

En 1872, la nueva ciudad habia resucitado de entre escombros y cenizas, y contaba 41 bancos y 201 iglesias, 35 grandes hoteles, entre ellosPalmer-house, que es de primer órden, calles, plazas, edificios y paseos en mayor número y mejores que ántes del incendio. Chicago, como vd. ha oido, cuenta apénas 47 años de existencia, y su poblacion es de 500,000 almas. Es sin duda el primer mercado del mundo por los granos, el ganado y las viandas saladas. Más al interior, su territorio es como el centro de todos los pueblos bañados por el Atlántico; 17 caminos de fierro conducen á esta gran metrópoli del Illinois; cada línea se esfuerza por conducir á Chicago con mayor baratura y en ménos tiempo que las otras: hoy de New-York á Chicago se hace el camino en ménos de treinta horas y hay 1,600 kilómetros de distancia, es decir, como de México á Chihuahua, poco más ó ménos.

A medida que avanzaba el tren, redoblaba la locomotora sus gritos, prolongándolos más y más, para evitar un choque con los trenes que sin cesar se cruzan.

Los campos cultivados, los ganados, las casas rústicas, los jardines y los carros, anunciaban la proximidad de la gran poblacion de San Luis.

—Es de sentirse, me decia Lorenzo, que no pueda vd. hacerun estudio detenido de esos lugares, en que se verifica la alianza del Mississippí y el Missouri, que traen como en gérmen en sus aguas las mayores riquezas de la tierra.

Inmensas llanuras divididas por fértiles sementeras; las corrientes conduciendo y trasportando pueblos; las trojes henchidas brindando goces al hombre y creces al comercio, y la preponderancia del trabajo presentándose, desde la iniciativa de la colonia con el aventurero con su hacha al hombro, seguido de su familia llena de harapos, hasta el opulento propietario que trasporta el lujo de las grandes ciudades y hace que le rinda homenaje en la tierra, que él, el primero, arrancó á la barbarie, desembarazándola de malezas y ahuyentando con su rifle á los animales feroces.

Al ruido cercano de la locomotora; al traqueteo de fierro de su galopar afanoso; á la vista de las embarcaciones del rio; bajo los hermosos árboles de la quinta opulenta, refieren los ancianos las luchas con los Pieles Rojas, las torturas á que sujetaban al blanco ántes de inmolarlo, y esas escenas de horror y de sangre de los primitivos tiempos del Oeste.

Por lo demás, la historia aun no desplega sus labios de una manera clara y distinta, sobre esos restos de murallas, esos esqueletos de ciudades perdidas en los tiempos, esos resíduos de grandes poblaciones que se encuentran en el Ohio, Illinois, la Indiana, Kentuky, Michigan y la Luisiana.

Tocábamos, en estas pláticas, en la estacion de San Luis.

Aunque allí habia carruajes, un senador que se hizo muy nuestro amigo en el viaje, nos dijo que el Hotel del Sur, que era el mejor, estaba muy cerca y que podriamos ir á pié.

La noche era oscurísima, el alumbrado parecia encomendado á un ayuntamiento de los de por acá, caminábamos en medio de una oscuridad completa, rompiendo la nieve con nuestro calzado.

El senador, nuestro guía, es robusto como atleta y ligero como un venado; tomó del brazo al Sr. Iglesias, y eso fué correr: yo me resbalaba, me hundia, me tropezaba con mi propio aliento, y hubiera sucumbido sin el auxilio de Lorenzo, que casi me llevaba en peso.

Por aquí torcemos, por allá nos descrismamos; de repente nos detenemos porque un amigo se habia dejado un botin en un atascadero y porfiaba por encender un fósforo para buscarlo.

Así corrimos más de una milla, empapándonos, tropezando á cada paso, y oyendo, con la bílis derramada, la charla del senador, que estaba, con nuestras inquietudes, nuestras resbaladas y equilibrios, como una pascua.

Al fin tocamos en el Hotel del Sur, empujamos la puerta y nos deslumbró un salon magnífico, de sesenta varas de extension, con altísimas columnas, pavimento de mármol y una magnificencia superior á todo encarecimiento.

Miéntras Gomez del Palacio arreglaba lo correspondiente á nuestro hospedaje, yo me encargué de examinar el salon espléndido que funge como patio del hotel.

A mi derecha se veian las oficinas de recepcion de los equipajes, el despacho al pié de la amplísima escalera, correo, telégrafo y expendios de periódicos.

A la izquierda, gabinete de periódicos, expendios de tabacos y dilatadas sillerías, cerca de una gran chimenea.


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