XXVII

XXVIIDespedidas.—Charla.—El ahorro.—Las Matinés.DESDE los primeros dias de nuestra permanencia en San Francisco partieron por los desiertos, rumbo al puerto Yuma, los Sres. Emilio Velasco y Estéban Benitez, á quienes estimaba mucho la colonia mexicana, por su alto mérito, y el grupo de sus compañeros, por todas las cualidades que les adornan.Como el pensamiento del Sr. Iglesias era partir directamente para Orleans, y eso importaba para algunos el sacrificio de no visitar el Niágara, los que tuvieron medios de hacerlo, emprendieron su marcha por ese camino; y estos amigos fueron Joaquin Alcalde, Francisco G. Prieto, Iglesias, Calderon, Alvarez Rul, y no recuerdo si algun otro.Estas despedidas mucho nos entristecieron; por otra parte,los dias eran sombríos y lluviosos, los paseos cesaron y no dominaba otro pensamiento que el de la marcha.Para ser franco y no aparecer con mi corona de víctima, porque es papel que lo resisten mi cara redonda y mis siete arrobas de peso, yo no cesaba en mis correrías; seguia trasconejando wagones, frecuentando mis visitas, concurriendo á teatros y cumpliendo la única mision dulce y envidiable en la tierra: hacer cada quisque su soberana voluntad.A mi regreso al hotel, en el cuartito de Iglesias, solia encontrar excelente sociedad.Hombres sesudos y estudiosos, personas instruidas á quienes promovia conversacion sobre los asuntos que yo ignoraba, que eran muchos, y las que me sacaban de dudas ó me metian en otras nuevas, porque todo solia suceder.Hablando deBancos, por ejemplo, yo estaba palpando su influencia benéfica, el vuelo inmenso que ellos comunican á todos los negocios; pero me parecia resbaladizo su terreno, porque es infalible la regla de que el crédito sigue la posibilidad del pago: esto es, el fondo del Banco debe ser contante y sonante, y para esto no se presta la incertidumbre de la explotacion de minas.—No, amigo, me decia uno, no se responde con lo que está debajo de la tierra. Rolston estableció elBanco de Californiacon seis millones de pesos sonantes.—El Nevada, dijo otro, hace grandes especulaciones; pero Flot y O’Briend, que son los banqueros, pusieron en caja diez millones, como capital del Banco.De suerte que hay Bancos por compañías, Bancos de cierto carácter privado, y Bancos con carácter nacional, y de éste es elFerit National Gold Bank.Los propietarios depositaron en poder del gobierno un millon de pesos que ganan interes; el gobierno expide su garantía por tal suma, y con esa garantía, que es muy sólida, se hacen todas las operaciones.ElLondon San Francisco, que tiene ocho millones de pesos, tambien es un Banco de capital limitado.Del modo explicado, las operaciones de crédito son por cantidades inmensas.Además, los comerciantes tienen abiertas sus cuentas con el Banco, dan y reciben valores, liquidando cada dos ó tres meses que refrendan su crédito.Además, en cada calle tiene vd. lo que se llamanMonay Broker, es decir, cambistas de monedas de todo el mundo; y no vaya vd. á pensar, esto constituye un comercio muy lucrativo. Los pobres depositan en losBancos de depósitocon toda seguridad sus ahorros.Porque no hay que andarse por las ramas; la movilizacion de la riqueza, los cambios, la formacion y difusion de capitales, hé ahí el secreto de ese movimiento sorprendente.—Se persuade vd., continuó el caballero que me instruia, de lo que es esta sociedad, el dia que quiera, yendo á la oficina de contribuciones.Verá vd. llegar á pagar sus cuotas, como propietarios, á las verduleras, al carnicero, al curtidor, al limpiabotas, á la criada, al policía, al peon del campo, á todo el mundo, y estos propietarios son la conciencia de la paz, la dignidad nacional, la independencia del pueblo y el bienestar y prosperidad de la nacion. El ahorro es lo característico del hombre civilizado: entre los salvajes, los más dañinos é indomables son los que viven con el dia.Y lo notable es que el limpiabotas sigue en su oficio, y el zapatero en el suyo, y la verdulera con sus lechugas y sus coles, sin abandonar sus talleres para hacerse grandes próceres y criar hijos libertinos, holgazanes y colgados á la teta del erario....Todo esto me decia.... el amigo: un mexicano que esto oia decia quedo:—Patanes! estos yankees se pierden, mejor lo hacemos nosotros.... pan para hoy y hambre para mañana.... y Dios proveerá....Increibles son los milagros del ahorro, y en San Francisco, como en todos los Estados-Unidos, se citan con orgullo ejemplos de esa faz preciosa de la prevision y de la probidad.Como para recomendarse un individuo, como su hoja de servicios social está lo humilde de la fortuna con que comenzaron Flood y O’Briend, banqueros que acabamos de mencionar.Comenzaron estos caballeros su fortuna en una humilde cantina, con las mangas de la camisa remangadas y limpiando vasos; despues se hicieron accionistas de la minaVirginia, y ambos cuentan hoy con un capital de sesenta millones.Muller y Luchs, ambos carniceros, cuentan una fortuna de cincuenta millones de pesos.Muller deja por temporadas su rica estancia, para ir entre sus ganados, dormir en el suelo y comer su carne asada como en sus dias juveniles.Es muy frecuente ver á Luchs en una casa de matanza, que se quita su levita, esgrime su cuchillo, destaza una res, para dar pruebas de que está listo y conoce bien su ejercicio.Por supuesto que todo esto escarapela el cuerpo de unfidalgo español, de un caballero frances, de un niño fino de México.Es cierto que la buena sociedad americana pule sus maneras, les comunica barniz europeo é imita y adopta ciertas costumbres; pero no desprecia ni le causa extrañeza el hombre del trabajo, ni le repugna que se ingiera en los negocios, ni le lastima que concurra con él á la eleccion, ni que se le sobreponga en la guardia nacional, ni atenerse á una misma ley, porque la democracia es práctica y tiene sus raíces en el valor intrínseco del pueblo.... en su trabajo. Pero entendámonos, en su trabajo.... no en pretexto de trabajo para farsas.En estas conversaciones solia asomarme á la ventana: ¡qué desgracia! precisamente cuando en raudales, las mujeres divinas, los grandes trenes, los caballos arrogantísimos pasaban por la calle de Kearny.Era lamatiné, es decir, las diversiones teatrales desde las dos de la tarde del sábado, y el pretexto para las salidas de toda clase de personas, en todo el esplendor del lujo.El amor sagaz aprovecha todas estas coyunturas para las entrevistas, para los obsequios, para las citas; y como la simple aglomeracion de gente ya es un festin, cualquiera incidente da movimiento al tráfico y los especuladores aprovechan las ocasiones.Lamatinées, como si dijéramos, una fiesta dominguera, y se codicia y solicita en casi todas las ciudades americanas.Señores.... para servir á vdes., esasmatinésestán lindísimas, y yo de puro sabio me estoy sintiendo con sueño. Hasta la vista.

XXVIIDespedidas.—Charla.—El ahorro.—Las Matinés.DESDE los primeros dias de nuestra permanencia en San Francisco partieron por los desiertos, rumbo al puerto Yuma, los Sres. Emilio Velasco y Estéban Benitez, á quienes estimaba mucho la colonia mexicana, por su alto mérito, y el grupo de sus compañeros, por todas las cualidades que les adornan.Como el pensamiento del Sr. Iglesias era partir directamente para Orleans, y eso importaba para algunos el sacrificio de no visitar el Niágara, los que tuvieron medios de hacerlo, emprendieron su marcha por ese camino; y estos amigos fueron Joaquin Alcalde, Francisco G. Prieto, Iglesias, Calderon, Alvarez Rul, y no recuerdo si algun otro.Estas despedidas mucho nos entristecieron; por otra parte,los dias eran sombríos y lluviosos, los paseos cesaron y no dominaba otro pensamiento que el de la marcha.Para ser franco y no aparecer con mi corona de víctima, porque es papel que lo resisten mi cara redonda y mis siete arrobas de peso, yo no cesaba en mis correrías; seguia trasconejando wagones, frecuentando mis visitas, concurriendo á teatros y cumpliendo la única mision dulce y envidiable en la tierra: hacer cada quisque su soberana voluntad.A mi regreso al hotel, en el cuartito de Iglesias, solia encontrar excelente sociedad.Hombres sesudos y estudiosos, personas instruidas á quienes promovia conversacion sobre los asuntos que yo ignoraba, que eran muchos, y las que me sacaban de dudas ó me metian en otras nuevas, porque todo solia suceder.Hablando deBancos, por ejemplo, yo estaba palpando su influencia benéfica, el vuelo inmenso que ellos comunican á todos los negocios; pero me parecia resbaladizo su terreno, porque es infalible la regla de que el crédito sigue la posibilidad del pago: esto es, el fondo del Banco debe ser contante y sonante, y para esto no se presta la incertidumbre de la explotacion de minas.—No, amigo, me decia uno, no se responde con lo que está debajo de la tierra. Rolston estableció elBanco de Californiacon seis millones de pesos sonantes.—El Nevada, dijo otro, hace grandes especulaciones; pero Flot y O’Briend, que son los banqueros, pusieron en caja diez millones, como capital del Banco.De suerte que hay Bancos por compañías, Bancos de cierto carácter privado, y Bancos con carácter nacional, y de éste es elFerit National Gold Bank.Los propietarios depositaron en poder del gobierno un millon de pesos que ganan interes; el gobierno expide su garantía por tal suma, y con esa garantía, que es muy sólida, se hacen todas las operaciones.ElLondon San Francisco, que tiene ocho millones de pesos, tambien es un Banco de capital limitado.Del modo explicado, las operaciones de crédito son por cantidades inmensas.Además, los comerciantes tienen abiertas sus cuentas con el Banco, dan y reciben valores, liquidando cada dos ó tres meses que refrendan su crédito.Además, en cada calle tiene vd. lo que se llamanMonay Broker, es decir, cambistas de monedas de todo el mundo; y no vaya vd. á pensar, esto constituye un comercio muy lucrativo. Los pobres depositan en losBancos de depósitocon toda seguridad sus ahorros.Porque no hay que andarse por las ramas; la movilizacion de la riqueza, los cambios, la formacion y difusion de capitales, hé ahí el secreto de ese movimiento sorprendente.—Se persuade vd., continuó el caballero que me instruia, de lo que es esta sociedad, el dia que quiera, yendo á la oficina de contribuciones.Verá vd. llegar á pagar sus cuotas, como propietarios, á las verduleras, al carnicero, al curtidor, al limpiabotas, á la criada, al policía, al peon del campo, á todo el mundo, y estos propietarios son la conciencia de la paz, la dignidad nacional, la independencia del pueblo y el bienestar y prosperidad de la nacion. El ahorro es lo característico del hombre civilizado: entre los salvajes, los más dañinos é indomables son los que viven con el dia.Y lo notable es que el limpiabotas sigue en su oficio, y el zapatero en el suyo, y la verdulera con sus lechugas y sus coles, sin abandonar sus talleres para hacerse grandes próceres y criar hijos libertinos, holgazanes y colgados á la teta del erario....Todo esto me decia.... el amigo: un mexicano que esto oia decia quedo:—Patanes! estos yankees se pierden, mejor lo hacemos nosotros.... pan para hoy y hambre para mañana.... y Dios proveerá....Increibles son los milagros del ahorro, y en San Francisco, como en todos los Estados-Unidos, se citan con orgullo ejemplos de esa faz preciosa de la prevision y de la probidad.Como para recomendarse un individuo, como su hoja de servicios social está lo humilde de la fortuna con que comenzaron Flood y O’Briend, banqueros que acabamos de mencionar.Comenzaron estos caballeros su fortuna en una humilde cantina, con las mangas de la camisa remangadas y limpiando vasos; despues se hicieron accionistas de la minaVirginia, y ambos cuentan hoy con un capital de sesenta millones.Muller y Luchs, ambos carniceros, cuentan una fortuna de cincuenta millones de pesos.Muller deja por temporadas su rica estancia, para ir entre sus ganados, dormir en el suelo y comer su carne asada como en sus dias juveniles.Es muy frecuente ver á Luchs en una casa de matanza, que se quita su levita, esgrime su cuchillo, destaza una res, para dar pruebas de que está listo y conoce bien su ejercicio.Por supuesto que todo esto escarapela el cuerpo de unfidalgo español, de un caballero frances, de un niño fino de México.Es cierto que la buena sociedad americana pule sus maneras, les comunica barniz europeo é imita y adopta ciertas costumbres; pero no desprecia ni le causa extrañeza el hombre del trabajo, ni le repugna que se ingiera en los negocios, ni le lastima que concurra con él á la eleccion, ni que se le sobreponga en la guardia nacional, ni atenerse á una misma ley, porque la democracia es práctica y tiene sus raíces en el valor intrínseco del pueblo.... en su trabajo. Pero entendámonos, en su trabajo.... no en pretexto de trabajo para farsas.En estas conversaciones solia asomarme á la ventana: ¡qué desgracia! precisamente cuando en raudales, las mujeres divinas, los grandes trenes, los caballos arrogantísimos pasaban por la calle de Kearny.Era lamatiné, es decir, las diversiones teatrales desde las dos de la tarde del sábado, y el pretexto para las salidas de toda clase de personas, en todo el esplendor del lujo.El amor sagaz aprovecha todas estas coyunturas para las entrevistas, para los obsequios, para las citas; y como la simple aglomeracion de gente ya es un festin, cualquiera incidente da movimiento al tráfico y los especuladores aprovechan las ocasiones.Lamatinées, como si dijéramos, una fiesta dominguera, y se codicia y solicita en casi todas las ciudades americanas.Señores.... para servir á vdes., esasmatinésestán lindísimas, y yo de puro sabio me estoy sintiendo con sueño. Hasta la vista.

Despedidas.—Charla.—El ahorro.—Las Matinés.

DESDE los primeros dias de nuestra permanencia en San Francisco partieron por los desiertos, rumbo al puerto Yuma, los Sres. Emilio Velasco y Estéban Benitez, á quienes estimaba mucho la colonia mexicana, por su alto mérito, y el grupo de sus compañeros, por todas las cualidades que les adornan.

Como el pensamiento del Sr. Iglesias era partir directamente para Orleans, y eso importaba para algunos el sacrificio de no visitar el Niágara, los que tuvieron medios de hacerlo, emprendieron su marcha por ese camino; y estos amigos fueron Joaquin Alcalde, Francisco G. Prieto, Iglesias, Calderon, Alvarez Rul, y no recuerdo si algun otro.

Estas despedidas mucho nos entristecieron; por otra parte,los dias eran sombríos y lluviosos, los paseos cesaron y no dominaba otro pensamiento que el de la marcha.

Para ser franco y no aparecer con mi corona de víctima, porque es papel que lo resisten mi cara redonda y mis siete arrobas de peso, yo no cesaba en mis correrías; seguia trasconejando wagones, frecuentando mis visitas, concurriendo á teatros y cumpliendo la única mision dulce y envidiable en la tierra: hacer cada quisque su soberana voluntad.

A mi regreso al hotel, en el cuartito de Iglesias, solia encontrar excelente sociedad.

Hombres sesudos y estudiosos, personas instruidas á quienes promovia conversacion sobre los asuntos que yo ignoraba, que eran muchos, y las que me sacaban de dudas ó me metian en otras nuevas, porque todo solia suceder.

Hablando deBancos, por ejemplo, yo estaba palpando su influencia benéfica, el vuelo inmenso que ellos comunican á todos los negocios; pero me parecia resbaladizo su terreno, porque es infalible la regla de que el crédito sigue la posibilidad del pago: esto es, el fondo del Banco debe ser contante y sonante, y para esto no se presta la incertidumbre de la explotacion de minas.

—No, amigo, me decia uno, no se responde con lo que está debajo de la tierra. Rolston estableció elBanco de Californiacon seis millones de pesos sonantes.

—El Nevada, dijo otro, hace grandes especulaciones; pero Flot y O’Briend, que son los banqueros, pusieron en caja diez millones, como capital del Banco.

De suerte que hay Bancos por compañías, Bancos de cierto carácter privado, y Bancos con carácter nacional, y de éste es elFerit National Gold Bank.

Los propietarios depositaron en poder del gobierno un millon de pesos que ganan interes; el gobierno expide su garantía por tal suma, y con esa garantía, que es muy sólida, se hacen todas las operaciones.

ElLondon San Francisco, que tiene ocho millones de pesos, tambien es un Banco de capital limitado.

Del modo explicado, las operaciones de crédito son por cantidades inmensas.

Además, los comerciantes tienen abiertas sus cuentas con el Banco, dan y reciben valores, liquidando cada dos ó tres meses que refrendan su crédito.

Además, en cada calle tiene vd. lo que se llamanMonay Broker, es decir, cambistas de monedas de todo el mundo; y no vaya vd. á pensar, esto constituye un comercio muy lucrativo. Los pobres depositan en losBancos de depósitocon toda seguridad sus ahorros.

Porque no hay que andarse por las ramas; la movilizacion de la riqueza, los cambios, la formacion y difusion de capitales, hé ahí el secreto de ese movimiento sorprendente.

—Se persuade vd., continuó el caballero que me instruia, de lo que es esta sociedad, el dia que quiera, yendo á la oficina de contribuciones.

Verá vd. llegar á pagar sus cuotas, como propietarios, á las verduleras, al carnicero, al curtidor, al limpiabotas, á la criada, al policía, al peon del campo, á todo el mundo, y estos propietarios son la conciencia de la paz, la dignidad nacional, la independencia del pueblo y el bienestar y prosperidad de la nacion. El ahorro es lo característico del hombre civilizado: entre los salvajes, los más dañinos é indomables son los que viven con el dia.

Y lo notable es que el limpiabotas sigue en su oficio, y el zapatero en el suyo, y la verdulera con sus lechugas y sus coles, sin abandonar sus talleres para hacerse grandes próceres y criar hijos libertinos, holgazanes y colgados á la teta del erario....

Todo esto me decia.... el amigo: un mexicano que esto oia decia quedo:

—Patanes! estos yankees se pierden, mejor lo hacemos nosotros.... pan para hoy y hambre para mañana.... y Dios proveerá....

Increibles son los milagros del ahorro, y en San Francisco, como en todos los Estados-Unidos, se citan con orgullo ejemplos de esa faz preciosa de la prevision y de la probidad.

Como para recomendarse un individuo, como su hoja de servicios social está lo humilde de la fortuna con que comenzaron Flood y O’Briend, banqueros que acabamos de mencionar.

Comenzaron estos caballeros su fortuna en una humilde cantina, con las mangas de la camisa remangadas y limpiando vasos; despues se hicieron accionistas de la minaVirginia, y ambos cuentan hoy con un capital de sesenta millones.

Muller y Luchs, ambos carniceros, cuentan una fortuna de cincuenta millones de pesos.

Muller deja por temporadas su rica estancia, para ir entre sus ganados, dormir en el suelo y comer su carne asada como en sus dias juveniles.

Es muy frecuente ver á Luchs en una casa de matanza, que se quita su levita, esgrime su cuchillo, destaza una res, para dar pruebas de que está listo y conoce bien su ejercicio.

Por supuesto que todo esto escarapela el cuerpo de unfidalgo español, de un caballero frances, de un niño fino de México.

Es cierto que la buena sociedad americana pule sus maneras, les comunica barniz europeo é imita y adopta ciertas costumbres; pero no desprecia ni le causa extrañeza el hombre del trabajo, ni le repugna que se ingiera en los negocios, ni le lastima que concurra con él á la eleccion, ni que se le sobreponga en la guardia nacional, ni atenerse á una misma ley, porque la democracia es práctica y tiene sus raíces en el valor intrínseco del pueblo.... en su trabajo. Pero entendámonos, en su trabajo.... no en pretexto de trabajo para farsas.

En estas conversaciones solia asomarme á la ventana: ¡qué desgracia! precisamente cuando en raudales, las mujeres divinas, los grandes trenes, los caballos arrogantísimos pasaban por la calle de Kearny.

Era lamatiné, es decir, las diversiones teatrales desde las dos de la tarde del sábado, y el pretexto para las salidas de toda clase de personas, en todo el esplendor del lujo.

El amor sagaz aprovecha todas estas coyunturas para las entrevistas, para los obsequios, para las citas; y como la simple aglomeracion de gente ya es un festin, cualquiera incidente da movimiento al tráfico y los especuladores aprovechan las ocasiones.

Lamatinées, como si dijéramos, una fiesta dominguera, y se codicia y solicita en casi todas las ciudades americanas.

Señores.... para servir á vdes., esasmatinésestán lindísimas, y yo de puro sabio me estoy sintiendo con sueño. Hasta la vista.


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